ITCN + AFTER THE RAIN EN JULIO EN MADRID

31/5/13


MESH + UNI.FORM EN SEPTIEMBRE EN MADRID



FRONT 242 + INTERFRONT + LIEBKNECHT EN NOVIEMBRE EN MADRID



PETER MURPHY + RADAR, 29 de mayo de 2013, Sala Arena, Madrid

29/5/13
La noche del 29 de mayo prometía un polémico evento: Mr. Murphy celebrando el treinta y cinco aniversario de los míticos Bauhaus, sin acompañarse del resto de la banda. Para algunos, un sincero homenaje al grupo que ha permitido al mozo este alimentarse durante estas tres décadas y media; para otros, la enésima prueba de que entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero. Para unos es lícito hacer (con otros músicos) las canciones que te han hecho famoso y más si lo haces sin engañar a nadie (estaba claro qué era exactamente lo que nos íbamos a encontrar); para otros, no se debería interpretar esos temas sin los artistas que los crearon, más o menos al completo. Para todos, en definitiva, una nueva oportunidad de escuchar y vivir en directo canciones que sin duda forman parte de las vidas de los allí reunidos.


Pero me estoy adelantando, ya que antes de que Don Pedro salga al escenario de la mil veces nominada sala Arena (exHeineken, exMarco Aldany, exLoquesea, para todos “donde Discoplay”) estaban programados los madrileños Radar. Tenía ganas de verlos, la verdad, me habían hablado bien de ellos (no los conocía) y lo poco que había podido escuchar me había gustado. Por desgracia me perdí el principio de la actuación (¡maldita puntualidad!); por fortuna, pude ver el resto. Trío de guitarra, bajo y voz, con base electrónica bien hecha. Rock electrónico, dicen ellos, pues bien me vale. Rock oscuro, elegante, con toques darkwave, ramalazos góticos y la vista enfocada, fijada en los clásicos pero sin despreciar lo futuro. Lo dicho, creo que son únicos ahora mismo en España.


La actuación me gustó, la mezcla de sonido oscuro ochentero (lo que se llamaba moderno entonces, ya me entendéis) con el uso (profuso) del vídeo y las cuidadas letras me pareció un acierto y, desde luego, me dio la sensación, como decía antes, de que el veterano trío se mueve en aguas que nadie más frecuenta en este país. ¿Es eso suficiente? Lógicamente no. Pero es que Radar demostraron que destacan donde un grupo debe hacerlo, en la calidad de composiciones e interpretaciones. Más allá de las pintas, más allá de la pose, más allá de cualquier intención tan estética como vacía. Cuando una banda gasta más en laca que en horas de ensayo… mal asunto. Me alegra que no sea el caso. No puedo entrar en repertorios, porque como he comentado antes, no conocía a estos madrileños más que de nombre pero los treinta minutos (o así) que vi, me dejaron un gran sabor de boca. De hecho, al terminar, me quedó el regusto amargo de no haberlos conocido antes, de no haberlos conocido más.


La actitud del público que casi llenaba a esas alturas la sala, la que corresponde a lo ofertado: creo que gustaron bastante y aparentemente por fortuna esta vez no tuve que sufrir las faltas de respeto habituales. Siempre es de agradecer. En el descanso pre Moonlight, dudas flotando en el ambiente. La banda de acompañamiento, ¿estará a la altura? ¿Conseguirán llegar dónde lo hicieron los “auténticos”, al menos, en las giras de reunión?; la mala impresión del último bolo en solitario, ¿fue algo puntual o un síntoma de decadencia irreversible? ¿Cerrará con Who Killed Mr. Moonlight, echándole un par, dado el sobrenombre de la gira? En fin, dudas y más dudas que debieran quedar resueltas en poco más de una hora y media.

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Personalmente: vi hace muchos años al señor Murphy haciendo de él mismo. Luego vi la representación madrileña de la última reunión de los míticos. Me quedaba, por tanto, ver a Mr. Moonlight haciendo canciones bauhausianas. Me quedaba también un pánico atroz al destroce de temas que significan tanto, que he disfrutado tantísimas veces. Pero dejemos aparte las dudas, apartemos los miedos, comienza a sonar King Volcano. Mal empezamos, el sonido no es bueno (la sala no se caracteriza por lo contrario) y la interpretación, fría, a años luz de como uno entiende que debería. Obviemos que este buen hombre es lo que es. Se sabe una estrella y como tal se comporta, con todo lo que eso tiene de arrogancia insoportable y del morbazo (fetichista casi) que supone estar frente a un divo. Obviemos que el paso y el peso de los años se notan mucho, olvidemos que ya no estamos ante aquel flaco y andrógino ser de vozarrón tan inclasificable como espeluznante, tan increíble como inspirador (incluso olvidemos que Lonely people burn like candles). Obviemos, pues, poses (que sinceramente, ya no pegan mucho) y quedémonos con las miradas, esas sí, tan hipnóticas como siempre. Y obviemos todo esto porque sin solución de continuidad empiezan los primeros acordes de Kingdom’s Coming. Se mantienen los problemas de sonido, se agudiza la falta de atmósfera, se echa de menos el juego de voces… Madness in the wind's got something to say, pero no esta noche, no todavía.


