LA BROMA NEGRA PRESENTA SU NUEVO DISCO EN MADRID

31/3/14



NOMADA SESSION 17: SABADO 29 DE MARZO DE 2014. PATANEGRA GRAN RESERVA MIXTAPE SERIES VOL I

18/3/14



K-BEREIT + LAUREATE SKY EL 17 DE MAYO EN MADRID




FIESTA DE PRESENTACIÓN DE "INVICTO", NUEVO DISCO DE LAS NOVIAS, EN MADRID

13/3/14

Para dar a conocer el disco y compartir con sus seguidores la salida del nuevo trabajo, la banda ha organizado una fiesta de presentación en Madrid.

En ellas, los asistentes, además de poder comprar el disco y el nuevo merchandising, tendrán ocasión de intercambiar impresiones con los miembros de la banda.

MADRID Sábado, 29 marzo, 21 h.
Stigmata Gothic Club. (c/ Fomento, 16. MDD).
Metro: Pza. España, Callao y Sto. Domingo.
Entrada libre hasta completar aforo. Aforo limitado.

 Con la colaboración de Melodías de Sombras.

 NOTA: El grupo no va a tocar en directo.

www.lasnovias.org


FIESTA DE PRESENTACIÓN DE "INVICTO", NUEVO DISCO DE LAS NOVIAS, EN ZARAGOZA


Para dar a conocer el disco y compartir con sus seguidores la salida del nuevo trabajo, la banda ha organizado una fiesta de presentación en Zaragoza.

En ellas, los asistentes, además de poder comprar el disco y el nuevo merchandising, tendrán ocasión de intercambiar impresiones con los miembros de la banda.

ZARAGOZA Jueves, 27 marzo, 20 h.
LA LEY SECA ROCK PUB (c/ Sevilla, 2).

Entrada libre hasta completar aforo. Aforo limitado.



www.lasnovias.org


CABEZALÍ: Pequeño y Plateado (Origami Records 2013)

Cabezalí (Manuel) es o debe ser un tipo francamente ocupado. A sus actividades principales como guitarra, voz y compositor en Havalina, une un sinfín de colaboraciones con otros proyectos), como músico (Russian Red, la Rosenvinge, The Cabriolets entre muchos y como productor (October People, Boat Beam, Edredon, Rufus T. Firefly, His Majesty The King…), si es que es distinto. No contento con ello y precisamente ahora que a Havalina (con “H”) les va mejor que nunca, ahora que se han hartado (entre comillas) de tocar por toda la geografía española y parte del extranjero, ahora que todo son críticas buenas y alabanzas a los de píxico nombre, ahora precisamente decide dar salida a un disco en solitario. Un disco donde plasmar, supongo, todo lo que no tiene cabida en su banda, un disco donde dejar claro por dónde van los derroteros en esa privilegiada cabeza que parece darle el apellido. Un disco, resumiendo, donde ser simplemente Manuel Cabezalí, que parece poco pero no lo es en ningún caso. Y así ha de ser, ya desde el título. Pequeño y Plateado, como una de las canciones que contiene y, si hemos de hacer caso a lo dicho en alguna entrevista, como uno de esos peces sencillos y bellos, no tan famosos como sus enormes primos (los grandes de cualquier color) o como sus otros parientes (los de cualquier tamaño y mil colores). Un pez humilde pero precioso. Como debe ser la persona a la que va dedicada la canción, presumo.

