MALDITOS: Malditos (Autoproducido 2012)

27/7/12
Tenía curiosidad por conocer que nueva “locura” se le había ocurrido al bueno de Skot Brown. Con un montón de bandas en su currículo, algunas tan importantes como Phantom Limbs o Black Ice, estoy por saber de un proyecto en el que esté involucrado que no sea fascinante por una u otra razón. Además, en este caso, las circunstancias que lo rodeaban no podían ser mejores, una edición única en vinilo, limitada a 250 ejemplares, precioso artwork, participación de algunas otras celebridades de la escena de Oakland (California) como Cyn M o Andy Zevallos de Swann Danger, por ejemplo. Seis canciones seis, menos de cuarenta minutos de duración, con un sonido ciertamente particular y difícil de etiquetar. Oscuro, denso, lento en ocasiones, pantanoso… rico en matices pero con un trasfondo pegajoso, viscoso. Las voces (perfectas) en francés (tres canciones) o en inglés (solo una, el resto –dos- son pequeños “interludios” instrumentales), las guitarras malsanas, los bajos potentes y contundentes, los variadísimos ritmos… el buen gusto. El dominar los tiempos, eso qu parece tan sencillo pero que es tan difícil. El ser capaces en poco más de media hora de llegarte mejor que muchos en toda su mediocre vida. El hacer una versión del Réquiem por un Cabrón de Gainsbourg tan endiabladamente buena que no te despega de la cabeza. En fin, virtudes, muchas, de un disco que es sin duda un gran disco.

Comentaba hace un rato con un amigo que de un tiempo a esta parte valoro cada vez más la creatividad, el que lo que me ofrecen sea diferente (por supuesto dentro de unos estándares de calidad pero incluso eso a veces me parece menor) por encima de muchos otros valores. Lo creativo, lo distinto, lo que te aporta cosas, lo que te cuesta trabajo adivinar de dónde viene, lo que sabes desde el primer minuto que no es convencional, que no es lo de siempre. Desde luego, si estás de acuerdo con este planteamiento, el acercamiento a cualquiera de los proyectos citados es más que imprescindible. Pero claro, imagino que querrás saber más del disco que nos ocupa. Que en este momento que estás perdiendo en leer esto, poco te interesan P.Limbs o B.Ice o S. Danger. Pues volviendo al homónimo maldito que nos ocupa, no sabría quedarme con una canción como “la mejor”, lamento decepcionarte si era eso lo que esperabas, es más, tiendo a ver (y oir) todo el LP como un todo, de principio a fin. ¿Qué más se puede decir entonces? Pues que no me cabe la menor duda de que este Malditos no se va a caer de mis favoritos en mucho tiempo. Casi me atrevería a decir que hasta que saquen el siguiente…

Actualizo: Para escuchar un tema del disco: Burning Eyes



TROBAR DE MORTE: The Silver Wheel (In The Morningside Records 2012)

The Silver Wheel es el nombre de la última entrega de los barceloneses Trobar De Morte, su quinto álbum de estudio. Cuatro años ha habido que esperar (tras el fantástico Legends of Blood and Light) para escuchar canciones nuevas (aunque en medio degustáramos el impresionante acústico Beyond the Woods). Cuatro años que se reflejan de algún modo en cada surco de esta plateada rueda, en cada cráter de esta luna céltica que ahora llega hasta nuestros oídos. Aquí están de nuevo todas las influencias célticas, artúricas. Y están en ese estilo que ya es lugar común, ese que mezcla Edad Media, Hadas (y todo lo que las rodean, ya sabes, duendes, elfos, etc, etc), Folk y sobre todo talento. Porque si de algo andan sobrados TdM es de talento. Da igual que se adentren en misteriosos bosques atlánticos o que elaboren complejas melodías al influjo selenita. Da igual que citen estaciones de la mitología celta o que se sumerjan en la complejidad del mito de Avalon. Y da igual, porque lo hacen muy bien. Andamos sobrados de bandas que se esconden tras bellísimos trajes de estética seudomedieval, que hablan de Lancelot (que alguien me explique la traducción Lanzarote por favor) o de Arturo como si los hubieran conocido y que se les llena la boca de Yules y Samhaines y Lithas y/o todo lo que suene lo bastante nórdico, druídico o pagano. Andamos sobrados, digo, por lo que la excepción, la excelencia, lo buscado, es quien lo haga bien. Si encima te da la sensación de que (no entro en si se “lo creen” o no, pues eso me da lo mismo) están mucho más allá de la mera moda, pues mejor que mejor.

