YABANCI: Birth EP (SwissDarkNights 2013)

26/8/13
Vivimos tiempos sorprendentes (todos en general, aunque me refiera en este caso a los que nos “dedicamos” a magullarnos los oídos con música más o menos oscura). Tiempos en los que se alternan sin vergüenza alguna las ganas de gritar “¡El gothic rock ha muerto!” y “¡Viva el gothic rock!”. Sorprendentes y difíciles, ya digo. Vivimos escuchando un alud de bandas que copian lo que se hacía en los noventa (como ya pasó antes con los ochenta, por supuesto) mezclado con un puñado de otras que se esfuerzan en, asimilando lo que el pasado nos dio, marcar con sangre y fuego su propio camino, influido sí, pero no calcado. Vivimos, pues, separando, discriminando, cribando, para llegar a la esencia, para poder quedarnos con lo que realmente merece la pena. No para vosotros, amados lectores, que ya sabéis separar solitos lo interesante de lo que no lo es, para mí mismo; para no enloquecer entre la maraña de “novedades”; para no perderme nada de lo fundamental; para no dejar pasar algo de lo que luego arrepentirme. Digo todo esto (sabéis de mis excesos verborreicos) porque verdaderamente el primer EP de los italosuizos Yabanci me ha dejado algo perplejo. Reconozco que había oído algo aquí y allá (bandcamp, etc) y me habían parecido más de lo mismo. Reconozco que me equivocaba.

Lo primero que llama la atención (superada la impresión causada por la asunción del error), ya con el CD habiendo sonado un par de veces en el equipo, es la voz femenina, habitual en algunos subgéneros musicales que nos ocupan pero realmente “extraña” en el gothic rock purista (esos machotes de barítono registro, esa testosterona de sombrero al micro). Lo segundo es el cuidado en las letras y en las melodías, en cómo se superponen los diferentes instrumentos, en las texturas que logran crear. Lo tercero: lo mucho que se puede decir en sólo siete temas. Vamos con ellos. El EP lo abre la instrumental que da nombre a todo el trabajo: Birth. Las evocadoras guitarras, los bajos pulsantes, la épica, la atmósfera… Canónica y me quedo corto. Estupenda y también me quedo lejos de lo que supone el propio tema. Desde luego, enseña a la perfección por dónde discurrirá todo el CD. La guitarra que abre Ars Nova también te lleva de inmediato a la máquina de humo y las guturales gargantas. La batería humana (Klark se llama el culpable) y el gusto por el afterpunk clasicorro de la vocalista (Ladyghost ama sin duda a la reina de los banshees por más que la reverb quiera negarlo un poco) rompen afortunadamente el “hechizo”. Ya con el tema en plenitud, su desarrollo reafirma lo dicho: clásicos si, actuales y lo bastante diferentes para mantener la originalidad, pues también. The Covenant. Ignorando el parecido inicial con temas archiconocidos, hay que decir que atesora todo lo que hace (así lo creo) eterno el estilo elegido por el cuarteto: las guitarras soportando y coloreando (espléndido el trabajo de Valerio) el grueso trazo marcado por bajos y baquetas (Shino da fe de nuevo de que infravalorar la importancia de las cuatro cuerdas es, como poco, un atrevimiento obsceno), el dramatismo vocal dando réplica exacta… The Bless pasa por ser el tema más siouxsiano de Birth. Probablemente (además de la armonía vocal) por el bajo desbocado y la batería desatada. Afterpunk del bueno. Del muy bueno diría yo. Frío, oscuro, iracundo… Grandioso tema. Fear es mucho más melancólica, no abandona la época en la que se mira la anterior, pero la lleva un poco más allá, expone más tristeza que otro sentimiento cualquiera. No exenta de fuerza, no obstante. The Absolute, evocador sueño. Delicadas guitarras anticipan algo que no termina de romper del todo. La voz ensoñada compite por el protagonismo del tema. Más lenta, más desgarrada, contenida. Last Page, grabada en directo, enseña un poco por dónde van los tiros de la banda sobre el escenario. En poco más de dos minutos y medio muestra que todo lo sugerido se desarrolla igual de bien sin artificios de estudio (no los necesitan). Confío tener oportunidad de confirmarlo cara a cara lo antes posible.

En definitiva, Birth es un primer disco y se nota. Por ejemplo, se nota en la ilusión y la frescura que transmite. Sólo eso ya sería una buena razón para comprarlo. Pero es que además de ilusión y frescura, Birth es un conjunto de canciones muy bien hechas y trabajadas, clásicas sí, pero lo bastante originales como para tener en cuenta a Yabanci en ese grupito de bandas que decía al principio que no hay que perderse, en ese puñado de elegidos que vertebrarán la escena en el futuro. Eso sugiere este muy buen debut. Y yo que casi me lo pierdo…

Escucha y compra: http://swissdarknights.bandcamp.com/album/birth 
O a través de laletracapital por correo o facebook


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