Pequeño y Plateado recuerda inmediatamente a los seminales Havalina. La peculiar voz de don Manuel, la riqueza poética de las letras, incluso la estructura interna de las canciones, es lo suficientemente parecida como para saber en cada preciso momento qué es lo que estás escuchando. Por otro lado, es un disco tan ausente de electricidad, tan falto de distorsión, tan desnudo… A lo mejor al leer esta última frase te ha surgido la tentación de creer Pequeño y Plateado falto de fuerza, carente de energía. Nada más lejos. Cometí el error en la primera escucha de cebarme mentalmente con que este delicado compendio de canciones era (como en aquella infausta época en la que le dabas una patada a una piedra y te salía un unplugged) otro acústico más. Otro desvarío de guitarra y voz, taaaan bonito como… sí, como eso. Y su responsable otro desfasado que en una especie de sublimación de lo indie, en una catarsis de lo hipster, se había convertido en el enésimo cantautor desgarrado y folkie. No podía estar más equivocado, claro, si no no estarías leyendo esto. Las doce canciones que llenan el CD son acústicas, sí. Son desgarradas, también. Ya decía antes que desnudas (pese a contar con percusiones variadas y con colaboraciones como el cello de Aurora de Boat Beam). Pero lo que hace este disco especial es que siendo todo eso, estando apoyado casi completamente en la voz y la guitarra de madera del señor Cabezalí, es un trabajo tan definitivo y tan personal como lo mejor de Havalina. Lo retorcido de las letras, el apoyo de las cuerdas, la sensación de que cada canción es un trocito de alma están ahí. De nuevo, otra vez, van no se cuantas ya, se demuestra con cada tema la importancia de la canción por encima de todo. Especialmente si hablamos de composiciones que rozan lo sublime, como es el caso. Todo lo demás es adorno, bonito sí, pero innecesario. Todo lo demás, vanidad.

Así, destacar canciones es tan injusto como fútil. Decir que Humo Fuera es mejor o peor que Sombras es absurdo. Subrayar si Pequeño y Plateado es superior o no a La Estancia no tiene ningún sentido. Este es un trabajo donde cada pieza, en mi opinión, tiene su momento, cada trozo su bocado. Hay días que me estremezco más con Planes, otros con El Encontronazo. Hay días que la letra de la Nana Para Un Gato Enfermo me encanta o me desasosiega para mal, sin solución de continuidad. Hay otros en los que Amor Felino se convierte en la banda sonora perfecta. En fin, hay momentos como hay canciones, es lo que sucede, ya sé que me repito, cuando las canciones son Canciones. Y aquí hay doce, nada menos.


SESIÓN DE PROFUNDIS 5 DE ABRIL DE 2014



READERSHIP HOSTILE: Readership Hostile EP (Readership Hostile / TuneCore 2014)

12/3/14
De todos es sabido que la costa californiana es un hervidero de músicos y tendencias varias dentro de la escena más underground. Alice Cooper, Iggy Pop, David Bowie, T.Rex y New York Dolls (entre muchos otros), fueron marcando a los creadores de éstos sonidos, y desde los primeros Christian Death, y 45 Grave (por citar sólo a dos) se han ido sucediendo multitud de bandas que han seguido la estela marcada por los pioneros.

Una noche, un amigo me descubrió a esta banda. Había oído hablar de ella en actuaciones en US, compartiendo cartel con otras bandas del género que me apasionan, pero nunca me había puesto a buscar información sobre ellos. La visión de ese video me hizo comenzar a investigar… Desde entonces hasta ahora, que conforman uno de los grupos que más me interesan en la actualidad.

READERSHIP HOSTILE son una banda de Los Ángeles formada allá por el año 2008 orientada principalmente al directo. Desde entonces se han producido algunos cambios en la formación original y por fin, en este año 2014, se han decidido a publicar su EP de debut que contiene seis temas espectaculares y que reflejan fielmente cómo se muestra la banda en vivo. Anteriormente habían participado en algunos recopilatorios (Various - Zoundbies Vol.1 – 2009 y Various - Darkness Before Dawn Volume 3 – 2011) aportando temas que no han sido incluidos en este EP.