Double Dare, por suerte cambia el tercio. Completamente además. Ya sí, ya no sé si porque he escuchado (e interiorizado) mil veces el I dare you, to be real/To touch a flickering flame, etc, pero me da la sensación de que todo está ya ensamblado de otra manera, de que ya me da igual si suena bien o mal, si los gestitos son sentidos o una puta pose. El final de Double Dare me convence de que de aquí al final, no voy a poder juzgar nada, no voy a poder permitirme el lujo de opinar sobre la cascada de sentimientos provocados. Me da igual la voz, me da igual no ver el eterno hieratismo de David J, la sonrisa casi infantil del otro Haskins, el pelazo de Mr. Ash. Me da igual que la guitarra no suene igual, que al bajo le falte alma, que la batería no llegue al mismo sitio. Ojo, a estas alturas ya estoy seguro de la solvencia de los tres músicos, no pongo en duda ni su calidad ni su entrega, pero… no es lo mismo. Y me da igual que no lo sea.


I do get bored, I get bored, o lo que es lo mismo, In The Flat Field. Más de lo anterior, otra canción que tengo interiorizada del todo, otra que no sé si suena bien o mal porque está más dentro que fuera. De nuevo el gesto, otra vez los ojos. La voz. El pelo como escarpias. A God In An Alcove. Now I am silly, así estoy, así me siento, porque sigo sin poder juzgar nada, ni para bien ni para mal. Difícil abstraerse, difícil tomar distancia, imprescindible para opinar, inconveniente para sentir, elijo estar cerca y no poder enjuiciar, solo sentir. Boys. Or I shall cry. La luz. ¡La luz! Los ojos y la luz. A estas alturas ya está todo vendido, la repleta Arena entregada. En las primeras filas, atrás, en las escaleras. Cada cual formándose su propio concierto en su cabecita, cada cual en su corazón. Por eso cuando suenan las primeras notas de The Three Shadows Part II todas las cabezas se mecen al unísono; por eso tanto los classic gentlemen como los del Oedipus Rex complexes están a lo que están, todos los sentidos en el mismo punto, todos los ojos, todos los oídos, sobre la misma persona.


Por eso A Strange Kind Of Love, siendo una canción maravillosa, rompe un poco el clímax. Por eso me da lo mismo la inclusión de alguna estrofa de Bela Lugosi’s Dead. No es capaz de remontar, no es capaz de devolver, por sí misma, el concierto al punto en el que estaba. Ni siquiera cuando Mr. Moonlight se planta una chaqueta y comienza la propia Bela. Una chaqueta que no es capa y que ya no se quitará en lo que queda de recital, parece que el jarro de agua fría de SKOL (que, insisto, es posiblemente mi preferida de su carrera en solitario) le ha enfriado a él también. The bats have left the bell tower y aún no sé si van a volver. A pesar de ello, imposible resistir la fuerza de Lugosi, joder, el noventa por ciento de los presentes nos hemos criado con ella, hemos lubricado, hemos disfrutado de eternas erecciones con sus compases; sus casi diez minutos han provocado más orgasmos que muchas discografías completas… como para no remontar. Pese a todo.


Silent Hedges mantiene el tipo. Sí, amigos, Looking into purple eyes y ved como la letra se retuerce, culebrea dentro de tu oído en ese apoteósico final que te devuelve al infierno, que te arrastra hacia Kick In The Eye. Tal vez de las clásicas, la que menos me gusta, no termino de entrar en su bajo machacón, bien emulado en esta ocasión por Emilio Zef Noise (acertado durante todo el concierto, con mención especial para el estupendo violín eléctrico que asomó en algún momento, enriqueciendo siempre, aunque en SKOL no fuera bastante). I was never told why, así que lo repito: No me gusta Kick In The Eye. El porque es lo de menos. Hala, ya lo he dicho. Como tampoco me entusiasma The Endless Summer Of The Damned. Me parece una canción flojita, especialmente en comparación con el resto del repertorio. No es que me provoque pensamientos sobre ninguna form of patricide, pero no me dice prácticamente nada. De modo que este “trozo” de concierto sí que lo critico. Je. Suerte que mi suerte cambió (perdón por la redundancia), con The Passion Of Lovers. Ciertamente tampoco es de mis favoritas pero, eso sí, está a años luz de las citadas. Nick Lucero (alguien debería decirle cuatro cosas al señor M en cuanto a los nombres de sus colaboradores) continúa demostrando eficacia demoledora en los parches, secundando al amigo Emilio cuando debe y creando tejido cuando es necesario. The passion of lovers is for death said she…

She’s In Parties es otra cosa. Sí, ya sé que está sobadísima, que ha sido banda sonora de cualquier garito oscuro que se precie de serlo, que… lo que quieras. Pero que es un pedazo de canción como la copa de un ciprés, pues también. It's patently obvious. A pesar incluso de la pianola que manejó Don Pedro, pero eso es posiblemente manía personal al instrumento. Y ¡qué decir de Stigmata Martyr! Mark Gemini Thwaite arrancando de su guitarra todo lo que el Martyr lleva dentro, estupenda la interpretación del clásico, como estupenda fue SsIP, ahora sí; tarde, tarde, pero ya se ve a la banda ensamblada, cómoda, a gusto. Más allá de los efectos con las luces (hay que joderse –Boys- lo que se puede llegar a contar con un fluorescente portátil, tomen nota, hagan el favor, todos los de “me encantaría incluir escenografía en mis espectáculos pero como no tenemos medios…”, tomen nota pero ya), espectaculares y apropiadísimos, más allá de gestitos para la galería, bailecillos y ropajes ad hoc. Más allá porque lo anterior es muy importante (en un espectáculo) pero lo FUNDAMENTAL es lo que sale de los altavoces. Lo demás aliña pero no alimenta. Todavía estamos un poco In a crucifiction ecstasy y empieza a sonar Dark Entries. Furiosa como tiene que ser, épica, increíble. No hay adjetivos que describan lo que correo por dentro (o yo no los encuentro). No hay dinero que pague por ello, Intangible of price, temón. Para rematar con otro bajón. Coño, cierra en Dark Entries, termina arriba, con la gente absolutamente encendida, no toques para consumar el concierto, Severance. Ojo, me encanta la original (Dead Can Dance) y la versión me parece más que digna. Pero en ningún caso (a mi modo de ver) es una canción para finalizar un concierto. Ni siquiera pensando In the shadow of summers now past. No, no, nunca. Salvo que seas Perry/Gerrard, pero no es el caso. Buf, esperemos a los bises, que los habrá, suponemos.


