KOVALSKI, 24 de noviembre de 2012, Sala Barracudas, Madrid

24/11/12
No conocía la Sala Barracudas, bueno, de nombre sí, pero nunca había estado en ella. Programan conciertos con la suficiente frecuencia cómo para que a poquito que andes un poco atento te suene por lo menos. Lo previsto esa noche era la presentación de Punto de Quietud, el flamante primer disco largo de Kovalski. Después de haberme perdido varios conciertos suyos, ni había mejor ocasión, ni podía seguir sin verlos. Era hora de que me demostraran (o no) en directo que lo encontrado en el disco no era casual, que no era el resultado del trabajo en estudio. Ni productor ni nada.


La sala pequeña pero con aspecto de bien preparada para lo que acontecería. El técnico, intentando ajustar todo para que fuera como debía. El grupo, probando, afilando instrumentos y voces. Súbeme esto, bájame aquello, lo normal. Después acupuntura con burger king, extraña combinación. Conversaciones, tensa espera. Nervios no parece haber aunque supongo que los que haya irán por dentro. Ya es la hora, todo está dispuesto. Entrando en la sala, se respira buen ambiente. Hay gente pero se está a gusto. Ocho euros con CD la entrada. Un chollazo.


Kovalski ya salen. Un foco centrado en Alberto (la luz en la voz y una guitarra) y el resto un poco a oscuras. La guitarra de Mario empieza su labor, despacio, como con delicadeza, pero poco a poco se clava donde quiere. Nayra aporta desde las teclas tanto éstas cuando son necesarias como el contrapunto en forma de bajo a tanta guitarra. Detrás, Santi aporrea con buen gusto y mejor hacer. Sin maltratar los parches pero sin dejar resquicio a ninguna duda. El Aire que Quedaba abre el concierto. Poesía pura. Y desatada además. Empieza un poco frío pero a medida que la canción crece, también lo hace el grupo y, si además, a la gente le gusta… Buen comienzo, desde luego.


Tras el “caótico” inicio, el primer single (y videoclip) de Punto de Quietud: Te Reconoceré. Me encanta, me encanta el tema y me gusta mucho cómo lo interpretan, dándole como más empaque, más fuerza. Se empieza a vislumbrar (al menos yo) que aquí hay más que buenas canciones. Cualquier duda que quedara (si es que había alguna) sobre la puesta en escena del rock sin apellidos (ni concesiones) del grupo, está ya absolutamente despejada. En dos canciones, como ha de ser. Pero hay más, mucho más. Los Dueños, Disimulo del Incendio, Ella está viva… todas ellas del disco nuevo, todas ellas redundando en lo dicho. El sonido aunque podría ser mejor es lo suficientemente bueno, al menos en las primeras filas, como para apreciar lo que de los micros sale. Se entienden las trabajadas e inteligentes letras y aunque en ocasiones la descarga es un poco “globo” con algo de exceso en la saturación guitarrera, resulta lo bastante nítido.


Alguien dijo (parece ser) que las canciones son lineales. Alguien sordo, imagino. Serán lo que sean, pero ¿lineales? Ni en los ritmos, ni en la melodía ¡ni en ningún sitio! La única pega que alguna vez le he puesto a Kovalski (casi por poner alguna, por aquello de que no todo puede ser bueno), aquello de la voz de terminar los versos con el mismo deje, hoy parece solventado; no tengo la misma sensación al escuchar las canciones en directo. En absoluto. Ciegos con Pistolas, modalidad eléctrica. Estupenda. Cierra con broche de oro la primera parte del concierto. Ha aumentado considerablemente el calor de la sala, el público corea las letras, la banda parece cómoda y todo eso se transmite. Imposible no darse cuenta, improbable el no disfrutarlo.


Siguiendo con el profuso repaso al disco que da motivo (como si fuera necesario) al evento, Breve Introducción al Sistema, Emboscadas e Invierno Nuclear. Cada una en su velocidad, cada una golpea con un tipo de fuerza distinta, en grado y clase. Cada una, bien vale una entrada. Como el resto. Y eso que Emboscadas me llega menos, probablemente más por estilo que por cualidades. Está claro que el final se acerca, el repertorio está ya casi completo. Pero faltan dos imprescindibles. Por lo menos. Entre tanto, llega la primera sorpresa de la noche, en forma de versión de los Beatles. Un Old Brown Shoe tan redibujado (a Dios gracias, toda vez  que no me gustan los Beatles) que no parece de los de Liverpool. Como debe ser una versión, en mi humilde opinión. Y encima de una de las menos típicas, no sé si les habría perdonado un Let It Be… ¿Y para cerrar? Sucio y Violento. Buen colofón. Perfecto para terminar bien arriba.


Con todo Punto de Quietud revisado, se despiden brevemente para en seguida acometer los requeridos bises. Sin bajar del escenario (el camerino queda fuera, sin acceso desde ahí) y sin escenificaciones tan frecuentes como francamente innecesarias, Tu Silueta abre fuego de nuevo. Con la batería multiplicándose y las guitarras dibujando por encima en ese punteo infinito… para desembocar en el que para mí es el mejor tema de Caótica, Eres Electricidad. Guitarrero, cuasi punk, acelerado además para la ocasión y al mismo tiempo con ese aire pop en la estructura, especialmente en el estribillo. Impresionante canción e impresionante como lo trabajan. Queda “el más grande” en palabras de Alberto (Mario asiente en silencio). David Bowie, Hallo Spaceboy. Coescrita con Eno (no debería ser necesario decir más), es del Bowie de los noventa, el de Outside en este caso, tal vez no su mejor momento (para mi gusto) pero es que ¡este pollo no tiene “momento” malo! Buenísima la versión también, a lo que íbamos, que me disperso.


En definitiva. Kovalski demostrando que lo suyo va en serio. Que el rock todavía tiene cabida, que no hace falta disfrazarse ni copiar nada ni a nadie, que el que se lo pierda, se lo pierde. Que se puede cantar en español y que queda mejor si te curras las letras. Que no conozco el futuro, no sé cuánto recorrido tienen ni cuánto éxito les espera pero si sé el que merecen. TODO. Ah y confirmo que no es casual, que no es producto ni resultado de las bondades del estudio, que el cuarteto es realmente bueno, muy bueno.

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