En su formación actual participan Benn Ra (guitarra), Christian Omar Madrigal Izzo (batería), Adrienne Pearson (voces) y Paul Rogers (bajo), músicos con una larga trayectoria y experiencia en otras bandas. Como guinda, Bari Bari ha participado en la producción del disco, lo que proporciona una garantía extra al disco antes de escucharlo, conociendo el buen hacer de éste músico por su larga trayectoria.

El disco se abre de manera espectacular con “Shadows of Pure Delight”,uno de los mejores temas de todo el disco y que refleja perfectamente esa mezcla de Death Rock, Gótico y Punk primigenio, tal y como ellos definen su música. La potente y peculiar voz de Adrienne es la base fundamental en las seis piezas, de entre las que destacaría (por destacar algunas en especial, ya que el conjunto que forman todas ellas resulta sumamente atractivo) “Snowflake on My Tongue” y “Failing Fools”. Ritmos frenéticos en ocasiones, la visceralidad y potencia clásica del Death Rock americano y la atractiva voz de su cantante en todos y cada uno de los temas, generan un coherente trabajo y que este EP se haga realmente corto y nos deje con las ganas de seguir escuchando más…

Esperamos que no se queden aquí y que sigan trabajando para sacar en breve un disco completo que suponga su definitiva confirmación como banda dentro de la escena.

En definitiva, un disco imprescindible para todos aquellos a los que les gustan bandas como Fangs on Fur, y Christ vs Warhols o los ya ¿desaparecidos? Scarlet`s Remains.

Sin ningún lugar a dudas, un 9 sobre 10.

Texto: Jesús Der Erzengel


BEYOND SENSORY EXPERIENCE: Faint (Cyclic Law 2013)

10/3/14
Lo nuevo de los suecos Beyond Sensory Experience se editó a finales del año pasado en un bonito digipack limitado a quinientos ejemplares con libreto de doce páginas y todo el cuidado y esmero que la gente de Cyclic Law pone en cada una de sus publicaciones. Faint es el nombre que recibe y en la hora que dura demuestra, otra vez, el buen hacer de este proyecto escandinavo (dúo) del que ya hemos tenido que alabar discos en anteriores ocasiones (la última, a mediados de 2012, también vía los canadienses de Cyclic Law). En este caso, la temática elegida es una suerte de visita a los fantasmas del pasado, esos que son capaces, por sí mismos, de crear recuerdos para el futuro. La manera de “expresarlo”, la habitual en el dúo: paisajes oníricos, ambientes, samples, voces más o menos etéreas o más o menos deshumanizadas y, por supuesto, buen gusto y talento a raudales. Son maestros en la creación de horizontes sonoros, manejan las texturas sónicas a la perfección y te sumergen (vaya si te sumergen) en ese complejo mundo que podría asemejarse al de los sueños, si no fuera porque sabes que no es así. Ese extraño mundo personal, intangible, inaprensible dominado por una mezcla rara de realidad y fantasía, con el acicate de no saber nunca que es cada cual, dónde acaba una y comienza la otra.

