THE FLOATING WORLD: The Wood Beyond The World (Cyclic Law 2013)

7/9/13
The Floating World hace referencia (con todas las connotaciones budistas y/o de cultura japonesas añadidas) a lo transitorio de toda la naturaleza humana y la no humana, todo fluye, todo es tránsito. No existen presente, pasado, futuro, son solo una línea continua. Es lo que los japoneses llaman ukiyo o Val Del Omar ondas de fluencia. En este caso tiene mucho que ver con lo efímero de la propia existencia, por lo que esta aparente contradicción se constituye en uno de los muchos temas centrales que el proyecto de Amanda Votta escoge para su devenir artístico. En esta ocasión, el CD gira alrededor de la última novela del precursor de la fantasía moderna y prerrafaelita de pro, William Morris: “The Wood Beyond The World” (en español, El Bosque Del Fin Del Mundo). En ella el protagonista, huyendo de las frustraciones del día a día, llega a una isla extraña llena de extraños seres, enanos, doncellas, etc. Del mismo modo, el disco es un recorrido por las tesituras del personaje, una suerte de banda sonora que intenta ilustrar esas páginas. Para ello, A. Votte se ha rodeado de artistas de la talla de Neddal Ayad o Grey Malkin lo que da una idea de lo ambicioso del proyecto. Cyclic Law lo edita en digipack limitado a quinientas copias que, previsiblemente, se agotarán pronto.
 
Las ocho canciones del CD destilan belleza y buen gusto: las melodías de flauta con el añadido de las guitarras, pianos y toda clase de samplers y sonidos diversos van acompañando toda la dulce escucha de un disco precioso. Hay momentos para todo (como en la propia novela, obviamente, como en la misma vida), para la melancolía, para la observación extática de la belleza, para cualquier sentimiento puro que se os ocurra. Hay poesía cruda como en In a Land of Silver Rain o en Amidst The Wild Woods, inquietantemente bellas, constantemente en tensión, como a punto de explotar pero sin llegar a hacerlo nunca. Magníficas las dos abriendo el disco. Aires orientales en An Omen of Song Comes With The Wind, bastante experimental toda la canción, pese a la melodía y lo profuso de la flauta. Where You Wait comienza también con el mismo instrumento, triste, melancólico, con el viento soplando fuerte por detrás (una constante en todo el CD, el viento y la lluvia aparecen de un modo u otro en todos los cortes). Neoclásico, prerrafaelismo en esencia. La parte final, con la “intromisión” de las guitarras y otras cuerdas tiene otro aire, pero no pierde nada de la magia. Beneath The Desert Solitude Of The Sky trae a mi mente la contemplación de un cielo sin nubes, ya de noche, ensoñador, lleno de estrellas. La inmensidad y la constatación de lo pequeños, ínfimos, que somos, por muy importantes que nos creamos. Otra vez, lo efímero de la vida, lo rápido que sucede todo y el poco tiempo que dedicamos a darnos cuenta y degustarlo. De nuevo esa sensación de abismo, que es de algún modo final y principio al mismo tiempo, útero y tumba. To Lay Flowers At His Feet es tal vez menos clásicón. Las voces, la letra, repetida, ese eco, los sonidos ahora sí mucho más experimentales, el ruido incluso: el tema más cercano al ambiental oscuro de todo el álbum. La flauta endulza, claro, pero todo es tan delicado… Stars And Gleaming Leaves tiene un punto discordante que la llena de carisma, las cuerdas otra vez protagonistas con el instrumento de Amanda en perfecto contrapunto. Otro precioso momento de este The Wood Beyond The World. El último corte, la última pieza es As Ghosts Are Said To Do. Casi ocho minutos de serenidad, para mí es otra canción “nocturna”, para apagar la luz y dejarse mecer, dejarse llevar. Sin miedos ni otros pensamientos en la mente que impidan el deleite absoluto. Las olas al fondo, el mar como otro de los elementos que se repiten a lo largo y ancho de los surcos del disco. La reverberación de la guitarra envolviéndolo todo. Qué grandioso final, qué estupendo colofón. Una increíble guinda para un maravilloso trabajo lleno de sensibilidad, belleza y neoclasicismo del bueno. Un trabajo que pone The Floating World en un imaginario pódium de la excelencia. Un trabajo que traerá cola, con total seguridad.


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