Que no, Peter, que no. Subway, no. Que eres Mr Moonlight, joder. Que celebramos los 35 años de Bauhaus. Que sí, que ya lo sé, que Subway está muy bien, que el señor del violín hace un solo increíble, que lo que quieras. ¿Que qué? ¿Que también Cool Cool Breeze? ¿Y a capella? Nos hemos vuelto todos locos. ¿En los bises? ¿En ese momento que TODO el mundo va a comentar según salga? Ya puedes tocar para terminar Ziggy Stardust, ya puedes play guitar, ya la puedes hacer bowiesque style o como te de la gana, pero que así no. No puedes tocar tres únicos bises (escaso, amigo, muy escaso) y que dos de ellas sean temas de tu carrera en solitario. No siendo el señor luzdeluna. NO. porque luego pasa lo que pasa. Luego que si Who Killed, que si tal, que si cual. Luego que si la voz no es lo que fue, que si estás gordo, que si para que la chaqueta. Claro. Vas provocando. Y menos mal que no te ahorraste al Ziggy, que si no igual ni sales…


Todo ha terminado. Pronto, muy pronto. Con opiniones dispares: "Vaya mierda de concierto. Sonó fatal, etc". Y también:"Conciertazo que te cagas. Peter Murphy, mejor que nunca". En fin. Gente entusiasmada con el repertorio, gente embriagada de luz lunar, gente hablando maravillas de todo. Mezclada con gente asqueada, gente que se siente estafada, gente francamente cabreada. División. Las dos Españas.

Vayamos por partes:

- El repertorio, dejando aparte el tema e tocar canciones de su carrera en solitario, es tan previsible como personal. Tan lleno de canciones imprescindibles como falto de otras. Cada uno de los asistentes (estoy seguro) tiene un repertorio diferente en su cabeza. Cualquiera de los presentes habría sustituido alguna canción (más o menos, cada uno según) por otra, habría quitado y añadido, etc. Por tanto, es difícil criticar este extremo puesto que a la hora de elegir veinte canciones ninguno nos pondríamos de acuerdo y las diez o doce básicas estuvieron presentes. Eso sí, el orden de los temas… bastante cortarollos, aunque en eso también cada asistente tenga algo que decir. Algo diferente, me refiero. Saltarse la prevista All We Ever Wanted, imperdonable.

- El sonido. Bueno, es la Sala Arena. Dentro de eso, mejorable al principio (manifiestamente), mejorado al final. Dentro de que, insisto, el propio de la sala es el que es.

- La interpretación. Pues como el sonido. Al principio del concierto, frío, poca transmisión. Según fue avanzando, mejoró ostensiblemente. Para el cuarto o quinto tema (más para el cuarto, In The Flat Field), todo arreglado. Energía, sudor, etc, no faltó.


En resumen. Un concierto irregular, por culpa de lo ya dicho de las canciones y del orden de las mismas, hubo detalles (la voz baja por aquí, algún guitarrazo raro por allá) que impidieron que todo fuera tan como la seda como debería, pero también es cierto que hubo una cantidad de momentos inolvidables (la luz en Boys, Stigmata, The Three Shadows, y más) que por sí mismos valen una entrada. Eso permite olvidar –un poco, por lo menos- otros menos afortunados. Y, lo más importante: ¡Qué coño! ¡Me lo pasé como un enano! Con eso me quedo, que no siempre se puede decir lo mismo.

ONIRIC: Mannequins (Caustic Records 2013)

27/5/13
Mannequins es el segundo álbum del dúo italiano Oniric. Tras la muy grata impresión que nos dejó Cabaret Syndrom, esperábamos con emoción a duras penas contenida este “segundo acto”. Confiábamos en que estos cuatro años transcurridos tuvieran su reflejo en el sonido del grupo pero que afectara lo menos negativamente posible, ya sabes, el temor a la pérdida de frescura, a la merma de ese toque especial de ilusión, de entusiasmo ante los nuevos proyectos. Todo apuntaba a que no sería así pero… Vayamos de nuevo al principio. Oniric son Carlo De Filippo a todo lo que se te ocurra que tenga teclas (piano, sintetizador, teclados, acordeón…) y GianVigo (Gianpiero Timbro) al resto, es decir, voz, bajo, guitarra y batería. Curioso reparto. Cuentan, eso sí, con la inestimable colaboración de Simona Giusti en las voces femeninas y de un puñado de colaboradores que añaden violines, percusiones y bajos adicionales. El conjunto es delicadamente barroco y, hasta cierto punto algo sorprendente, perfectamente empastado. El leitmotiv del disco es un sueño real de mediados de otoño. Lo demás, una mezcla de nostalgia y ambientes añejos, como de hace un par de siglos. Aires elegantes, inspiradores, repletos de buen gusto y sabor auténtico hacen el resto.