De alguna forma, Faint se desarrolla en una especie de duermevela, en esa sensación constante de estar dormido y despierto al mismo tiempo, ese momento en el que se te ocurren las mejores ideas (que luego quedan en nada) y en el que tu cuerpo parece sumergido (de nuevo sumergido), flotando en medio de ningún sitio. Esa curiosa sensación acuática, espacial incluso, en la que pareces flotar sin rumbo, un poco a la deriva incluso. Una sensación puramente mental, más allá de la consciencia, como ya hemos dicho otras veces, más allá de la experiencia sensorial. Soy consciente de que repito descripciones ya “utilizadas” en otras ocasiones. ¿Significa esto que Faint es otro disco más, siquiera en la ya extensa discografía de BSE? No, en absoluto. Lógicamente si te gustaron Modern Day Diabolists o The Dull Routine of Existence (por ejemplo) te va a gustar éste y si no, no creo. Pero cada uno de los discos de este dúo tiene algo, en ocasiones bastante impalpable todo hay que decirlo, que lo hace especial. En el caso del que nos ocupa puede que lo distinto, lo especial, ese “algo” tan tenue sea tal vez la profusión de elementos diferentes, realmente perturbadora en algunas ocasiones, tomados de tantos sitios; tal vez sea la bastante nítida (para lo que suele ser norma en este tipo de proyectos) separación entre temas; quizá sea la intención de desarrollar esos ambientes tan atmosféricos a diferentes niveles de profundidad; o quizá por el contrario sea el dotar los temas de una elegante sencillez que esconda una mayor complejidad, haciéndolo no más asequible pero sí más fácilmente digerible. No lo sé. Pero lo que sí sé es que lo escucho y con cada estremecimiento me convenzo más de que estoy ante una obra capital, ante un disco que, para mí, marcará un antes y un después en la carrera de Beyond Sensory Experience, un punto de inflexión en la prolífica obra tanto de Jonas Aneheim como de K. Meizter, en este y en otros proyectos. Un disco oscuro, una obra excelsa de música casi instrumental, ambiental, tenebrosa y melancólica a partes iguales. Una obra de arte, claro de Arte con mayúscula. ¿Difícil? Puede, aunque menos que otras muchas. Pero, ¿qué sentido tendría el arte si no costara al menos un poco? ¿De qué serviría? En este caso, esa dificultad de acceso (insisto, relativa) garantiza un montón de tiempo de disfrute, un montón de escuchas y de placer al realizarlas. Mucho más que en propuestas más convencionales.

MONICA RICHARDS: Kindred (Danse Macabre 2013)

5/3/14
coverDecepción, posiblemente sea la palabra más repetida entre los que hemos tenido ocasión de escuchar Kindred (y comentarlo después, claro). Decepción pues todos (creo) habíamos quedado maravillados, imagino que en diferente grado pero bastante en cualquier caso, por el fantástico Naiades y por el magnífico Infrawarrior. Kindred se había gestado mediante crowdfunding y ya desde el primer momento prometía mucho: Edición muy cuidada que incluía dvd y un montón de fotos, digipack de gran formato… Musicalmente la Richards se decantaba por los aires electrónicos de la vieja escuela, además de incluir un montón de sonidos naturales procedentes de los distintos animales que viven en el refugio que ella misma construyó para ellos. Murciélagos, cigarras, ranas, diferentes clases de pájaros, aleteos y también el sonido del trueno y la lluvia. Es una especie de homenaje a todos los animales que han inspirado a Monica a lo largo de su vida. Para terminar de completar las buenas sensaciones presagiadas, la musa se ha rodeado de un gran número de colaboradores de probada solvencia, entre otros, Marzia Rangel, Steve Niles, Paul Mercer, Steve Willet, Carolina Jago, su gata Penélope (“toca” el pianoen el tema del mismo nombre)… todo apuntaba que Kindred sería un grandísimo disco. A la altura de los citados, si no más. Y tal vez lo sea. Tal vez se me escape algo y Kindred sea un trabajo al nivel de lo prometido, pero, lamentablemente, no me lo ha parecido. No porque esté en gran parte basado en la electrónica antedicha, es lo de menos. No porque las composiciones sean malas, no me atrevería a decir que lo son. Simplemente le falta “gancho”. Le falta eso que diferencia una canción normal de una obra maestra, eso que distingue una composición “decente” de una que realmente te impresione en cada escucha. Eso innombrable, que es como un regusto, como una sensación en la piel, no sé si me entendéis Llámalo punch, llámalo como te dé la gana, yo no sé ponerle nombre pero, eso sí, intentaré explicarme.