Trobar de Morte están, como decía más allá. Ya comentábamos en estas páginas que eran el estandarte de su estilo en España. Con The Silver Wheel vuelven a constatarlo. Ya comentábamos su indiscutible sapiencia para combinar arcos, cuerdas, flauta, percusiones varias, etc. Ya decíamos que las voces (y si no, ya lo digo yo ahora) están francamente bien y las letras cuidadas, tanto las cantadas en inglés como las hechas en castellano. Ya sabíamos, en suma, que si mantenían el nivel, estábamos ante una de las mejores propuestas en su género, no solo de dentro de nuestras fronteras. Los trece temas del álbum lo confirman con creces, desde la dulzura de La Dama del Invierno hasta la aparente agresividad latente de Morgana. Desde la complejidad rítmica bailable de Riding the Wheel hasta la combinación de voces, la oscuridad y la épica con intro latina de The Arrival of The Darkness, Kyrie Eleison. Precioso, cada tema, cada acorde.

¿Y el dvd? Sí, amigos, también incluye un dvd con siete canciones de diferentes épocas, grabado en vivo en Berlin, dentro de la gira conjunta que hicieron TdM con Faun el año pasado. Pues recoge exactamente lo que es la banda, tanto en lo visual como en lo interpretativo. Con una calidad de video y audio más que notable (mejor el audio incluso) cumple su función o la que yo creo que debe ser su objetivo: que te apetezca mucho disfrutar al grupo en directo. Estad atentos: no faltarán oportunidades en los próximos meses.

LAGARTIJA NICK, 14 de mayo de 2012, El Sol, Madrid

14/7/12
“Prohibido aparcar desde las 0:00 del 15 de mayo hasta las 0:00 horas del 16”. Rodaje de anuncio publicitario. ¿Rodarán de noche? Rodarán. ¿Se llevará el coche la grúa? Se lo llevará, si pasa por aquí. ¡Pero si en esa otra señal pone 27 de marzo! Ya, sí. Pero primero se lo llevan y luego preguntan. Hazle fotos. Luego puedes reclamar. Luego. Pues como que no. Cambiemos de aparcamiento. Tengo el coche mal aparcado, ¿me esperas un segundo? Porfavor, porfavor. Sí, sí, no te preocupes. Y yo no me preocupé, pero un buen señor de los de traje y Mercedes decidió que era un síntoma del Apocalipsis que nos amenaza el que le dijeran que no a aparcar y decidió bloquear la calle. Sin violencia. Solo con indignación, no puede ser que te digan no salgo y luego salgas. Así va todo. No hay formalidad. Problemas, no obstante que se solucionan solos. Agradecimiento eterno a quien espera… Me acerco a El Sol a ver si me encuentro con algo igualmente inesperado.





Hace veintitantos años cuatro tipos de Graná, cada uno con su bagaje particular, dieron forma a un disco que aún hoy suena contemporáneo. Hace veintitantos años, Hipnosis llenaba los surcos de vinilo de un trabajo que, más allá de alguna letra mejorable o algún detalle muy de la época, iniciaba la impecable carrera de Lagartija Nick. Casi los mismos años hace que el que suscribe se prometió a sí mismo (más como deseo que se antojaba entonces utópico) que algún día vería esas canciones de cerquita. Tuvieron que pasar muchos veranos. Muchos conciertos, muchas canciones, muchas cervezas y muchas tapas de ensaladilla, muchas fotos y muchas charlas. Mucha gente desconocida y alguna conocida. Dos décadas que dan mucho de sí. Porque sí, todos esos díasmesesaños pasaron para que esos cuatro tipos decidieran que era el momento de retomar aquel hipnotizante elepé. Y darle una vuelta, abandonadas ya bisoñeces (si es que alguna vez fueron) y tras cambiar arrolladora e insultante actitud juvenil por canas y alopecias, que, sorprendentemente, no han afectado para nada a lo importante, a la actitud citada. No parece justo. Si los demás somos más viejos…