El disco lo abre Mannequin, con campanas, ruido como de gente que mira pasar algún tipo de desfile o similar que rápidamente da lugar a una percusión hipnótica apoyada en pianos y voces para un tema precioso, envolvente, que va y viene sin terminar de dejarte nunca del todo. Perfecta apertura para lo que, ya, se adivina magnífico. Found Love In A Pain (t) (You Make Me Feel) incorpora voz femenina y deje entre cabaretero y darkfolero, del mejor que se te pueda ocurrir. Decadente, clarísimo single (uno de once, de todos modos). 12 Lune, cantada en francés, tiene todavía más sabor antiguo, si cabe. Una melodía que engancha, el juego de las voces… Poco que ver con Beyond The Others. Más pop, casi todo piano y voz (aunque al progresar se vayan añadiendo instrumentos), lenta, cadenciosa, nostálgica, soñadora. Triste y bella, como todas las tonadas de los italianos, en algunos momentos predomina un sentimiento, en otros una cualidad, pero esa dualidad (si es que es tal), entre lo bonito y lo triste, entre lo melancólico y lo simplemente estético está presente en toda su obra. Tomorrow The Sorrow es una pieza oscuramente circense, como de caja de música, también, incluso, que se te pega a la piel y no te termina de abandonar, como la pena del título en realidad, aunque se adivine esa voluntad de disfrutar hoy y mañana veremos. Referencias mil en un tema que como una muñeca rusa es muchos en uno y todos muy buenos. Suggestions Don't Cost A Penny es un pequeño ejercicio de acordeón que sirve un poco de interludio entre temas, una lástima lo corto pues creo que la melodía que desarrolla daría para algo más largo y complejo. Nirvana (You Make Me Sick) cambia un poco la pauta del disco, es más “convencional” en su sonido. Fresca y diferente como las demás, pero de algún modo parece más “moderna”, menos nostálgica. El violín ayuda, supongo. Y llegamos a la estupenda y tristísima (o eso me parece) Little James (The Soldier). Una canción para dejarte arrastrar por ella, aunque te quede mal cuerpo después. Ya vendrá My Oniric War Machine a compensarte con su elegancia de nuevo decadente, como de minué trasnochado y precioso por ello. Me recuerda al cabaret oscuro de, sí, de esos. Y al cine mudo. Y a tantas cosas… para bien todas. O sumérgete en Requiem For A Soldier, dónde otra vez el piano y el violín desgarran sentimientos. No deja de ser un réquiem, claro, la percusión así lo atestigua. Profundamente sentida, la tonada no da respiro alguno. Instrumental casi toda, la aparición de la voz le proporciona un cierto tono épico que se estrella como una ola contra las piedras en el penúltimo corte: Sensazioni. Con el acordeón otra vez trayendo el darkfolk y Simona recordando en el timbre a las mejores, con el juego vocal entre el susurro masculino y lo femenino etéreo (me recuerda al Mike Oldfield de los ochenta, el de Maggie Reilly, etc), con el buen gusto por encima de todo. Talento puro. Como Macabre History, que cierra Mannequins de la mejor manera posible, resumiendo todo lo escuchado en las anteriores: oscuridad, sabor a antiguo, buen gusto, talento, belleza, melancolía, nostalgia, brillantez compositiva, interpretación a la altura… Resumen, por ponerlo en tres palabras: Un trabajo estupendo. Enorme colección de canciones, en definitiva, que recomendamos sin ambages.

http://www.oniricband.org
http://www.causticrecords.com

RECORDAMOS: KANTE PINRÉLICO + EYACULACIÓN POST-MORTEM + CARNICEROS DEL NORTE, EL 1 DE JUNIO EN MADRID

24/5/13



THE EXPLODING BOYS: TRIBUTO A THE CURE EL 1 DE JUNIO

23/5/13

WORLD GOTH DAY: MADRID

21/5/13


WORLD GOTH DAY: BARCELONA


WORLD GOTH DAY: ZARAGOZA


FRUSTRATION + OCTOBER PEOPLE, 20 de mayo de 2013, Sala Siroco, Madrid

20/5/13
La sala Siroco tiene para mí un significado especial. No por su ubicación (se aparca horrible y uno es de concertear en coche, gracias dirigentes por hacer como es el transporte público), no por su sonido (manifiestamente mejorable normalmente), no por su reducido tamaño. La sala Siroco tiene un significado especial por lo que lo deben tener todas las salas del mundo: lo vivido dentro. Más de veinte años disfrutando en su interior de un sinfín de grupos (muchos repetidos, además) dan para mucho. Para un montón de sensaciones, recuerdos, situaciones especiales… en definitiva, un puñado de acontecimientos de los que ponen los pelillos de punta. Y que, lógicamente, compensan de sobra el sonido mejorable, la dificultad de aparcamiento o el inconveniente del tamaño. Esto último tiene más importancia de la que parece, toda vez que los programadores suelen anteponer lo excelso de las propuestas a la “incomodidad” de los asistentes y suelen, bendita costumbre, frecuentar la sala bandas que la llenan con creces.