Kindred, decía, probablemente no sea un mal disco. Es un disco flojo (muy flojo) para el nivel habitual de la Richards, que podría parecer lo mismo pero no lo es. La sensación –escucha Fall, por ejemplo, o 50 Euro Boy- que deja es un poco como sucedía con The Burning Season (Faith and the Muse) las primeras veces que lo oías, un regusto a experimento fallido. Una general impresión de que se intentaba transmitir determinadas sensaciones y o bien se confunde la vía o bien se falla el objetivo. Kindred se abre con la pieza homónima, tal vez la más salvable de todo el CD, una de las pocas “reconocibles” con su voz etérea habitual (sin letra) y la percusión marcada. Una de las pocas que mantiene las expectativas creadas. Monica canta como nunca, es decir, como siempre. Eso es algo que evidentemente se repite en cada tema, la voz sí mantiene el nivel, no se ha perdido. El problema (de haberlo, que no lo tengo muy claro, a lo mejor es cosa mía) es musical. No porque esté mal interpretado, sino porque el estilo escogido, bastante plano, no hace justicia a lo que se espera de ella. Esa electrónica tranquilorra, ambiental, casi chill out de ese (destrozar Sparks no ayuda nada, ciertamente), no cuadra en absoluto con lo que esperas escuchar cuando te acercas a una artista de estas características. Lo que intenta ser crudo se queda en poco cocido, lo que pretende sonar desnudo, se queda falto de fuerza, los intentos de transmitir belleza, se quedan en eso, en intentos. De verdad que he intentado acercarme al álbum desde diferentes estados de ánimo, he intentado ver si ganaba con las escuchas, pero debo decir que, tras un montón de ellas, sigue sin llegarme, sigue sin tocarme el corazón o, por lo menos, sigue sin hacerlo como lo ha hecho esta artista tantas y tantas veces. Kindred es un disco correcto, sin nada que lo haga destacar. Un disco bien hecho, cuidado, bonito, pero sin “alma”. No transmite como otras veces. Y es una pena, una verdadera pena.

ANGELS OF LIBERTY: Pinnacle Of The Draco (Gothic Music Records 2013)

Gothic Music Records sigue poco a poco completando un “fondo de armario” de lo más apañado. Tras editar varios de los más estimulantes trabajos dentro del gothic rock purista a lo largo de todo 2013, terminan el año reeditando de una forma un tanto especial el Pinnacle Of The Draco de los británicos Angels Of Liberty. Lo hacen (la edición que comentamos) en doble CD con nuevo artwork y un estupendo libreto de veinte páginas. Musicalmente difiere del original en la ausencia de las dos tomas de Girl Under The Water y en la presencia de los remixes (por el propio capo del sello, Oskar Terramortis) de Monster In Me (feat. Nino de Aeon Sable) y de Talk About Nothing además de la demo de Ritual & Tradition (inédita hasta la fecha). En definitiva, una nueva muesca en el revólver del sello que está empeñado en convertirse en referente gótico más pronto que tarde. Pero vayamos con el doble disco en sí.

