NÓMADA SESSION 010: SGM FESTIVAL FIESTA DE PRESENTACIÓN OFICIAL

30/9/13


SHE PAST AWAY + ESTILO INTERNACIONAL, 28 de septiembre de 2013, Sala Rock Palace, Madrid

28/9/13
Sin apenas pasar la resaca del pasado viernes con Lebanon Hanover, volvimos a la sala Rock Palace a ver como las gasta en directo este dúo turco de añejas influencias y creciente popularidad llamado She Past Away. Segundo "sold out" en poco más de una semana, lo que denota cada vez más la buena salud que están teniendo (eso sí, a pequeña escala siempre), los eventos de música siniestra y dark wave que están pasando últimamente por el foro.


Estos dos chicos procedentes de la ciudad turca de Bursa se formaron en 2006, y con una aún escasa discografía han logrado llegar a cotas de popularidad y asistencia a sus conciertos cuanto menos decentes para los tiempos que corren en general. Su última edición data de 2013, nada menos que en vinilo, de "Belirdi Gece", excelente disco en la onda Dark wave más clásica, con todos los elementos e influencias de las bandas más clásicas de la música oscura como Joy Division o Sisters Of Mercy, así como de otros sonidos más emparentados con el EMB, pero siempre todo muy old school, como suele ser la tónica general de este tipo de grupos.

Tras un retraso del inicio del concierto por un supuesto partido de fútbol (sin comentarios), comenzaron el concierto con bastante menos aforo los madrileños Estilo Internacional, tocando con soltura sus temas de pop ochentero que recuerdan a veces a los tiempos de la movida, durante más o menos cuarenta minutos, para dar paso a los cabezas de cartel, She Past Away.


Para nuestra sorpresa, el primer tema no fue ni más ni menos que el archiconocido "Dancefloor Tragedy" de los ingleses Suspiria. Yo personalmente me quedé bastante sorprendido de que decidieran comenzar con una versión (que pocos parecíamos conocer), y encima de un grupo de estas características. Siguieron desgranando temas de sus dos discos, haciendo las delicias del abundante y variopinto gentío, quizás algo más entrado en canas, en reglas generales, que el de L.H. de la semana pasada, aunque con las mismas ganas de pasarlo bien, ante la sequía que normalmente tenemos que soportar en lo que se refiere a bandas noveles y grupos de pequeño aforo (no por ello menos interesantes en sus propuestas).

Estáticos en el escenario, personalmente eché de menos algo más de instrumentación, puesto que, aparte del bajista Idris y el cantante y guitarra Volkan, lo demás iba enlatado, lo que casi descarta que se pueda improvisar o alterar una actuación de estas características.

Ellos sin embargo lo estaban disfrutando de lo lindo, así como el público, con sus temas más populares y pegadizos como "Sanri", "Monoton", o el que da título a su disco más reciente "Belirdi Gece", que para los más curiosos, significa "apareció en la noche".

Tras una sucesión de temas propios, tocaron otra versión más, esta vez más clásica, que no fue ni más ni menos que "A Strange Day", el eterno himno de la música oscura de The Cure, bastante bien recibido por la audiencia.


Tras un par de bises, finiquitaron su actuación dejando un muy buen sabor de boca a los asistentes, con quienes se hicieron fotos, firmaron discos, y todo el protocolo post concierto habitual en estos casos, para pasar a disfrutar del after party para escuchar música y tomar una copa tranquilamente con los amigos.

Definitivamente esto no se va a quedar aquí, y seguramente que dentro de poco tiempo escuchemos nuevo material de esta banda que está dejando su impronta con unas actuaciones intensas y emotivas, al igual que lo hicieron Lebanon Hanover la semana pasada. Como se suele decir, que no decaiga, aunque la próxima vez, sin fútbol por favor, vamos a ver si podemos separar las expresiones artísticas de otros eventos para las masas sin ninguna relación entre sí.


Texto: Espíritu
Fotos: Jesús Der Erzengel


AFTERPARTY: BELLICOSE MIND + BELGRADO + NUEVA AUTORIDAD DEMOCRÁTICA

23/9/13



BELLICOSE MIND + BELGRADO + NUEVA AUTORIDAD DEMOCRÁTICA, EL 4 DE OCTUBRE EN MADRID




LEBANON HANOVER, 20 de septiembre de 2013, Sala Rock Palace, Madrid

20/9/13
Aún caliente el cadáver de los Lebanon Hanover, dúo de jovenzuelos residentes en la fría Europa, recién llegados de funeral, que nos hicieron disfrutar de su frío espectáculo, como fríos ellos, e igualmente fría su música y su actitud, vinieron poco tiempo después de haber mostrado su catálogo de melodías del apocalipsis en el cada vez más prestigioso evento Entremuralhas 2013, celebrado hace poco tiempo en la localidad de Leiría (Portugal).


Con un inesperado "sold out" (la sala tiene un aforo de 200 espectadores, aunque por motivos de comodidad no suelen meter en sus programaciones más de 150), nos dimos cita en la sala Rock Palace, buen sitio para conciertos de pequeño aforo y lugar que todo indica, será punto de encuentro para numerosos eventos de este tipo en Madrid.


Venían a presentar a Madrid su último trabajo "Tomb For Two" (salió a la venta el mismo día de autos), en un estilo que se mueve entre el post punk, el mínimal, la cold wave y el pop oscuro de los ochenta. De hecho, su actitud, imagen, estilo e interpretación parece forjada en algún club de Frankfurt o de Berlín, donde, metidos en una urna sellada y enterrada en 1982, esperaron criogenizados en algún sótano para ser rescatados en nuestros días y subidos a un escenario.


Con esta amalgama de sonidos y ropajes de aquel entonces, no podíamos sino encontrarnos con un público muy ecléctico en el que predominaba sobre todo gente de la escena gótica y siniestra madrileña, ya habituales de la mayoría de este tipo de eventos, así como de jóvenes generaciones eclosionadas en la sala Maravillas y en los antros aledaños, donde se venera a Joy Division como si fueran a venir mañana a algún festival de los que hacen en el matadero.