La noche del 20 de mayo quienes se preveía que llenarían eran los franceses Frustration (tercera visita a Madrid, si no me fallan las cuentas y tercera vez que se tenían que enfrentar con el concepto sala-pequeña-repleta, las otras dos fueron la Wurli y el Nasti) y los madrileños October People que abrirían fuego alrededor de las nueve y media. Así fue, con tanta puntualidad que cuando accedí a la sala ya habían empezado. Me acomodé como pude a la derecha del escenario y dispuse mis orejas para lo que tuvieran estos muchachos a bien. Iba a ser la tercera vez que los viera, la segunda en el Siroco y la primera con set reducido. Muy premonitorio todo.


La media hora escasa que pude degustarlos fue un poco un resumen de lo apuntado. No sonó demasiado bien, especialmente la guitarra, pero sí mejor que en la anterior ocasión. Sin embargo, las ganas y ese punto que da cuando disfrutas tocando en directo (se les veía comodísimos, casi como si estuvieran en la Wurlitzer) superó ampliamente los problemas con el sonido (al menos, en la zona en la que estaba yo, siempre me queda la duda de si es fiable hablar de deficiencias de sonido sin estar en el centro (aproximado) de la sala, tanto lateral como frontalmente.


El repertorio, aunque reducido por las lógicas exigencias de la organización, el habitual. Eché de menos alguna novedad que me consta que tienen, pero entiendo que con el tiempo del que disponían, no era momento para experimentos. A destacar las normalmente estupendas The Wait y Once Again, que, estas sí, sonaron como deben, maravillosamente actuales siendo ochenteras por todos lados. No en vano esto (para mí) pasa por ser una de las principales características de los de octubre: originales con referentes claros; con el ancla puesta atrás en el tiempo pero mirando siempre hacia delante; los ochenta estuvieron bien, los noventa también, pero estamos en 2013. Y eso tiene que notarse. Y se nota.


Casi sin tiempo para enfadarme por no tocar Juliette (salvo que lo hicieran muy al principio, entonces el enfado sería por no esperarme), casi sin tiempo para digerir nada, termina el breve recital. Sonido correcto a ratos, no tanto otros; entrega total, canciones bastante bien interpretadas, con garra y energía; selección lógica de repertorio, sin excesos pero sin patinazos; concierto corto, claro. Inevitablemente corto. Así, si la sensación que queda es que se ha hecho corto, es que todo ha ido bien.



Frustration, sin demasiado descanso, solo el imprescindible para el cambio de instrumentos, ocupa casi hasta la exageración el escenario. Quinteto con batería, teclados, bajo, guitarra y un cantante bastante histriónico. Bueno, los cinco lo son, aunque al de las baquetas se le note menos. Abren con Worries y todo se desata. Suena mucho mejor, más nítido todo, menos embarullado. Responsable la mezcla supongo. Empieza el festival de gestos, con cada palabra escupida. Empieza el repaso a Uncivilized, que finalmente sonó casi en su totalidad. Around es el segundo tema escogido. Las sensaciones se agolpan, la actitud punk, la oscuridad, los saltitos… todo medido, todo desde dentro.


For Them No Premises, As They Say y Midlife Crisis son excepciones (de Full Of Sorrow, Relax y el single homónimo, respectivamente). Son, asimismo, excepcionales en el resto de sus acepciones. Suena a Crisis, suena a Warsaw (alguien nombra a Joy Division, se debe referir a otro grupo, Frustration son otro rollo), pero suena original. Los frustrados estos, empeñados en demostrar y mostrar otra vez esa nueva época dorada en la música oscura francesa de la que son punta de lanza; lo hacen a base de contundentes ritmos, bajos demoledores, guitarras corrosivas, teclados que empastan todo y un auténtico espectáculo de vocalista. Expresivo como pocos, en constante movimiento, él sólo ya vale la entrada. Si lo acompañas de cuatro excelentes músicos (que tampoco le van a la zaga en cuanto al concepto de show, desde luego) y lo sazonas todo con composiciones como It's Gonna Be The Same o Premeditation… pues tienes lo que allí se vivió aquella noche.


Just Wanna Hide (creo que es tema nuevo) abunda en lo mencionado. Quizá sea un poco más pop de lo habitual (como sucedía en Midlife Crisis) pero no está exento de mala leche. Uncivilized o We Miss You son bien representativas tanto del disco como de lo ofrecido en el concierto, aunque tal vez la más coreada sea No Trouble, una de las escasas incursiones en Relax. Fría e hipnótica como la mirada de Fabrice; demoledora como un puñetazo en el estómago; se entiende la apoteosis del respetable.


Assassination, Angle Grinder y la también profusamente gritada Too Many Questions cierran este primer (y principal) bloque. Dudo que a estas alturas nadie tenga queja alguna. Dudo que alguien pueda decir que algo no está a la altura de lo esperado. Todos los asistentes están recibiendo exactamente lo prometido, ni más ni menos. Desde luego si no se ajusta, no es por defecto. Veo a mi alrededor a algún miembro de October People. No pierde detalle. Hace bien. Mientras, la banda continúa con su particular locura, con su personal cruzada para llevar abajo, a la gente, su sonido. Con profesionalidad pero con desboque. Que es compatible, por supuesto.