Ya dije en su momento a modo de frase promocional que Pinnacle Of The Draco era Gothic Rock atemporal para todo aquel al que los noventa le duraron solo diez años. Guitarras poderosas, voces profundas, bajos demoledores, ritmos desquiciados… Probablemente no sea el mejor disco de la historia de la música, pero escucharlo te va hacer sentir como si lo fuera. Y por supuesto lo mantengo. Los diecisiete cortes del doble CD lo atestiguan, cada uno de ellos. Cadencias rítmicas oscuras, voces graves y llenas de épica, guitarras y bajos contundentes, los ingredientes comunes al género que, sin embargo, tan pocas veces tienen el nivel requerido. Yendo tema a tema, corte a corte (me saltaré no obstante los que ya comenté con motivo de la reedición de los EPS The Black Madonna y Monster In Me, allá por el mes de octubre y cuya reseña podéis leer aquí), todo se inicia con la estupenda Talk About Nothing. Recuerda invariablemente a los Rosetta Stone más inspirados. La reverb de la voz, la caja de ritmos… gótico clásico en estado puro. Eat The Sun y Dead Tormented son un poco más electrónicas aunque mantienen el sonido 100% noventas. Ya sabes, no en vano la década entera supuso la explosión de aquella sabia combinación de guitarrazos y teclados, de voces profundas y cajas de ritmos más bailables. Una mezcla que arrasó Alemania y que terminó contagiando a toda Europa. Para bien, claro. Un estilo que había quedado un poco olvidado pero que el dúo ha sabido resucitar y devolver al lugar que nunca debió abandonar. Tras Weaving Spiders y Monster in Me (lo dicho) suena Complicated. De nuevo el teclado preponderante, la voz filtrada… no es de mis favoritas aunque reconozca que no desentona, está bastante bien. Man Of Sin comienza más lenta, más oscura, como unos Tors Of Dartmoor redivivos. Uno de esos temas que no cansan, una de esas letanías vocales que se te quedan en la base de la espalda. El remix (con la participación de Nino Sable) de Mr. Terramortis de Monster In Me proporciona nuevos matices a una de las canciones que más me gustan de los británicos. La voz gana en terciopelo y la mezcla, en general, en transmisión. Un acierto que cierra el primer CD.


El segundo disco empieza fuerte con Dance Of Death (Part I), preciosa intro de minuto y pico a base de sabia tecla y genial ambientación. Un aperitivo de la supergótica Blood Thief (ya comentada) y de uno de los platos fuertes de la reedición: la inédita Ritual & Tradition (en versión demo). Menos “Nosferatuizada” que la anterior, está en la línea de lo comentado hasta ahora. Los noventa revisitados, resucitados, vueltos a la vida (si es que estaban muertos que lo dudo mucho). Esos noventa siniestros, románticos en el buen sentido, trágicos. Inspirada canción, preciosa letra y un fenomenal desarrollo. No sé como será la versión final, pero esta demo es estupenda. Kukulkan da otra vuelta de tuerca, desde el piano inicial hasta el propio ambiente de todo el tema. Reminiscencias de inspiración sumeria (ya sabes de quien te hablo), de algún modo mantenidas en Starsailors, aunque esta es más sisterciense. Primera época además. En conjunto, dos temazos. Mars & Minerva y Black Madonna ya están comentadas por lo que llegamos a Dance Of Death (Part II), radicalmente diferente a la primera parte, con menos satén y más chorrera. Prefiero la otra pero esta no está mal, nada mal. Y terminamos con el remix (también a cargo de Oskar Terramortis de Talk About Nothing. Aquí si debo decir que prefiero la “versión original” porque esta nueva visión le pule aristas a la otra, la hace más suave, corta menos. No es mala idea, pero me gustaba el filo que tenía la primigenia… cuestión de gusto solo. No la destroza, lo que visto lo visto en cuestión de remixes, ya es un acierto en sí mismo.

Angels Of Liberty ya eran una banda de culto indiscutiblemente antes de reeditar este PotD, ahora no lo son más, pero sí que demuestran y confirman por qué lo eran. Repitiéndome. No es el mejor disco de gótico clásico de la historia de este palo, pero lo importante es que te deja el mismo sabor que si lo fuera. Esperaremos nuevas sensaciones de parte de Voe y Scarlet. No dudo de que agrandaran la leyenda…

Como bien sabes, este disco y el resto de los del sello los puedes adquirir vía Gothic Music Records o a través de nosotros. O también enviando un correo electrónico a laletracapital@hotmail.com. Y deberías hacerlo.

ANTONIO ARIAS: Multiverso II - De la soleá de la ciencia a la física de la inmortalidad (Autoproducido 2013)

4/3/14
Las estrellas son pupilas: nos permiten mirar a los ojos al Universo. 