Con algo de retraso, y quedando la sala llena de público ansioso de ver a Larissa y William, (ambos nacidos a finales de los 80), por cierto, comenzó el concierto enmarcado en una sobria tela granate, sobre la que colgaba una soga en forma de horca, en el que desgranaron temas tanto de la nueva grabación como de sus anteriores discos como "Midnight Creature" o "Saddest Smile" intercalándose entre ellos las labores vocales, en inglés y alemán, e imprimiendo un sentimiento de "fiesta depresiva" que es difícil de ver en las bandas de hoy en día.


He de decir que si hubo dos momentos álgidos, fueron cuando William se empezó a desvestir y a moverse con su personal baile histriónico y esquizofrénico, digno heredero de Poch de Derribos Arias. Hacía mucho tiempo que no oía ovaciones tan apasionadas entre la audiencia más juvenil.


Mientras, la joven Larissa, siempre con una actitud fría y distante al extremo, se limitó a desgranar sus letras y tocar la guitarra con su mirada tan perdida como triste.


Hubo también una gran respuesta del público cuando tocaron una de sus canciones más populares "Totally Tot", donde la gente ya coreaba a grito pelado el estribillo, totalmente entregada al acto.


He de decir que en principio me pareció un poco monótono, pero es que su atractivo radica en eso, no han inventado nada, no hacen una música especialmente enérgica ni popular, pero su frialdad en el escenario, y la revisión de todos aquellos sonidos Dark wave tan atractivos aún hoy en día, hicieron que se llevaran de calle a la mayoría de los que les habíamos ido a ver. Y lo hicieron sin ni siquiera un "buenas noches", ni un "muchas gracias" ni un "hasta siempre". No me digáis que no tiene mérito.


Tras unos bises, estuvieron firmando merchandising y sacándose fotos con los fans, sin más despliegue de simpatía que el mostrado encima del escenario. Curioso cuanto menos.


Como colofón, pudimos disfrutar de una estupenda fiesta post-concierto, en la cual la gente de De Profundis no se permitió ni por un momento una tregua musicalmente hablando, intercalando novedades con temas clásicos de rock gótico y post punk hasta altas horas de la madrugada.


En definitiva, fue uno de estos conciertos a los que "hay que ir", con un precio más que razonable y que tuvo la capacidad de retrotraerte a épocas pasadas, donde la música oscura comenzó a tomar forma tal y como la conocemos.


Esperemos que no haya que dejar pasar mucho tiempo hasta volverlos a tener por estas tierras.


Texto: Espíritu
Fotos: Cortesía de De Profundis


ENCUENTRO DE LITERATURA 2013 - V Semana Gótica de Madrid

18/9/13



AVANT-GARDE: Antitesi (Manic Depression 2013)

16/9/13
Tengo que empezar reconociendo mi absoluta debilidad por los grupos siniestros que cantan en italiano. Prácticamente me hacen renunciar a toda objetividad y me obligan a rendirme sin más a sus pies, postrado, ante el deje, finísimo deje, de allende los Apeninos. Desconozco la razón y si bien es cierto que hay bandas de aquel país que no me gustan nada, el hecho de cantar en italiano me hace tenerlos un cariño especial. Si además, como en este caso, se esfuerzan por dotar las canciones de personalidad, por hacerlas propias, por huir de estereotipos, con más razón. Me explico. Avant-Garde se formaron en Roma a mediados de los 90, no son precisamente unos recién llegados. Desde el principio, desde aquel primer EP homónimo de 1999, han venido demostrando hasta que punto han asimilado toda la música oscura que ha ido entrando por sus oídos. Mezclando gótico puro y clásico con darkwave resultona, añadiendo aquí y allá dramatismo siniestro, elegancia afterpunk, un punto (o dos) de locura deathrockera… hasta obtener una amalgama de padres más que conocidos pero de resultado original y particular, emocionantemente propio. Tras cuatro epés y dos cedeses han publicado este año, con el sello francés Manic Depression su tercer largo: Antitesi. En él desarrollan un poco más el sonido que antes comentaba; no se han quedado en lo ya hecho sino que han añadido el resultado de todos estos años de evolución, lo que indiscutiblemente es otro punto a su favor. Y además, cantan en italiano.

Antitesi abre con Dove Solo Tu Vorrai, clásica como el buen whisky, seca, oscura, épica. Con todos los ingredientes que cualquier pieza oscura que se precie ha de tener, con todos ellos en su sitio, además, que es menos habitual. Disincanto es de ritmo más rápido, esencia darkwave para otro tema que sin abandonar lo canónico, se desarrolla un poco más allá. La importancia de no perder la referencia, el oremus, por más que se mire hacia adelante. O lo contrario, la importancia clave de saber mirar al futuro sin despreciar lo anterior. ¿Paradojas? No tanto, si lo piensas. Epoque acelera más aún el ritmo. Casi deathrock, de la vieja escuela. Desgarro, guitarras afiladísimas, también suena actual pese a lo dicho, vigente, más que vigente. I Due Labirinte es un tema extraño y especial: con letra de Borges (Jorge Luis, no el de las nueces), narrada más que cantada por Mushy (Valentina Fanigliulo). Un tema diferente, curiosamente pegadizo, casi hipnótico… un acierto, vamos. Con Nubi Altrove vuelve rabiosa la darkwave noventera. El protagonismo es a ratos del teclado, pero sin renunciar al abrigo de los bajos y las guitarras, como debe ser, como era en el 94. Las influencias, queda demostrado, no son en vano. Nunca lo fueron. Livido Livore también es distinta, pero en otro sentido. Con ritmo como de vals (no lo es, ya me entendeis), en oscuro por supuesto, para mí es el mejor tema del disco (dentro de una nota media bastante alta). Elegante, preciosa. Añeja y moderna al mismo tiempo. Tremendamente adictiva. Il Buio Su Roma es una canción que retoma el gótico clásico, murcielagoso. Decadente, preciosista, romántico… Está más o menos en la misma línea que la que da nombre al CD (y cierra la edición como tal, aunque luego aparecen dos bonus que comentaremos), Antitesi. Guitarras, teclados, todo lo necesario para conformar temas de los de cardados y chorreras. Antitesi es instrumental pero poco importa, nada cambia, es el mismo sentimiento. Los dos bonus track que comentaba antes, precedidas por unos segundo de silencio, son sendas versiones de Livido Livore (Night Version en este caso) y la propia Antitesi (Weird Mix en este otro). Cambian poco las originales, algo ralentizadas, con otro aire pero lo bastante parecidas a las primeras (las prefiero, me suenan más naturales). Bueno, las típicas recreaciones que suponen otro punto de vista, cercano aunque distinto.