Lagartija Nick recreando Hipnosis reza el cartel. En gris, con una foto de los muchachos estos y las letras bien grandes. Muy buen cartel. A las 22:00 que se convertirán en 23 y algo. No importa. Importa más que ya suena Sonic Crash. Instrumental, permite entrar en calor, arriba y abajo del escenario. El espíritu de Love & Rockets que impregna alguna camiseta se mezcla con las demás energías, las que vienen de guitarras marcianas (con sonrisa que no es, es mueca), de bajos saturados y de baquetas que ya echan humo. Claro, como en El Sol no hay tarima que pueda ceder…. Veintitantos años. Ja. Como decía Juan Codorniú antes de empezar, es “juntarse los cuatro y parece que han seguido tocando juntos todo el tiempo”. Doy fe, sin duda. Lógicamente no los vi entonces. Pero desde luego no da en absoluto la sensación de que llevan “separados” tanto tiempo. Suena todo como la gran banda que fueron y son. Es pronto, solo una canción, me digo. Ja de nuevo.



Sigue el repaso, tema a tema, de todo el disco. Va a ser verdad lo del recreo. La temperatura sigue subiendo, Tan Raro, Tan Extraño, Tan Difícil. Por increíble que parezca, no es así, todo es fácil, todo resulta natural, todo es Tan Real… Cierra el primer trallazo (sin interrupciones, todo sucede, todo se sucede) Ahora. Brutal. El público a mí alrededor se va desquiciando (aunque alguno ya venía desquiciado de casa) y es lógico. La sala, llena pero sin agobios, como suele ser habitual en El Sol, responde en la medida de lo que se ofrece. Como es mucho, pues responde mucho. Se cierra un primer bloque que debería haber dejado a la banda sin aliento. Pero no es así. Pequeño descanso y No Lo Puedes Ver. Oscurísima, densa, como acostumbra y de ahí al Napalm sobre Vietnam. Primeros tientos collage. Aquí, en la letra, si que hay alguna estrofa que los años han hecho discutibles, por forzada o por lo que sea… poco importa. Antes de que me de cuenta ya está Hipnosis atronando y todo lo demás carece de importancia. Acelerada, más punk. Acelerada, increíblemente interpretada. Me hacen gracia las muecas tan diferentes que muestran las caras de Mr. Pareja y Mr. Codorniú detrás de cada guitarra. Gracia en el buen sentido me refiero, tan tan diferentes y sin embargo, tan en un mismo sentir. Fin del segundo bloque. Presentaciones, innecesarias pero de agradecer.


Empiezan las que para mí son las dos canciones más extrañas de todo Hipnosis. De todo Lagartija, en realidad: El Mundo Desaparecido De Los Guantes y La Gran Depresión. No solo por el sitar de la segunda, que también, sino por las propias letras. En el caso de El Mundo (incluso el título me resulta surrealista) tenía curiosidad por saber como la desarrollarían en directo, nunca antes había tenido el gusto. Aunque sonó bien, muy bien, me gustó más la del hombre que cae y pierde el camino. Por lo que tiene de visionario, entre otras cosas. En fin, surrealismo, sitares, cracks futuristas (aquello de repetir el pasado) y, como dijo ese, la constatación, supongo, de que Lagartija Nick son la única esperanza. Queda al menos otro bloque. Si todo sigue como hasta ahora, clarostá. Déjalos Sangrar, Disneyworld y Un Mundo Real. Tres golpetazos, tres ramalazos más cercanos casi al punk que al rock, tres de mis canciones preferidas del disco. A esas alturas está ya todo el pescado vendido, por decirlo de algún modo. Sudor, mucho sudor, abajo y arriba el escenario. Siempre hay público que parece no disfrutar demasiado, imagino que la procesión irá por dentro. La impresión es que sobre las tablas es distinto, ahí si da la sensación de disfrute absoluto, de diversión. Ayuda el fantástico hacer de Willy como técnico de sonido, en una sala dónde pese a que suele sonar bien, no siempre ha sonado como este día.