Con cierto y deliberado retraso hincamos el diente ahora a este Multiverso II, tan hijo de aquel fantástico Multiverso I como evolución natural del mismo. El retraso se debe, fundamentalmente, a que las nuevas composiciones del señor Arias (no todas, las hay que ya desde la primera escucha enamoran) necesitan de una imprescindible digestión para poder ser disfrutadas plenamente. No son canciones de usar y tirar (nunca lo son), de esas que entran con la misma facilidad con la que salen. Son temas complejos, elaborados, en ocasiones apuntan tan alto que sin pausadas y numerosas audiciones, se hace francamente difícil disfrutarlas. Por fortuna –y porque sabemos de la intención y el “arte” de Mr. Arias-, hemos dado al disco la pausa que merece y por tanto podemos decir que quizá no estés de acuerdo con todo lo que sigue a estas líneas pero ten claro que no es fruto de apresuramiento ninguno. En Multiverso II, Antonio Arias se ha hecho acompañar del teclado del sin par JJ Machuca (Eskorzo, Los Evangelistas, Lagartija Nick), de las guitarras orbitales de Florent (Los Planetas, Los Evangelistas, Los Pilotos), de la voz de Soleá Morente (hija del maestro Enrique Morente, voz también en algunos temas de Los Evangelistas), de los ritmos de David Fernández (Lagartija Nick), entre otros (Eric Jiménez, Víctor Lapido, David Montañés, Julian Méndez, Miguel López, Miguel Martín, Tymon Dogg, José Ubago…). Las letras de todos los temas (salvo la propia Soleá de la Ciencia, que es una genial versión de la que apareciera en el álbum Morente Sueña la Alhambra, del ronco del Albaycín) son poemas de David Jou, catedrático de Física y poeta catalán que ya prestó algunas estrofas en Multiverso I. También tiene peso en el disco Jose Antonio Caballero, astrofísico al que también conocemos de Multiverso y que en esta ocasión aporta sonidos espaciales reales que insertados sabiamente, dotan de atmósfera a todo el CD y tienen especial relevancia en Cármenes, que cierra el Multiverso.