En definitiva, Antitesi es el disco que todo aficionado al palo querría hacer o escuchar. Bien producido, lleno de sentimiento siniestro, talentosamente tocado y compuesto. Ocho temas que se hacen cortos, lo que siempre es bueno. Ocho canciones que harán (deberían hacer al menos) las delicias de todos los lectores de estas páginas, porque Avant-Garde son bastante buenos. Y además, cantan en italiano…


TEATRÍFICO EN LA SEMANA GÓTICA DE MADRID




¡CANCELADO! IAMX: 2013 SCREAMS TOUR. EN NOVIEMBRE EN MADRID

13/9/13


TAPHEPHOBIA: Escape From The Mundane Self (Cyclic Law 2013)

12/9/13
Taphephobia (tafiofobia o tapefobia –entre otras, es lo que tiene adaptar del griego- en español) es el miedo a ser enterrado vivo. Ya sabéis, aquello de entro en coma o en estado cataléptico, me dan por muerto y me entierran vivo. Me exhuman por cualquier razón al cabo de un tiempecito y descubren mi cadáver arañando la tapa de la caja, etc. Todo muy Poe y muy bonito. Pero es que resulta que Taphephobia también es el nombre del proyecto artístico del noruego Ketil Søraker, que lleva desde 2007 (seis discos hasta ahora, este es el primero con Cyclic Law) deleitando oídos con su dark ambient pausado, bello y oscuro: todo al mismo tiempo. Escape From The Mundane Self es el nombre escogido para esta nueva producción y, ciertamente, no podría ser más adecuado.

Aparentemente, en una primera escucha, EFTMS no sorprende demasiado: atmósferas cuidadas, paisajes ambientales, en fin, lo habitual del género. Nada hay, aparentemente, que separe a Taphephobia de otros cien mil proyectos semejantes. Sin embargo, rascando un poco, escuchando Escape From The Mundane Self más veces, rápidamente te das cuenta de que eso no es exactamente así. Es verdad, musicalmente, en apariencia, es un poco lo de siempre. En este caso, parecen llenar con su sonido exquisito las preponderantes cuerdas de las guitarras, llenas de filtros, efectos, trabajadísimas hasta dejar de parecerlo. Algún toque de sintetizador, algún sampler, algún sonido más orgánico, alguna voz aquí y allá… Pero es en esas sucesivas escuchas cuando descubres que tras una primera capa de sonido más o menos melódico, más o menos atmosférico, hay otra. Y luego otra. Y aún otra más. Hasta donde quieras llegar. Capas y capas de sonido que desentrañar, estratos y estratos de música capaces por ellas mismas (cada una) de proponer decenas de sentimientos, de inspirar montones de emociones, de, a ratos, subyugarte con lo precioso de un pasaje o de estremecerte con una pieza concreta. Una cierta forma de “huir” de uno mismo, de escapar de sí, que al mismo tiempo no deja de ser una suerte de introspección. ¿Contradictorio? No, si lo piensas, no. Qué mejor sitio al que evadirse que el interior de uno mismo. Dónde vas a estar mejor, dónde más tranquilo. Qué mejor sitio para huir de las innumerables rutinas que a todos atenazan cada día. Luego, claro, el problema puede venir con lo que te encuentras en ese buceo, con los fantasmas interiores que puedas hallar. Para luchar contra ellos, vienen bien las armonías aquí desarrolladas: la vibración, las lejanas conversaciones y los estremecimientos acuáticos de Earth Bound Spirit; la sensación de profundidad oscura de Corporeal Escape; la inquietante y onírica atmósfera de Leave Their Sinking Ship (el tema más “Lycia”, salvando las distancias, del disco); la inquietante oscuridad de Into The Night He Disappears; el preciosismo melódico y las infinitas capas de My Worthless Self; el aire levemente pop de la estupenda White Chamber; la reverberación evocadora de To Storm The Field; el sentirse fuera de lugar, el darse cuenta de que éste no es tu sitio o aún peor, tu tiempo, la espacial Stranger In This Century; la absorbente e hipnótica emoción de In The Heart Factory combinando guitarra y latido cardíaco; la belleza extática de Placid Hours Of Quietness (The Final Day); el cierre precioso de la también reverberante y acuática (menos, solo una leve reminiscencia) de All Night Near The Water… Si el objetivo del disco es fomentar una cierta misantropía, una especie de introspección ausente, una reflexión estética, desde luego lo consigue. Escape From The Mundane Self es otro de esos discos para escuchar tranquilamente a oscuras, sin nada que te distraiga. Pero no es un disco más, no, en absoluto. Es excepcional.


VENTANA OSCURA: CINE EN LA V SEMANA GÓTICA DE MADRID

Ventana Oscura, el cine en la V Semana Gótica de Madrid: 22 de octubre desde las 19:00 en el Centro Cultural Conde Duque. http://www.semanagoticademadrid.com/ventana.html



VORTEX: Kali Yuga (Cyclic Law 2013)

9/9/13
Kali Yuga (en inglés, en español sería iugá) es la “era de la riña” o “era del hierro” (la cuarta) de la mitología hindú. Según dicha mitología, esta edad durará cuatrocientos treinta y dos mil años y habría comenzado hace unos cinco mil cien, poco más o menos. Esta era estará marcada por las guerras, la corrupción, los genocidios, las malversaciones, los sistemas filosóficos y sociales “desviados” o aberrantes… Vamos, nada que ver con la época actual y ¡nos quedarían más de cuatrocientos mil años así!. Jajejijoju. Basándose en las semejanzas, casi dando por hecho el valor profético de las predicciones védicas sobre el tema, el proyecto alemán Vortex, tras el correspondiente viaje iniciático a la India, ha compuesto un álbum que trata de poner en clave musical esas semejanzas. Como una gran metáfora de la crisis mundial actual, como una traslación en el tiempo y el espacio. Oriente y occidente, lo arcano y lo moderno, lo espiritual y lo material. Que al fin y a la postre, es el mismo Todo. Para lograr transmitir esa idea, Marcus S. se hace acompañar de músicos de reconocido prestigio como M. M. Ra o el guitarrista Patrick Filian y a fe mía que lo consigue.

