THE COG IS DEAD: Full Steam Ahead (Timeship Records 2013)

25/6/13
¿Qué es el steampunk? Me preguntas mientras fijas en mi máquina de vapor tu decimonónica pupila. ¿Qué es el steampunk? Pues ni idea, oyes. Intuitivamente es un estilo fundamentalmente estético, una etiqueta que engloba el amor por la ciencia ficción clásica, la literatura de anticipación, la Inglaterra victoriana y la Revolución Industrial. Es decir, máquinas de vapor, Jules Verne, viajes en globo, relojes e inventos antiguos, etcétera, etcétera. Eso, en cuanto a las “pintas” e influencias. Musicalmente, parece que debiera ser una escisión del punk, pero lo cierto es que salvo excepciones como los británicos The Men That Will Not be Blamed for Nothing, el punk como referente brilla por su ausencia. Los americanos (de Florida) The Cog Is Dead, están un poco en esa línea: el juego incluye una historia que los convierte en un relojero, su mejor amigo y benefactor, un mecánico y un piloto que se convierten en viajeros del tiempo (vienen de 1893) y llegan hasta aquí para contárnoslo. Lo hacen, de momento, en los dos discos que han publicado: Steam Powered Stories de 2010 y el que nos ocupa, Full Steam Ahead, que salió a la venta a finales de mayo.

¿Qué nos encontramos en la casi una hora que dura? Pues un poco de todo. Melodías pop, aires retro, rock’n’roll, algo de folk y sobre todo una explosión de creatividad, frescura y gusto por lo bien hecho. Prepare For Adventure hace exactamente eso, no deja de ser una intro (no formalmente) en la que coinciden todas las señas de identidad que luego irán desarrollándose en el LP: las armonías vocales, las influencias pop y folkies, el r’n’r clasicote… Señas que crecen exponencialmente en el segundo corte, The Iron Horseman. De nuevo se apoya en la armonía vocal, en el ritmo (cercano incluso al ska a ratos), en los efectos de la guitarra… para lograr una pieza de lo más pegadiza. The Toy Soldier rompe un poco el ambiente festivo con el inicio de piano y el deje cabaretero que llena toda la canción, ésta más pegajosa que pegadiza. Burn It Down, sin embargo, es mucho más percusiva y rockandrollera. Recuerda un poquillo (sin exagerar) al country oscuro este nuevo americano mezclado por increíble que parezca con el Lovecats de los Cure (probablemente el bajo-contrabajo tenga mucho que ver). Pero sin perder la compostura ni el estilo de los de DeLand. Las letras, que aún no me he referido a ellas, elaboran muy curradas historias sobre diversos personajes, como si de una colección de “cuentos” se tratara. Burn It Down no es excepción. Darla Dawn the Automaton retrotae unos cuantos años el sonido. La guitarra convertida en banjo, la percusión añeja, el juego de voces… todo muy de siglos pasados. Danger On The Dance Floor empieza casi como un tango. Recuerda en algo a proyectos melodramáticos tipo Adrian H & The Wounds, pero con un toque diferente, aunque coincidan en el gusto por el drama. Savior of the Skies es un corte más intimista, donde la instrumentación crea el marco adecuado para una narración ciertamente triste. Melancolía épica, unos toques de contenida rabia y un fondo desesperado. Un gran tema. The Ballad of Stuart the Sailor parece una canción de trovador, te imaginas un pasacalles sin mayor problema. Divertida, es el contrapunto perfecto de la anterior; callejera, apetece ver como la desarrollan en directo, con la “batalla” entre personajes, a diferentes voces y el aire juglar que tiene. My Metal Boy vuelve al tema del autómata, un poco en la línea de Coin Operated Boy de los DDolls, pero con un aire mucho más triste, más de soledad llevada mal. Estupenda canción también. Y ya van unas cuantas. Sorrow on the Rails cambia completamente. Muy folclórica, no sé si de los Balcanes o de Rusia, pero vamos, ya me entendéis a qué me refiero. Es un tema muy bailable y festivo, muy de juerga. Opuesto a My Metal Boy completamente. Doctor Franklyn retoma las influencias “jamaicanas”, aunque por suerte no profundiza en ellas demasiado. Aún con ello es uno de los cortes que me parece menos interesantes de todo el CD, aunque no haya ninguna razón concreta para ello, simplemente me gusta menos. The Voyage Home es la penúltima canción. De nuevo una narración, de nuevo medio tiempo. Delicada, etérea casi a ratos, levanta un tanto el relativo mal sabor de boca de la anterior. Otra tonada festiva pero con trasfondo. Bailable pero profunda… Para terminar el viaje con Prepare For Adventure Reprise, que es exactamente lo que anuncia el título, una revisión de la primera, cortita, pero que ciertamente no aporta demasiadas novedades a la dicha. Esconde sorpresa, no obstante, en forma de canción escondida. No diremos nada sobre ella, por aquello de mantener la sorpresa.

Entonces, ¿qué es el steampunk? Pues sigo sin saberlo. Pero si se parece a lo que hacen The Cog Is Dead, mola. Ya lo creo que mola.


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