Bises. Atropellada presentación, Strummer va y viene. Es una versión, no es una versión. “Por los autores”. Es Gangsterville. Es propia por supuesto. Y con ella empieza el repaso del EP Algo Cínico. Suena, ya sin atropellos, tal y como debe. Continuada sin aliento por Policía Detrás (otra vez, extrañamente visionaria) y claro, la propia Algo Cínico. Fantásticamente contemporáneas también, sorprende saber cuántos años tienen. Y más si escuchas y te das cuenta de que podrían perfectamente haberse compuesto antes de ayer. U hoy. Cierto es que termina resultando habitual en el grupo: la capacidad para crear himnos atemporales. Una entrada-salida rápida y las dos que faltan. Las dos, esta vez sí, versiones: No Man‘s Land de Syd Barrett y I Had Too Much To Dream Last Night de Electric Prunes. Las letras, menos nítidas ahora, no sé si por el idioma. Eric como siempre, arrollando desde atrás. Y Antonio Arias, al que aún no había nombrado, eficacísimo toda la noche con las cuatro cuerdas, hoy sí, Gibson, y haciendo un poco de catalizador de todo el ciclón sónico que escupen los bafles. Los cuatro, transmitiendo toda la energía. Algo no tan habitual pero a lo que los asiduos nos hemos terminado acostumbrando, parece fácil, no lo es.



Parece el final. Según el setlist ha terminado todo. Finalmente no han tocado nada de Inercia ni de Su (pensaba que habría alguna visita, aunque fuera en forma de hit). Pero no, no todo ha terminado. Vuelven a salir, ahora sí por sorpresa. “Ellos estaban también allí” Ciudad Sin Sueño. Me sorprendió el deje en el último recital de Los Evangelistas (y lo dije). Me sorprendió no porque estuviera mal, en absoluto, sino porque acostumbrado a escucharla en la “editada” cantada por Morente y en la “demo” cantada por Mr. Arias, quise imaginar que sonaría como la segunda y lo hizo como la primera, pero con la voz de Antonio. Pues esta noche no. Hay otro aire, diferente, que le otorga una nueva personalidad a la canción, por si fueran pocas las mil caras que ya tenía. Otro acento, otra manera de cantarla. Se agradece y mucho. Realmente. Me parece un broche final genial, con el crescendo ese tan bestia y el añadido en la letra. De oro vamos. Y ahora ya sí que ha terminado el concierto.



Como siempre, después se intercambian palabras y bebidas. Experiencias y no experiencias. Ratos que terminan por hacer el evento todavía más especial. Como siempre, cuando pase el tiempo recordaré ambos “trozos” del momento con singular intensidad. Cuento los días. Llegará, todo llega…

POPOÏ SDIOH: Before & After Party (Brouillard Définitif/Nerves 2012)

popoiLa verdad es que no me lo esperaba. Cuando me enteré de la existencia de Popoï Sdioh y supe que eran los “herederos” de Land Of Passion, una mezcla de nostalgia y tristeza se apoderó de mi ánimo. Nostalgia por los recuerdos de los buenos ratos pasados allá por mediados de los noventa, a raíz del concierto organizado por The Black Box, que culminó con una divertidísima entrevista en la instalaciones de Onda Latina. Tristeza porque si hubo un grupo infravalorado y que, especialmente en España, nunca alcanzó la fama que merecía ese fue el citado. De modo que al poner en el reproductor el CD esperaba una lógica evolución del sonido personalísimo de los francobelgas. Es decir, influencias de Virgin Prunes (sobre todo en las combinaciones de las dos voces principales), guitarras afiladas, etc, todo lo que LOP habían demostrado ya, buen rock gótico, personal, diferente y buenísimo.