En los once cortes de este Kali Yuga se respira un aroma similar: a incienso y a espiritualidad oriental. Ayudan los cantos chamánicos, las percusiones tribales, la atmósfera delicada y al mismo tiempo oscura y llena de fuerza. El dark ambient y la música ritual campan a sus anchas por los cincuenta y tantos minutos del disco, pero sería injusto circunscribir todo a estos estilos. Hay un gusto por la melodía, por la estructura de canción “tradicional”, por el alejarse de lo conceptual (a nivel de CD global) y trabajar los temas de uno en uno, que aleja este tercer trabajo de Vortex de los estándares habituales del género. Las numerosas capas de instrumentos dotan de matices, las guitarras (no suele ser un instrumento muy habitual en el palo) le dan un toque original y creativo, los mantras repetidos una y otra vez, las percusiones tribales, aumentan la sensación de estar ante un rito oscuro, un ritual ignoto y misterioso. Estructuralmente (otro punto a favor de la originalidad del álbum) diseñado como si se tratara de un libro ordenado en capítulos, comienza con Kali Yuga Anthem, allá dónde empieza el ritual. Los cantos chamánicos introductorios tienen continuidad en el muy percusivo y (orientalmente) bailable Confusion. Repetitivo, te mete en ambiente (si es que no lo habías hecho ya) para recibir Dawn Of The Iron Age: la era del hierro ha comenzado, no hay escapatoria posible. Desolación, la humanidad ha tocado fondo, el final está cerca. Gods Of The Desert redunda en el mismo sentimiento. Pero lo hace desde otro planteamiento sonoro. Aquí son las cuerdas las que soportan la “melodía” sobre una oscura atmósfera, como si se pretendiera calmar a un dios oscuro. La voz, dulce, femenina de Prayer For The Iron Age da pie a un nuevo ritual de tambores y ¿pies golpeando el suelo? De los mejores temas del disco. Techno Crisis es mucho más dark ambient clásico. Los típicos paisajes postapocalípticos, la conocida sensación de desesperación y ausencia de esperanza. Kali Yuga Ritual, sin embargo, nos devuelve los tambores casi marciales, las percusiones hipnóticas, los ritmos imposibles. La danza ritual al dios que termina en un largo epílogo. Corruption es cíclica, de nuevo el dark ambient más canónico. De nuevo la oscuridad y la desmoralización. Los lamentos finales, los sollozos no mejoran el panorama sombrío. Martial Destiny recupera rápidamente el pulso. Cercana a la electrónica, con un tempo casi de música de baile, me trae a la mente las composiciones de clásicos como Mother Destruction y afines. Sadness Remains (Lament) es una larga letanía instrumental, pausada, tétrica casi. La aridez y el pesimismo en cinco minutos. Para teminar, nos encontramos con el cierre del círculo. La era de la riña ha terminado y ya está aquí Kalki The Destroyer. Repetitiva, inhumana, industrial, casi robótica, despojada de cualquier signo de vida, el fin del mundo tal y como lo conocemos, ha llegado. El interludio “operístico” que precede al terrible final no cambia las sensaciones: todo ha terminado.

Tras degustar Kali Yuga unas cuantas veces, me invade una extraña (por infrecuente) seguridad: la de estar ante un trabajo más que notable, un hito que revitaliza un género un poco anquilosado; la constatación de que se puede seguir haciendo dark ambient sin repetir una y otra vez la misma fórmula; la confirmación de que el talento es independiente del estilo; la certificación de que Vortex ha realizado, hasta ahora, su disco más completo. El mejor.



GITANE DEMONE: The Reflecting Shadow (Manic Depression/Alone Prod 2013)

Foto de IovinoQue Gitane Demone es la indiscutible musa del mejor deathrock y la gran diva del gótico atemporal es algo que, a día de hoy, nadie debería poner no ya en duda, sino simplemente en discusión. Que se prodiga discográficamente mucho menos de lo que nos gustaría, también es cierto. Por ambas obviedades estábamos en laletracapital deseando hincarle el diente a este The Reflecting Shadow que, por motivos ajenos a nuestra voluntad (y a la de Manic Depression que gentilmente nos lo ha hecho llegar), se ha retrasado en su venida mucho más tiempo del que nos habría gustado. Pero nunca es tarde si la dicha es buena por lo que, tras degustarlo como merece, hablemos de él, que para eso estamos.

Si empezamos analizándolo visual y estéticamente ya nos podemos hacer una idea de lo que en lo musical nos encontraremos: la portada sobria, sencilla, oscura (prácticamente negra del todo), sin ningún adorno ni nada que distraiga del nombre de la artista y el álbum. El conjunto de magníficas fotografías que lo acompañan, obra de Federico Iovino (antaño voz y batería en Land Of Passion, hoy en Popoi Sdioh), muestran lo relevante: la artista al micrófono. No la modelo fetichista, no la estética sadomaso de otras épocas, no. Solo la artista y el micrófono. Sin florituras, que esas ya vendrán de la garganta de la Demone, si se tercia. Toda una declaración de intenciones.

