TRAGIC BLACK: The Eternal Now (Danse Macabre 2013)

6/7/13
Decía recientemente que del revival deathrockero de principios de siglo quedaba ya poco o nada. Cenizas, cenizas y algún superviviente: casi todo se ha ido perdiendo autodevorado en una espiral absurda de repetición de esquemas. En aquel renacimiento fueron punta de lanza los usamericanos Tragic Black, tanto por lo extremo de su aspecto (ya sabes, crestas cuidadas, laca a saco, vamos, de manual) como por la calidad de su música. Nunca fueron demasiado originales ni excesivamente diferentes de sus compañeros de hornada (realmente ninguno lo fue, este palo es bastante de sota, caballo y rey) pero sí que aportaron talento, energía y constantes ganas de, si bien no desmarcarse, sí llevar el estilo un poco más allá. A través de los teclados en ocasiones, con registros vocales alejados de la tradicional ambigüedad decadente en otras. Ahora, un puñado de años después de The Cold Caress (2007), presentan The Eternal Now, su tercer CD como tal (dejando aparte demos autoproducidas y el directo Burnt Black). ¿Qué tienen que ofrecer en 2013 los de Salt Lake City? Veamos.

The Decadent Requiem fue un disco de deathrock bastante purista, The Cold Caress tenia ya una intención clara de evolucionar ese sonido, mezclándolo con otros estilos; una voluntad de no estancarse, de no repetir lo de siempre. The Eternal Now pasa por ser un disco conceptual, aunque en realidad la mezcla estilística (e incluso en las letras) parece desmentir esto. Y es que queda ya muy poco de aquel DR seminal de los de Utah: queda la voz, con ese timbre clásico (y a la vez único) de Vision y queda la base, el poso general del sonido. Por encima vuelan guitarras deudoras de otros sonidos (desde el glam hasta el hard rock setentero), ritmos de todo tipo, teclados envolventes… todo ensamblado para seguir siendo lo mismo, siendo diferentes. Aquello de cambiar todo para que no cambie nada, vamos. Esta (aparentemente excesiva) variedad hace que los diez temas que componen el CD terminen siendo un variopinto catálogo de obsesiones, un multiforme muestrario de cómo mirar hacia adelante sin perder de vista el pasado.

Collapse es una intro, una pequeña pieza que te permite entrar en la estupenda What In The World. Bastante cercana al sonido habitual del grupo, como también sucede con Doomsday (tal vez en esta un poco menos), son el nexo de unión (el primeroy casi casi el último) con el pasado. Las guitarras aceradas, las voces andróginas… No así Dreaming Tonight que recuerda por igual al bueno de Perry Farrell en la forma de cantar y al rock duro glamuroso de los setenta-ochenta, aquella especie de híbrido entre el heavy y T-Rex, de melenas pintadas y rizadas con mallas y maquillaje. Sí, esos. It Fades Away cambia otra vez el registro. Más rockera si cabe, lejos del glam y del deathrock a partes iguales. Como Breaking A Broken Heart, que tiene incluso un punto extraño, en el ritmo principalmente, como si fuera electrónica sin serlo del todo, como sin atreverse… The Beaten Path comienza con un piano de esos que proporcionan atmósferas para luego entrar en un desarrollo “modernito” a lo Placebo, con una mezcla entre elementos electrónicos y guitarras más que destacable. The Plot To Destroy The World o la vuelta al ¿“rock duro”? Incluso con tintes industriales… inclasificable, ciertamente. Tanto como Born To Kill, más heavy que el viento. ¿Dónde ha quedado la elegante decadencia? ¿Dónde las influencias batcave? Se han diluido casi del todo, no se han perdido pero están tan difuminadas que apenas se aprecian. Cannot Rest In Peace es un tema ciertamente extraño, de esos que por un lado no sabes cómo clasificarlos y, por el otro, ejercen una extraña atracción.

Resumiendo, The Eternal Now es un trabajo definitivamente distinto. Habrá a quien le parezca mal la absoluta (y desquiciante a veces, eso también) variedad. Habrá quien piense que hubiera sido mejor que mantuvieran su estilo a pesar de todo, de los años, de los cambios… Yo no soy de esos y aunque es cierto que (probablemente el tiempo pasado desde The Cold Caress tenga parte de culpa) el disco parece casi un recopilatorio, por lo amplio del abanico estilístico manejado, se agradece el no estancarse. Porque lo importante lo mantienen: calidad y talento. Lo demás queda al gusto de cada cual.


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