Ha terminado, como decía, el grueso del concierto y las impresiones no pueden ser mejores. No hay sorpresas, no las esperaba tampoco. Buen repertorio, bien interpretado, con ese plus que siempre dan en directo. ¿Qué más? Las ganas de que se prolongue en el tiempo. Hay que gritar, todos suponemos que volverán a salir, pero no merece la pena correr el riesgo. No dan lugar a que nadie se impaciente. Salen, saludan y otro tema nuevo: Coz You Ran Away. Nada que objetar, nada que la distinga demasiado de las más conocidas. No me refiero a que sea “más de lo mismo”, es que los argumentos coinciden: oscuridad, punk, contundencia, víscera… lo dicho mil veces, vamos. Pero nunca son suficientes, supongo. Para cerrar, demasiado pronto, siempre es demasiado pronto si lo estás pasando bien, Blind y Dying City. Buenos broches a una actuación, una vez más, inolvidable.


Buen sabor de boca al salir, quedará alguna cerveza fría todavía, algún comentario, algún parecer. Alguna idea esbozada con buena pinta, pero difícil resolución. Preguntas (not Too Many ahora) y respuestas, impresiones variadas. La mayoría coinciden, gran espectáculo el vivido, gran concierto el disfrutado. Todos de acuerdo, mejor si más largo. Todos de acuerdo, sí, en esto sí. Luego, las discusiones de siempre, si han tocado esta n vez de aquella, si tendrían que, si mejor si, si diferente por. Agradable charla, cerveza y amigos. Para una noche que dejará una imperecedera huella en nuestras orejas. Una más. Una enorme.



PARTLY FAITHFUL: Lazarus Under Glass (Danse Macabre 2013)

7/5/13
Band photo by Ester Segarra
Decir que vivimos una época de bonanza en lo que se refiere a música oscura, siniestra, gótica (tú mismo con tus calificaciones), etc, es poco menos que una obviedad. Decir, asimismo, que como en cualquier período de explosión de nuevos talentos abunda más la paja que el grano, otra perogrullada. Y decir, ay, que está todo inventado, que nada nuevo puede ya surgir (nada realmente nuevo), que nada nos hará estremecernos como hicimos antaño, se acerca dolorosamente a la realidad más real. Por todo esto, cuando un disco te sacude, cuando te golpea bien fuerte, la sensación –por aquello del factor sorpresa- es hoy en día mayor que nunca. Por eso, aunque los muy británicos Partly Faithful no sean estrictamente novatos (aunque esté sea su primer “largo” tienen un par de más que recomendables EP del año pasado), estamos aquí hablando de Lazarus Under Glass. Por eso y ¡qué diablos! porque nos gusta equivocarnos, nos gusta cuando algo o alguien destroza nuestros prejuicios, que los tenemos, como todos.

Lazarus Under Glass bebe sin duda, ni vergüenza, ni falta que hace, de los clásicos más clásicos. Retoza en las parlantes guitarras bauhausianas sin renunciar al más hiriente deathrock de vieja escuela. Se refocila sin pudor alguno en los pujantes y machacones bajos postpunkis y destila tanta elegancia, pluma, decadentismo efectista y ambigüedad andrógina en las voces, como el mejor de los artistas del siniestreo añejo. Se maneja en las baquetas como el más puro de los puristas del parche oscuro, golpeando cuando debe y acompañando cuando es necesario. Haciendo estilo, vamos. Pero lo más destacable del disco no es en absoluto la constatación de por dónde tiran los gustos del trío (Ed Banshee, vocalista, Christopher Blake, bajos y Anouska Haze, guitarra, con la adición de Belle Star –Nosferatu- en la batería y de Jason Lipscombe - Clockwork Era- en los coros de algunos temas) sino todo lo contrario. Lo más subrayable es la insultante frescura, originalidad y, claro, calidad, que supura cada uno de los trece cortes de este álbum ¡debut! Da gusto, realmente es un placer, encontrar bandas con tanta afinidad por el glorioso pasado que no se queden en el cliché, que no se abandonen a la repetición cansina de fórmulas sobadas ad nauseam. Y Partly Faithful son de esos. Buenísima noticia.

El CD se abre con una peculiar intro: Lazarus Rising, que precede a la primera descarga adrenalítica, la explosiva y visceral Amen. Vitriolo puro en las guitarras distorsionadas, voces delirantes, enloquecidas casi, arropado todo ello por el bajo y la batería, que dan soporte a la entraña más purista (y oscura). Ya sabemos por dónde van los tiros, ya nos hacemos una idea aproximada por más que Underset o Hatchet se encarguen de atestiguarlo de nuevo. Rock sucio, casi indie, punk rock cargado de energía, más locura y más arrojo, gótico purulento a saco. Histrión irredento, mr. Banshee se dobla, arrancando de su garganta como el que no quiere la cosa, entre guitarras como cuchillos la rítmica e impresionante Collapsing, que muerde y arrolla, que certifica otra vez, como Big Bang Medicine, sin ir más allá, tanto que la banda sabe perfectamente lo que hace como que son capaces de transmitirlo. Parece lo mismo, pero no lo es, grupos hay montones para confirmar la tesis. Stop. Pues vale. Pues de acuerdo. Pero no, no ahora. Ahora aún quedan Wasting Ground u Obsession. Más lenta y oscura la primera, histérica la segunda (uf el bajo), retoman el pulso siniestro. Corpus Delicti se pasean por mi cabeza, como epítome de lo absorbido. Pero de nuevo se desmiente el tópico, pues Partly Faithful tienen entidad más que propia. Y la evocadoramente (Placebo) sexual Skin (si no fuera un caballero, diría que es una canción para follar, os salva mi proverbial bonhomía, que me impide decir semejante vulgaridad) es una buena prueba de esa identidad que trasciende la influencia, que se extiende por encima de todo lo que has escuchado antes. No hay respiro, Scribbles y, sobre todo, We Are Insect no lo permiten. Art-rock de precisa y preciosa factura, la vieja escuela pero hecha contemporánea, lo añejo y lo moderno, de la mano. El siglo XXI que demonios. Lazarus Under Glass cierra dando nombre al CD. Hit clarísimo si no acabara de escuchar otros once antes (excluyo la intro, por concepto). Single poderoso que imagino no poblará como debiera las sesiones europeas que mientras, pueden seguir concentradas en lo de toda la puta vida (sé que no todos, sí, por supuesto, pero hasta ellos me entienden). Se lo pierden, ellos se lo pierden. Porque LUG es la confirmación de que algo está cambiando. Decía al principio lo del grano y la paja y, amigos, Partly Faithful son todo grano.  