En cuanto a lo musical, The Reflecting Shadow cuenta con la participación de talentos como Jacquy Bitch, el propio Federico Iovino o Jean Paul Garnier, asistiendo en la grabación e instrumentando respectivamente. Y ya demuestra desde el primer tema que quién tuvo, retuvo. Desde el comienzo se ve (y se escucha, que es lo importante) que aquí están de nuevo las influencias tomadas del mejor jazz, blues y soul (con Billie Holiday en mente todo el tiempo); que Gitane probablemente sea una de las blancas con la voz más negra que yo haya podido escuchar; que aun habiendo dicho lo anterior, supura oscuridad y “goticismo” en cada vibratto; que se notan los años, imposible tener el mismo chorro de voz con veinte que con cincuenta, más si añades excesos varios; que se notan los años, sí, también para bien: todo este tiempo ha servido para ir añadiendo clase y estilo (y mira que ya había de eso desde el principio, toneladas), elegancia y carácter. Una delicia. Da igual que hablemos de The Star, el tema que abre The Reflecting Shadow o de cualquier otro. En todos ellos, la maravillosa voz de la Demone se expande y emociona, como ha hecho siempre. En el caso de The Star (en su versión anglófona o francófona, pues cierra L’Etoile que es la versión en francés, en modo bonus track), sobre una lenta y oscura melodía casi mortuoria, la diva deja deslizar todo el talento vocal que atesora haciendo un tema repleto de alma, a la altura de los mejores de su carrera. Sin necesidad de épica, sin forzar apenas, como si fuera sencillo cantar así. En Don't Look For Comfort, por el contrario, la base es mucho más rítmica, recuerda a la época de la maravillosa Perv, quizás sin las connotaciones, pero con el mismo aire siniestro y profundamente perturbador. La etapa con Rozz Williams en plan darkcabaretero (con todo lo que tiene en este caso de castrador la etiqueta, pues, estaréis de acuerdo, Dream Home Heartache era mucho, muchísimo más) está “representada” sobre todo en Hospital Bed y en Crush. Para mí gusto, sobre todo en el caso de Crush, de lo mejorcito del disco. Por elegir alguna lo digo, hoy son estas pero mañana podrían ser cualquiera de las demás. Con un marcado acento jazzístico (recordemos de nuevo a la Holiday), son oscuras, untuosas, repletas de caricia sonora, exquisitas. También hay lugar para recordar álbumes como Sex, Drugs and Jesus Christ, pues The Creep, Undressed For Love y Dream Chile están un poco en esa línea. Más lo-fi, con una instrumentación mucho menos barroca, más ajustada, más (todavía) al servicio de la auténtica protagonista. La voz sin par de esta diosa (que se tomó la molestia de negarse el estrellato y mostrase humilde, cercana, simpatiquísima, en aquella visita reciente a los madriles, como solo los auténticos dioses saben hacer). There Is A Man, oscurísima, es una demostración impresionante de garganta y manejo de registros vocales. Delicada a la vez que llena de fuerza, contiene un curioso final cantado en un peculiar castellano. Sorprendente, sin duda. El bonus que nombraba antes, L'Etoile, tiene a su favor las prestaciones del francés en cuanto a la capacidad para aterciopelar un tema que ya era precioso per se. Es exactamente igual, salvo por lo dicho de la lengua y, sin embargo, parece un poco distinto. Cuestión de inflexión y de lugares comunes, supongo.

Decía al comienzo de la reseña que estábamos deseando echarle una oreja a este The Reflecting Shadow, pues bien, después de hacerlo, lamentamos aún más no llevar más tiempo disfrutarlo. Qué gran disco, qué maravillosa selección de canciones. No me gusta demasiado eso de “el mejor del año”, “uno de los mejores discos de etc, etc”. Pero si hay alguna buena ocasión para hacer comentarios de ese estilo, esta lo es. Enorme.

Escucha y compra: http://gitanedemone.bandcamp.com/album/the-reflecting-shadow


THE FLOATING WORLD: The Wood Beyond The World (Cyclic Law 2013)

7/9/13
The Floating World hace referencia (con todas las connotaciones budistas y/o de cultura japonesas añadidas) a lo transitorio de toda la naturaleza humana y la no humana, todo fluye, todo es tránsito. No existen presente, pasado, futuro, son solo una línea continua. Es lo que los japoneses llaman ukiyo o Val Del Omar ondas de fluencia. En este caso tiene mucho que ver con lo efímero de la propia existencia, por lo que esta aparente contradicción se constituye en uno de los muchos temas centrales que el proyecto de Amanda Votta escoge para su devenir artístico. En esta ocasión, el CD gira alrededor de la última novela del precursor de la fantasía moderna y prerrafaelita de pro, William Morris: “The Wood Beyond The World” (en español, El Bosque Del Fin Del Mundo). En ella el protagonista, huyendo de las frustraciones del día a día, llega a una isla extraña llena de extraños seres, enanos, doncellas, etc. Del mismo modo, el disco es un recorrido por las tesituras del personaje, una suerte de banda sonora que intenta ilustrar esas páginas. Para ello, A. Votte se ha rodeado de artistas de la talla de Neddal Ayad o Grey Malkin lo que da una idea de lo ambicioso del proyecto. Cyclic Law lo edita en digipack limitado a quinientas copias que, previsiblemente, se agotarán pronto.
 
Las ocho canciones del CD destilan belleza y buen gusto: las melodías de flauta con el añadido de las guitarras, pianos y toda clase de samplers y sonidos diversos van acompañando toda la dulce escucha de un disco precioso. Hay momentos para todo (como en la propia novela, obviamente, como en la misma vida), para la melancolía, para la observación extática de la belleza, para cualquier sentimiento puro que se os ocurra. Hay poesía cruda como en In a Land of Silver Rain o en Amidst The Wild Woods, inquietantemente bellas, constantemente en tensión, como a punto de explotar pero sin llegar a hacerlo nunca. Magníficas las dos abriendo el disco. Aires orientales en An Omen of Song Comes With The Wind, bastante experimental toda la canción, pese a la melodía y lo profuso de la flauta. Where You Wait comienza también con el mismo instrumento, triste, melancólico, con el viento soplando fuerte por detrás (una constante en todo el CD, el viento y la lluvia aparecen de un modo u otro en todos los cortes). Neoclásico, prerrafaelismo en esencia. La parte final, con la “intromisión” de las guitarras y otras cuerdas tiene otro aire, pero no pierde nada de la magia. Beneath The Desert Solitude Of The Sky trae a mi mente la contemplación de un cielo sin nubes, ya de noche, ensoñador, lleno de estrellas. La inmensidad y la constatación de lo pequeños, ínfimos, que somos, por muy importantes que nos creamos. Otra vez, lo efímero de la vida, lo rápido que sucede todo y el poco tiempo que dedicamos a darnos cuenta y degustarlo. De nuevo esa sensación de abismo, que es de algún modo final y principio al mismo tiempo, útero y tumba. To Lay Flowers At His Feet es tal vez menos clásicón. Las voces, la letra, repetida, ese eco, los sonidos ahora sí mucho más experimentales, el ruido incluso: el tema más cercano al ambiental oscuro de todo el álbum. La flauta endulza, claro, pero todo es tan delicado… Stars And Gleaming Leaves tiene un punto discordante que la llena de carisma, las cuerdas otra vez protagonistas con el instrumento de Amanda en perfecto contrapunto. Otro precioso momento de este The Wood Beyond The World. El último corte, la última pieza es As Ghosts Are Said To Do. Casi ocho minutos de serenidad, para mí es otra canción “nocturna”, para apagar la luz y dejarse mecer, dejarse llevar. Sin miedos ni otros pensamientos en la mente que impidan el deleite absoluto. Las olas al fondo, el mar como otro de los elementos que se repiten a lo largo y ancho de los surcos del disco. La reverberación de la guitarra envolviéndolo todo. Qué grandioso final, qué estupendo colofón. Una increíble guinda para un maravilloso trabajo lleno de sensibilidad, belleza y neoclasicismo del bueno. Un trabajo que pone The Floating World en un imaginario pódium de la excelencia. Un trabajo que traerá cola, con total seguridad.