Multiverso II arranca con Desertización. Los teclados de Machuca van dando ambiente, atmósfera, aire como a electrónica clásica, casi orgánica. Los versos de Jou, sobre el bajo, la arena cabalga el viento, el desierto se extiende, el sonido se expande y gana enjundia. Es una de las canciones que más recuerdan al tratamiento pop de Multiverso, hace un poco, tal vez, solo tal vez, de nexo entre ambos discos. Agujero de Ozono toma el relevo, también iniciada en el teclado, con mayor presencia armónica. Medio tiempo. Hay luz que aspira a perdurar algún día. Un agujero luminoso, caliente, casi pegajoso, contagia el relampagueo. Hasta ahora, nada sorprende demasiado, tampoco es necesario, estaba todo ya bastante claro desde el principio. Pero la Soleá de la Ciencia es otra cosa, mucho más lagartijera (última época), con Eric en las baquetas y un aire más poprock. Siendo tú la ciencia, no me has comprendido a mí. Una pieza deliciosa, que no te cansas de escuchar, una revisitación de aquella tremenda pieza Morentiana. Fantástica, pegadiza. A la Materia es diferente, más contundente, más enraizada, más etérea también (la participación de Soleá Morente agudiza la cuestión). Has parecido exultante y creadora, cuenta la letra. Otro himno a la materia, quizá menos inspirado que el de Teilhard de Chardin que apareció en aquel lejano Ulterior, quizá menos elevado, más terreno. Infinito no me sedujo la primera vez que la escuché. Me pareció algo plana. Ha sido tras sucesivas escuchas cuando he entrado en toda esa complejidad disfrazada de sencillez, esos ojos febriles en la oscuridad, ese último tren que representa el infinito, ese último viaje a la eternidad. Inmensidad espacial. Estrellas aparentemente cercanas. Cosmos… Relieve. Sexto corte, ecuador del disco. El bajo y la batería llevando el peso. Precioso tema, cargado de sentido: un espejo con mil rasgos difuminados, nunca sabremos cuando seremos golpeados. David Fernández mantiene sin dificultad el pulso, es difícil, es complicada la concreción y la contención, sujetarse, no desbocar las baquetas, no dejarse llevar. Las lentas manos de Florent dominando también las seis cuerdas con precisión distorsionada… más patentes en La Física de la Inmortalidad. Teclados clásicos que se abren al espacio en un viaje asimismo inmortal. Ritmo pausado, texturas. Cierra los ojos y fluye. Otro tema en el que me costó entrar y que hoy se ha hecho imprescindible. La velocidad de un caracol marca la diferencia. Sus ganas de vivir y sus letales consecuencias. Una eternidad casi neutral. La canción crece y se retuerce. Bellísima y profunda a partes iguales. La lenta, oscura y tranquila Proyecto Marte sigue a la anterior. El poema, tremendo, de David Jou es de esos difíciles de musicar por su propio ritmo interno, más adecuado a la lectura introspectiva que a la canción. Pero consigue el señor Arias salir airoso, doblando dónde es necesario, el cielo en el jarrón del pensamiento en blanco, convertido casi en estribillo. Una pieza dónde se puede palpar el afán del granaíno por ir más allá y no estancarse. Experimentación y hacer lo que le sale del corazón siempre y pese a quien pese. Dejar las Cosas Intactas, también lagartijera (podría ir en Zona de Conflicto sin problema alguno), demuestra de nuevo como convertir un texto difícil de musicar en una pequeña obra maestra. Una declaración de intenciones absoluta: todos tenemos razones para movernos, yo me muevo para dejar las cosas intactas y eso es siempre así. Damos fe. Nosotros y veinticinco años de trayectoria. Junto con la Soleá citada, para mí es el mejor tema del CD. Reloj de Arena me dejó frío también las primeras veces que la escuché. Se me hacía larga y monótona. Ha ido ganándome poco a poco, paso a poso, poso a paso. Un texto difícil (de nuevo). Quien dice ahora no dice un punto en el tiempo, sino el grosor de una duración. Toma ya. ¡Cántalo tú! Complicado ya digo. Un reto en sí mismo. Un poema largo, de esos en los que cada verso es para masticar despacio, para degustar con tranquilidad, para encontrarle las vueltas, que las tiene. Convertir eso en pop… bueno, escúchala tres o cuatro veces. Tú también caerás. Como en Un Alfa Y Tres Omegas. ¿Talar? Germinar no pide más, basta con esto. Ahora florecer es cosa vuestra. Y en ello está. Porque la canción crece y crece, germina y florece. Enorme en, otra vez, su aparente sencillez. Cierra Cármenes. La conocía ya de aquel concierto en Calar Alto, aunque eso no haga que sobrecoja menos. El espacio como instrumento musical. Con Jarre en la memoria. Tendremos que esperar más de una década para detectar otra tierra. Esperaremos supongo. Mientras nos quedará el espacio. Exotierras lejanas, es el proyecto Cármenes. Otra demostración de inquietud musical, una pieza distinta, con el violín de Tymon Dogg aquí y allá, Soleá poniendo emoción, Víctor Lapido sumado a la fiesta, un fin de disco tan especial como espacial. Imprescindible.

En fin. Multiverso II es la confirmación (otra) del talento de su creador (de sus creadores, en realidad, las letras son un prodigio poético) para hacer suyo cuanto le interesa. Y la astronomía en particular, la ciencia en general, le interesa mucho. Decía al principio que las estrellas son pupilas: nos permiten mirar a los ojos al Universo. Si la frase es cierta, la siento así, es de agradecer que Multiverso me haya abierto los ojos. De par en par.


NOMADA SESSION 16: SÁBADO 8 DE MARZO, MERCIFUL NUNS, A GOTH NIGHT FOR THE LAND OF SUMER

3/3/14