Band photo by Ester Segarra


SPECTRES + OBEDIENCIA, 07 de mayo de 2013, Sala Rock Palace, Madrid

Tarde noche un poco rara la del siete de mayo. Es pronto cuando comienza el evento al que hemos sido citados, aún es de día cuando llegamos al Rock Palace de Vara del Rey. Calor sin asfixiar, primavera también rara. Todavía no empieza, nos dicen en la puerta, lo hará a eso de las nueve y media o así. Poquísima expectación, algún parroquiano, algún usuario de los locales de ensayo… algún fan también. Los menos. No conozco a Obediencia, que abrirá el recital, pero por lo que me comentan practican una clase de punk que no me atrae demasiado.

 
Son las diez menos veinte más o menos y Obediencia han empezado su actuación. Lo dicho. No les quito mérito, para nada, pero no son “mi estilo”. Se esfuerzan por agradar al escaso público asistente, que se divide entre los que disfrutan del combo y los que miran y escuchan con respeto. Respeto que debería ser obvio pero que, por desgracia, es menos frecuente de lo que debiera. No se alargan demasiado, aunque tocan un buen puñado de temas, todos con características similares: velocidad, rabia, energía en definitiva, energía pura. Con voz de chica, además, que no es demasiado habitual. Y menos aún dado el angelical aspecto de la muchacha que, desde luego, no presagia la abundante mala hostia que destila cuando grita las canciones. Asombroso, para bien. En fin, me parece más que meritorio todo, aunque a mí no me llegue.



En seguida salen Spectres al pequeño escenario del Rock Palace (un poco sobreactuado el nombre, no me negareis). Sorprendentemente, hay menos público que con Obediencia, estaba seguro de que sería al revés. De todos modos hablamos de una “horquilla” absurda de entre veinte y treinta personas, siendo generosos. Un desastre, vamos. Especialmente para lo que estamos seguros que ofrecerán los canadienses: afterpunk frío lleno de lánguida fuerza y tristeza contenida. O eso esperamos, al menos. Pasma desde el principio la actitud, contrapuesta un poco a la de la banda anterior. Me explico: Obediencia son rápidos, furiosos, rabiosos… pero sobre el escenario sus movimientos son bastante tranquilos, la fuerza no la transmiten con lenguaje corporal, la vomitan con voz e instrumentos. Spectres, musicalmente mucho más gélidos, mucho más melancólicos incluso, se mueven como posesos. Su cantante se retuerce, golpea el aire con agresividad, incluso violencia, chilla y se contornea muchísimo más de lo que, a priori, justificaría el sonido que escupen las dos guitarras, el bajo o la batería. Incluso vocalmente es helado, no intimidante. “Menos mal” que el tamaño del escenario no le permite grandes desfases corporales. En fin, es una anécdota, más que otra cosa. Como anécdota ha de ser la camiseta de Eskorbuto que luce Brian Gustavson. Parece que treinta años después los de Santurce han conseguido hacer llegar su autodestructiva (y genial) carrera hasta la canadiense Columbia británica. Un detalle sin importancia pero ilustrativo, sin duda.

Yendo a lo sustancial, las primeras notas de Between Two Lines ya se deslizan sobre nosotros, los escasos afortunados que allí estamos. Suena bastante bien (en la medida de lo posible) y la banda transmite desde el principio lo que pretende. Alguno me va a querer desollar por lo que voy a decir pero a mí esta gente me parece muy muy original. La música que hacen, sin entrar en detalles, se ha hecho mil veces. La frialdad, el afterpunk, las guitarras lacerantes, los bajos machacones… es más, vivimos un absoluto revival de todo esto. Pero Spectres combinan sus cien mil influencias obvias de una manera fresca, divertida (aunque sea triste) y diferente en realidad a todo lo que les indiscutiblemente emociona. Reto a quien lea esto y no esté de acuerdo a que me demuestre lo contrario. Y ¡voto a Bríos!