WICKED KING WICKER: Evolving (Cold Spring Records 2013)

6/9/13
Wicked King Wicker presenta ahora su séptimo trabajo, Evolving, de la mano de Cold Spring Records (de nuevo, vuelven al sello británico que ya publicara su God Is Busy… Save Yourself en 2009). El proyecto del neoyorquino Jim Gibson (también presta su talento el inefable Logan Butler) mantiene las coordenadas que lo han definido siempre: la mezcla de doom y ruido, para crear un muro de sonido difícilmente recreable. Inimitable y tremendamente peliagudo de etiquetar. Las referencias son difusas, los parecidos casi imposibles de encontrar. Evolving está compuesto por cuatro temas que conforman cuarenta y cinco minutos francamente brutos y ásperos como un trago de polvo e igual de difíciles de tragar. Cuatro temas, que podrían ser dos u ocho pues están todos en sintonía perfecta. Una sinergia oscura, espesa como sangre casi coagulada, completamente vacía de esperanza o de cualquier cosa que se le parezca. La destrucción ha llegado, preparad vuestras orejas, amigos, porque no hay vuelta atrás. ¿Cómo describirlo, entonces? ¿Cómo hacer que si no te has acercado antes al palo puedas entender de qué estamos hablando? Bueno, intentémoslo. Imagina por un momento que combinas toda la pesadez negrísima del doom más abismal con el ruido y la experimentación sónica industrial: ruiditos, voces lejanas, guturales, edificado todo sobre la muralla usual, construida a base de hirvientes guitarrazos y tremendos y aplastantes graves. Una pared tan poderosa como pueda hacer el mejor doom y tan dañina como sea capaz el ruidismo extremo más deliciosamente “insoportable”. Añádele toneladas de mala hostia y unos litros de esencia del fin del mundo.b Mezcla bien todo lo dicho, mastícalo y luego escúpelo, a máximo volumen. El resultado se llamará Evolving. Seguramente. O no.

No es sencillo describir un estilo de música tan falto de melodía, de letra inteligible o casi de cualquiera de las habituales características comunes a otros estilos. No es sencillo cuando la manera de buscar en el oyente una sensación o un sentimiento es a través de semejante martillo sonoro. Menos aún cuando cada “nota” supura mal rollo. Evolving es el disco ideal para poner a todo trapo y convencer al vecindario de que no solo estás como una puta cabra sino que además eres probablemente peligroso. El disco ideal si quieres que vendan sus casas y se muden a un barrio más “tranquilo”. Un suburbio de esos de asesinatos silenciosos. El sonido perfecto para que los perros aúllen, los gatos se escondan y los ancianos mueran de un ataque cardíaco. Todo esto, mientras tú que, efectivamente, estás loco y eres peligroso (aunque menos por supuesto que el propio Mr. Gibson), te retuerces de placer por el suelo dándole a la tecla de repetir del reproductor una y otra vez. Y será en este estado en el que te encontrarán cuando vengan a buscarte, cuando te pregunten por el responsable de la apocalíptica muralla sónica que daña sus delicados oídos y no puedas contestar, y no quieras hacerlo, y solamente indiques con la mirada desquiciada el aparato de música. Ese estado será el que provocará este Evolving. Ese estado absolutamente maravilloso.

En definitiva, un trabajo muy recomendable si eres de los que gustan de este tipo de sonidos. Uno de esos discos que dudas si aconsejar, por difícil, pero qué sería de nosotros si todo fuera sencillo de digerir, fácil de asimilar. Qué sería de nosotros sin ratos de una cierta tortura auditiva, si no pudiéramos maltratar nuestras orejas con sonidos como los descritos. Una ruina, fijo.


SE ACERCA LA V SEMANA GOTICA DE MADRID

5/9/13



THE 69 EYES, CAMBIO DE SALA EN MADRID




FIESTA DE PRESENTACION SGM 2013: THE DARK SHADOWS + LOS CARNICEROS DEL NORTE + LA ARISTOCRACIA DEL LUMPEN



ACTUALIZACIÓN: LEBANON HANOVER, 20 DE SEPTIEMBRE EN MADRID




SKULLFLOWER/MASTERY: Skullflower/Mastery Split LP (Cold Spring Records 2013)

4/9/13
Cold Spring es hoy por hoy uno de los sellos punteros en los sonidos áridos y difíciles, en los ambientes ásperos y oscuros que suelen definir estilos como el dark ambient, el ruidismo oscuro, el industrial experimental y todo, en general, ese crisol de etiquetas más o menos tangentes con las citadas. Dentro de estas últimas, hay algunos proyectos equidistantes de otros más extremos si cabe, que incluso rozan el black metal y similares. Pues bien, el split del que hablamos reúne en un único vinilo (limitado a quinientas copias, cuatrocientas en vinilo púrpura y cien numeradas a mano y en vinilo verde) el proyecto británico unipersonal de Matthew Bower (Skullflower) más centrado en el dark ambient y el también unipersonal pero americano Mastery, centrado en el black metal y hierbas afines.

