TUNNELS OF AH: Lost Corridors (Cold Spring Records 2013)

5/2/14
El primer disco de Tunnels Of Ah, nuevo proyecto de Stephen Ah Burroughs (Head Of David), recibe el nombre, ajustado a lo que ofrece, de Lost Corridors. Música experimental, oscura, retorcida, de aire esotérico e inspiración en algún lugar equidistante del budismo y el gnosticismo, en siete cortes tremendos. En todos los sentidos. Densos drones, voces recónditas, ritmos rituales no demasiado marcados, alguna guitarra aquí y allá y mucha mucha creatividad melomaníaca. Siete cortes con una constante tensión compositiva e interpretativa, una permanentemente transmitida sensación de desasosiego y de estar asistiendo a algún extraño y desconocido rito. En fin, otro de esos discos para escuchar con la luz apagada y el volumen adecuado. Es curioso que un género que se pueda llamar experimental, repita esquemas sin cortarse un pelo. Tan manido todo… ya sabes, atmósferas viciadas, ruido más o menos inconexo, ausencia de melodía. Te lo han (hemos) contado cien mil veces. Lost Corridors podría ser “otro disco más”

O no. Tal vez no sea “otro” de esos discos. Por suerte hay proyectos como el que nos ocupa para devolver a la etiqueta, al menos su significado. Quizá la rabia implícita en la muy inquietante Shattering The Black Crone sea diferente de lo acostumbrado, de lo habitual. Ruidista, espesa como la sangre coagulándose, se arrastra y araña en un bucle infernal. O la deliciosa y malsana Crush The Heads Of Scorpions. Llena de magia, de buen gusto en la combinación de sonidos, puede que sea la composición más “bella” de las siete. Un bonito mantra, engañoso como el canto de las sirenas, atractivo como ellas mismas. Con el contrapunto de la enmohecida garganta de Mr. Burroughs poniendo un punto de cordura, por increíble que suene. O puede que la ritualizada The Nightjar Sang A Kalpa Blaze sea más de lo que aparenta. Puede que debajo de ese sinfín de sonidos extraños, se oculte una estructura mucho más compleja, es posible, incluso, que el hecho de bajar la temperatura de la habitación bastante, no sea casual. Como no lo es casi nada en estos Lost Corridors. Como no lo es, de ninguna de las maneras, el tema que abre hielo (el fuego viene luego): From A Cracked Hive (Black Insect Laughter). Subterránea, inspirada e inspiradora a partes iguales. Telúrica y tan acariciante y dulce como una cuchilla oxidada. También al cincuenta por ciento. La voz llena de magia hace el resto. Litúrgica y lisérgica. Ya conoces los porcentajes. El fuego da comienzo en A Net Of Woven Starlight y se extiende rápidamente por todo el bloque central, este que he querido dejar para el final. Se podría decir que ANOWS hace de yesca, incendiaria y oscura. Vaivenes que acentúa de nuevo la voz. Imaginería esotérica, industrial, experimentos sonoros, atmósfera. Realmente es en Nightfall At The Mount Of Husks y sobre todo en Harvest Flame The Christ Force, dónde ya todas las llamas se vuelven imparables. Abrasan por dentro, además. A base de ruido hiriente, de drones machacones y de bucles infinitos. Que golpean, prenden y arrasan. Dejando además una sensación áspera en la garganta, un regusto como de ceniza. Paisajes quemados, desolados. Un desierto gris y postapocalíptico, de esos de noche perpetua. Uno de esos panoramas comunes a otros proyectos, incluso de los mismos Cold Spring (el reciente trabajo de Z’ev me viene a la cabeza ahora, por poner un ejemplo “cercano”), pero, tal vez y solo tal vez, más desgarrado aún, menos esperanzado. Si cabe.

Lost Corridors es uno de esos discos en los que cae la noche mientras los estás escuchando, uno de esos difíciles de degustar, ásperos, incómodos a veces pero al mismo tiempo, tremendamente atractivos, insoportablemente bellos. Lost Corridors es de esos monumentos sonoros construidos a base de elementos que, por sí solos, difícilmente podrían considerarse pero que en conjunto son capaces de expresar un montón de sensaciones al atento escuchante, un montón de experiencias visuales (junto con las sonoras), casi táctiles incluso. Un estupendo muestrario de todo ello.


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