Passages, Remote Viewing, Amnesia. Todas de Nothing To Nowhere. Sin parar. Y sin dejar parar, que es lo importante. Sigue sonando bien y la gente a mi alrededor lo disfruta. Cabrea que sea tan poca gente, el quinteto merece más repercusión. Espero sinceramente que la tengan. Vertigo (¿nuevo tema?) mantiene sin problema el nivel. Decompensation también, por supuesto. O más incluso. Todo va rapidísimo, llevamos más de medio repertorio previsto y andamos por la media hora escasa de concierto. Empiezan las “concesiones” al pasado, en forma de Romans y Longinas (de Last Days de 2010). Muy brillantes ambas, muy bien interpretadas. Con alma y técnica, fundamentales las dos. Dos de los mejores temas del disco citado, para mi gusto. De sabor añejo, reminiscencias más ochenteramente afterpunkis, menos coldwave tal vez. Celebradas por la parroquia como tampoco podía ser de otro modo.


Nueva sorpresa, esta sí es en forma de novedad: Strange Weather. Más que a la altura del resto del repertorio, sirve para que si quedaba alguien entre el público por rendirse (que lo dudo) lo haga ya del todo. Cierran con Missing Time (también de NTNowhere). Estaba prevista una canción más (Figures, siempre según los “papeles”) pero a última hora decidieron no tocarla redondeando así un recital cortísimo (unos cuarenta y cinco minutos, en plan magnánimo), sin bises, pero lleno de energía, fuerza y calidad. Dicen que lo bueno si breve, pues eso. En el caso de los conciertos no estoy muy de acuerdo, creo que entre las tres o cuatro horas de algún dinosaurio de esos que aún tocan por ahí y los tres cuartos de hora (que suena parecido pero no es igual) de éstos, tiene que haber forzosamente un término medio que agrade a todo el mundo.


Quedaba ya poco más que hacer, poco que rascar. Salimos ordenadamente de la sala, acababa casi de anochecer, como de costumbre comentando la jugada y felicitándonos de lo poco que costará madrugar mañana en relación con el trasnoche que no tendría lugar, no esta noche al menos. La conclusión incluye necesariamente agradecer el esfuerzo de la organización, que debe rondar el “amor al arte” (cinco euros la entrada, un capital, para ver dos grupos) y reconocer también que lo obtenido supera con creces lo entregado. El resto, la constatación de que de toda esta nueva hornada de grupos deudores del siniestrismo primigenio, Spectres son de lo mejorcito. Sacarán disco nuevo dentro de poco. Estaremos atentos.

FECHAS DE LA GIRA EUROPEA DE BRIGITTE HANDLEY (THE DARK SHADOWS)

BRIGITTE HANDLEY (DARK SHADOWS) SOLO ACOUSTIC TOUR 
GERMANY/SWITZERLAND MAY-JUNE 2013


11 MAY – GER: KÖLN – BLUE SHELL, DIS-OR-DER COLOGNE - SUPPORTING BLUE ANGEL LOUNGE
FB EVENT: http://www.facebook.com/events/593138330702046/?ref=ts&fref=ts

12 MAY – GER: AACHEN – HOTEL EUROPA
FB EVENT: http://www.facebook.com/events/343361175766416/

13 MAY – GER: BERLIN – BASSY  - SUPPORTING REV. PEYTON’S BIG DAMN BAND + DJ TEX MORTON
FB EVENT: http://www.facebook.com/events/648159545209712/

15 MAY – GER: BERLIN – RAMONES MUSEUM 8PM
FB EVENT: http://www.facebook.com/events/603038353042703/

18 MAY – GER: POTSDAM – LINDENPARK – PSYCHOMANIA RUMBLE + THE QUAKES
FB EVENT: http://www.facebook.com/events/106906449511559/

24 MAY – BEL: BRUSSELS – ROCK CLASSIC + 26 TEARS
FB EVENT: http://www.facebook.com/events/521809347884007/


13 JUN – SUI: BASEL – GO!C!ART FESTIVAL BASEL
FB EVENT: http://www.facebook.com/events/328322727289834/




Y EN OTOÑO:

26 OCT – GRB: LONDON – ELECTROWERKZ  SUPPORTING THE MARIONETTES

31 OCT – ESP: MADRID – WURLITZER BALLROOM

09 NOV – GER: KÖLN – BLUE SHELL, DIS-OR-DER COLOGNE

12 NOV – ITA: TRENTO – AL PORTEGHET

13 NOV – ITA: SAVIGNANO S/RUBICONE, FORLÌCESENA - SIDRO CLUB

23 NOV – GER: FREIBURG - RAUMSTATION STERNEN – AUGGEN

27 NOV  – AUT: SALZBURG - SHAKESPEARE

29 NOV – GER: BERLIN – WILD AT HEART






II CONGRESO DE ARTE, LITERATURA Y CULTURA GÓTICA URBANA


Los días 23, 24 y 25 de mayo de 2013 se celebrará el II Congreso de arte, literatura y cultura gótica urbana en la sede Centro Cultural La Corrala de la Universidad Autónoma de Madrid (C/ Carlos Arniches, 3 y 5 La Latina, Embajadores, Pta. Toledo).

El congreso está organizado conjuntamente por el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid y por las asociaciones culturales Besarilia y Mentenebre.

El congreso otorga créditos de libre configuración y ECTS a los estudiantes de las universidades Complutense de Madrid, Rey Juan Carlos, Carlos III, UNED y Autónoma de Madrid.

Para conocer el programa y obtener información sobre inscripciones y asistencia a sesiones, le invitamos a visitar:





RECORDATORIO: THE 69 EYES DE GIRA ESPAÑOLA EN SEPTIEMBRE



RECORDATORIO: MR MOONLIGHT EN ESPAÑA