La primera parte, la de Skullflower, reúne todos los elementos habituales: atmósferas opresivas, ruidos extraños, ambientes oscuros, sonidos oníricos, fantasmales, etc. Tres cortes de entre siete y nueve minutos aproximadamente, tres cortes que podrían ser en la piel. Tres temas secos, yermos, de una aridez y “dificultad” extremas, llenos de aristas, de puntas que se clavan en cada minuto de sonido. Si se pudiera hacer música que evocara en la misma medida la opresión de una edificación (en ruinas, medio cubierta de arena, con cientos de años a sus espaldas) y la angustia del espacio abierto y profundo (infinito, tan oscuro como, en apariencia, peligroso; lleno de misterios insondables, de –quien sabe- otras civilizaciones). Si se pudiera resumir en veintitantos minutos, sería tal vez como esta cara del disco. Solo tal vez.

La otra cara es radicalmente diferente en velocidad, en agresividad o en violencia incluso. Pero también radicalmente similar en lo profundo, en el fondo de la cuestión. Es, simplemente, otra manera de describir y definir los mismos paisajes. Desde la rabia, desde el cuchillo en vez de desde el martillo. Con hacha y fuego. A través de las delirantes guitarras, los enloquecidos ritmos, es decir, los sospechosos habituales del palo. Fanfarrón, hiperbólico, cercano a la autoparodia, como suele suceder en los extremos. Ácido, áspero, hiriente incluso. Como si de alguna manera fuera el responsable de la destrucción descrita en la otra cara. Un solo tema, de casi dieciocho minutos. Un solo tema que se arrastra y golpea, se expande y repta. Se mete en tu cerebro. ¿Cómo hacer black metal siendo un tío solo? Pues así, supongo. O con una ametralladora.

Un vinilo compartido, en definitiva, por dos maneras de entender el arte, de practicar música. Dos maneras tan diferentes que terminan tocándose por el otro extremo, tan distintas que terminan pareciendo iguales. Una forma estupenda de aproximarse a la locura, de acercarse al borde del abismo, sin rozarlo siquiera. Experimentación, ruido, ambientes opresivos y tenebrosos o ritmo salvaje, enfermizo, también sombrío y tétrico de otro modo. ¿Dos caras de la misma moneda? ¿Dos aspectos tan diferentes como complementarios? ¿Dos maneras de describir lo terrible, lo arcaico, lo remoto? En Cold Spring parecen creer que sí. Nosotros, como no puede ser de ninguna otra forma, tenemos que estar de acuerdo.

CRYSTAL SODA CREAM: Escape From Vienna (Totally Wired Records 2013)

3/9/13
Resulta ciertamente complicado hoy en día encontrar bandas o proyectos lo suficientemente originales como para que merezcan la pena. La mayor parte de grupos que surgen (y eso que llevamos unos años de bonanza con un sinfín de discos interesantes) tienen tan metidas las influencias en su sonido que realmente no superan la barrera de las cuatro o cinco escuchas sin que decidas acercarte al “influenciante” en vez de perder el tiempo en el influenciado. Son pocos, muy pocos, los que (sin renunciar a dichos referentes, que no es necesario) son capaces de ir más allá y elaborar su propuesta de forma creativa. Son pocos, muy pocos, los que son capaces de no sólo superar la barrera antedicha sino de incluso ganar con cada audición. De esos pocos, recientemente hemos tenido la fortuna de conocer a los que ocupan estas líneas. Los austríacos Crystal Soda Cream debutaron en marzo del año pasado con un EP homónimo que demostraba por dónde iban a ir los tiros en la carrera del trío: mucho afterpunk, mucha new wave, mucho drama y mucha elegancia. Todo muy ochentas pero todo muy actual también, mezclando lo mejor de los estilos y épocas citados. La voz peculiar de Philipp Forthuber alterna registros más graves (sin exagerar, es todo bastante natural) con otros más agudos y enloquecidos, como una especie de Robert Smith (1ª época) decadente. Con más estilo, vamos. Las guitarras lacerantes o rítmicas del susodicho, los potentes bajos de Sebastian Ploier y las ajustadas notas de teclado (a cargo de Theresa Adamski, eficaz batería también) abrazan las canciones dotándolas de personalidad propia. De este modo, la fuerza de las composiciones queda apuntalada por una interpretación incluso por encima de estas, si cabe. Todo ello muy marcado por una visión propia, una actitud respetuosa con el pasado pero ambiciosa con el futuro y una cantidad de talento suficiente (más que suficiente) para ganar la apuesta. Veamos.

Abre el disco la contundente y nuevaolera Freud Und Jung. El afterpunk está muy presente especialmente en el ritmo pero la cautivadora melodía guitarrera es la que carga el peso de un tema absolutamente pinchable y disfrutable una y otra vez. Estupenda. Después la que da nombre al álbum, Escape From Vienna, apoyada en bajo y teclado, afianza lo presentido: CSC saben por dónde quieren marcar tendencia y aunque recuerden épicas pasadas y épocas pretéritas, no dejan de sonar modernos. Sweet Doom me ha gustado menos, la parte acelerada del tema está francamente bien pero al caer el ritmo me corta completamente el rollo. Para mí, intento fallido. Pero es sólo una cuestión de gusto, supongo, nada que no pueda levantar Dead Again, pese a que baja el tono. Lenta, oscura, grave, sobria… preciosa. Como un sueño que no quieres que termine, la canción se despereza lentamente, casi sin querer. Bastante épica en el fondo. Roman Holiday retoma una cierta tristeza no exenta de ritmo. Muy de los ochenta, muy naif bajo una superficie bailable y asequible. Muy new wave también. Shot By Both Sides es, para mi gusto, uno de los mejores cortes del disco. La guitarra sinuosa, la voz en el punto justo, la sección rítmica con la preponderancia del bajo… casi perfecta. Shades suena añeja también, a sinte ochentero, a coldwave. Me cuesta entrar en ella, pero después de unas cuantas audiciones, lo “flojo” termina resultando pegadizo y aunque prefiero la anterior, le reconozco sus virtudes. DIWHY es distinta al resto del álbum, claustrofóbica, sardónica… la línea repetitiva del bajo le otorga un empaque que el resto de instrumentos arropan. Diferente sí. Excelente, también. Con Drag vuelve el afterpunk seminal y el registro Roberto. Es de esas que no te cansas de escuchar, por más veces que lo hayas hecho. Si no fuera por miedo a rayar el vinilo la pondría otra vez, pero son suficientes, queda todavía por comentar Spy Game. Enlutadísima, lenta, decadente, muestra a un trío en estado absoluto de gracia. Reminiscencias bauhausianas, toques de blues oscuro a lo The Holy Kiss, si se me permite la comparación. Un fenomenal broche a un disco muy bien hecho.