Pues estaba equivocado de medio a medio. Siguen las dos voces, siguen algunas influencias, siguen los ritmos que hay quien compara con Killing Joke y, sobre todo, siguen siendo buenísimos. Pero algo ha cambiado. Algo ha cambiado mucho. Se nota que han pasado los años y desde luego, ellos no han estado parados. Musicalmente, sí, pero también en cuestiones más profundas, si cabe. Ya entonces tenían un punto desquiciado maravilloso pero ahora llevan todo eso muchísimo más allá. Recuerdo perfectamente el magnífico directo, pleno de sensibilidad, teatralidad, ese extra de espectáculo, dependiente de la creatividad y no del presupuesto (como muchos pretenden hacer creer), que hace de un grupo –de un concierto- algo inolvidable. Y es que lo que antaño fue un deje de locura, ahora está totalmente sobredimensionado y ya es sin duda una seña de identidad. De hecho suenan casi más a Phantom Limbs que a los propios Land Of Passion, pero más oscuros, eso también es cierto. Before & After Party no es un disco fácil. Superficialmente es todo tan excéntrico, casi experimental en muchos momentos, que se corre el riesgo de quedarse en esa faceta de locura, sin profundizar. Error, craso error, lo mejor de Popoï Sdioh es que debajo de toda esa aparente demencia, detrás de esa figurada enajenación, hay canciones de calidad incontestable, composiciones complejas, muy bien interpretadas. Guitarras, bajos, teclados creando desvarío, baterías que mueven ritmos mil en cada tema, voces agudas, voces graves, todo lo que esperas y mucho más. Si además son insultantemente originales, absolutamente diferentes a cualquier otro grupo, ¿qué más se puede pedir? Pues que vuelvan a pasarse por aquí, que regresen a Madrid y confirmen que en directo son todavía mejores. Mientras tanto, a disfrutar de este disco. Hazme caso.

EGIDA AUREA: Derive (Hau Ruck! S.P.Q.R. 2012)

Los genoveses Egida Aurea mantienen en este Derive lo que ya apuntaban en La Mia Piccola Guerra (y en menor medida en sus dos EPs anteriores): que son probablemente una de las más interesantes propuestas que hoy en día se mueven en las procelosas aguas del neofolk o darkfolk o folk a secas. Esas aguas repletas de tipos pagados de sí mismos, de provocadores de todo a cien, de grupos y sellos y managers (supongo) que creen que cuidar a los fans y fomentar el fenómeno es freírlo a base de ediciones especiales, limitadas tiradas y coleccionismo, que en sí están muy bien, no tiene nada de malo o no tendría por qué tenerlo pero que termina rozando (si no entrando de lleno) el abuso. Dejando aparte digresiones que no llevan a ningún sitio, sobre todo porque nada tienen que ver con el grupo que nos ocupa, repito que E.A. son una de las más interesantes propuestas dentro de este género. Y es así por dos razones más que concretas. Hablemos de ellas.

La primera razón es que Egida Aurea son tremendamente originales. En un palo en el que casi todo está ya dicho no se limitan a lo obvio, no se ciñen a lo habitual. Hay guitarras acústicas, por supuesto, y eléctricas también. Hay ritmos marcados, casi marciales, pues sí, pero al servicio absoluto de la canción y no al revés. Hay voces (femeninas principalmente) con matices duros, casi impositivos. Por supuesto. Pero no son ni de lejos el rasgo característico del sonido del grupo. Acordeones bastante omnipresentes, guitarras muchísimo (pero muchísimo muchísimo) más variadas de lo acostumbrado, incluso sorprendentemente a veces, voces como decíamos, en una línea que recuerda un poco (imagino que el timbre y el idioma ayudan) a Camerata Mediolanense, bajos nada corrientes y lo que para mí es lo mejor, tanto del grupo como del disco: letras trabajadísimas que reflejan sin pudor alguno toda la zafiedad de la sociedad actual, a todos los niveles y con un talento poético, de nuevo, muy poco frecuente. Las letras y el ambiente que consiguen con la música. Y es que una de las más claras señas de identidad de los de Banchero y Cecchinato (aparte de todo lo ya mencionado) es el gusto por la música italiana de mediados del siglo XX. Decadente, bella, oscura, muy de cabaret lleno de humo y drama, mediterráneo y a la vez profundamente europeo.

La segunda razón se explica mucho más deprisa (de ahí que me haya extendido un poco en la primera). Es simplemente que Egida Aurea son muy buenos. Pero mucho. Insisto en que para mí (junto con Rome, por poner un ejemplo, y algunos otros que deliberadamente omito) son de lo mejorcito del panorama este actual. La gran esperanza, supongo, de un estilo que lleva una década fagocitándose a sí mismo. Por la originalidad… y por la calidad.