Decía al principio que Crystal Soda Cream era uno de esos escasos grupos que trascienden sus influencias, que van más allá de la repetición de esquemas y que, sin inventar nada realmente, consiguen sonar originales y diferentes al marasmo de copias sin sentido que llenan las estanterías de las tiendas de discos. Suenan diferentes, cierto, pero eso solo tampoco significaría gran cosa si no fuera porque suenan bien, muy bien. Estupendamente bien.

Escucha y compra: http://totallywiredrecords.bandcamp.com/album/escape-from-vienna

NOMADA SESSIONS 009: REENTRÉ



NUEVO VIDEO DE THE DARK SHADOWS: EISBÄR

2/9/13
The Dark Shadows – Eisbär:






KARSTEN HAMRE'S THROUGH ALIEN EYES: Volume I (Autoproducido 2013)

Trough Alien Eyes es un proyecto personal del noruego Karsten Hamre que, desde Grecia, presenta ahora este volumen I (suponemos que posteriormente irán apareciendo otros, por aquello del I). Decimos que se presenta ahora (realmente en octubre, aunque nosotros lo tengamos ya) en su versión digital, pues en edición física no verá la luz hasta primeros del año que viene. El formato escogido es un CD con ocho temas, en caja de DVD y con el añadido de un libro de 128 páginas (que se dice pronto) lleno de fotografías en blanco y negro tomadas a lo largo y ancho de Europa que intentan de algún modo ilustrar lo que en forma musical expresa el CD, las impresiones causadas en el artista por esos lugares fotografiados. Saldrá previsiblemente en varias ediciones distintas con el libro en A5, A4 o A3 y limitado a un número realmente pequeño de ejemplares (50 en el caso del formato más grande). Tenemos entonces ante nosotros un vasto trabajo que podría parecer inconexo (toda vez que los lugares escogidos no tienen, aparentemente, nada que ver entre sí) pero que termina formando un todo casi conceptual. Presentado con un gusto y una intención ciertamente exquisitos. Y es que si bien el señor Hamre es un viejo conocido de la escena dark ambient internacional pues lleva ya un puñado de años torturando y acariciando oídos en proyectos tan diversos como Arcane Art, Dense Vision Shrine, Veiled Allusions, The Flux Complex o Defraktor, no ha obtenido, creo yo, todavía el reconocimiento que merece. No lo digo por casualidad sino tras empaparme de este Volume I.

En los ocho largos temas que ocupan musicalmente el trabajo podemos encontrar elementos comunes: estructuras complejas de sonidos atmosféricos, samplers salpicando aquí y allá, elementos puramente experimentales, ruido… en definitiva, la banda sonora de la vida, desde la peculiar visión (no sé si alienígena) del autor. Los títulos de los cortes -mucho más descriptivos de lo habitual en el género- junto con las citadas fotografías, generan una peculiar emoción en el oyente, una indeleble sensación de viaje, tanto interior como exterior. Difícil de explicar, fácil de sentir. Como suele suceder ante el arte. Eruptions Of The Depths Below abre el cerebro del oyente (mejor, del escuchante), lo toquetea con su ambiente hipnótico, plagado de matices y facetas que disfrutar. Dan ganas de apagar la luz, de disfrutar en completa oscuridad, aún a riesgo de perderte la inspiración fotográfica. Enter The Night Beyond Your Dreams y A World Reborn In The Hollow Nothing me convencen de la conveniencia de las tinieblas. Raspan, arañan, casi duelen, especialmente la primera, más física, menos ensoñada. Ambas dicen que habrá tiempo de contemplar las estatuas, de admirar su expresivo hieratismo, el blanco y negro como metáfora, también, de la misma vida. La mirada vacía, aparentemente. An Empty Image Of The World (Post Mortem) redunda en lo anterior. Paisajes oscuros, quietos, mortecinos. Sonidos extraños, texturas. Percusiones repetitivas. Todo crudo, sin adornos pero lleno de incontables facetas, como si respondiera a algún ignoto algoritmo, oculto, arcano. Transmissions From My Nightmares, no podia ser más explícito. La más corta del álbum, la más inquietante, casi peligrosa. Algo sucederá, no sabes qué, pero tienes todo el tiempo esa idea en la cabeza. Algo malo, claro. Una atmósfera malsana, ruiditos inquietantes, electrónicos, postapocalípticos. Ya dominan las máquinas. Una nueva era: Through Time Life Becomes Nothing. Hacia la nada, hacia el final de todo. Nada-todo es lo mismo en el fondo. Bien lo sabes. Gently Sing (To) The Tunes Of A Weeping World y Sleepless Nights In A World Of Nothing parecen tratar también sobre eso. Melancolía, tristeza y desesperanza. Muy presentes las tres en todo el Volumen, acentuadas en estos dos cortes finales. Desaliento y una pequeña cantidad de desesperación como guinda a un trabajo de lo más redondo. Empezando por la presentación y terminando por cada segundo de audición. Como decía al principio, la constatación definitiva de la excelencia de un músico que merece más reconocimiento. No en vano este Volume I me parece de lo mejor del palo en lo que llevamos de año.


Puedes escucharlo en https://soundcloud.com/karsten-hamre o en http://www.reverbnation.com/karstenhamre/album/42856-karsten-hamres-through-alien-eyes

O escucharlo y reservarlo en http://throughalieneyes.bandcamp.com/album/volume-i

CARTEL DEFINITIVO II FESTIVAL MELODIAS DE SOMBRAS

1/9/13