WILHELM & THE DANCING ANIMALS: The War Of The Species (Origami Records 2012)

24/4/12
Desde 2003 viene la redacción de laletracapital comentando discos de manera más o menos constante, unas veces con mayor frecuencia y otras con menos. Y de si algo me jacto, si de algo presumo sobre estos nueve largos años, es de que jamás (y jamás es jamás) hemos dicho que un disco nos gustaba o nos parecía bueno atendiendo a algo diferente a la opinión personal aproximadamente objetiva. Nunca hemos alabado nada por “colegueo” o por ninguna clase de pesebrerismo. Al menos conscientemente (es obvio que el conocer o el tener amistad con un artista –o con lo que sea- condiciona un poco o un mucho la opinión, pero nunca hemos ocultado ésta aunque fuera negativa ni hemos dado inmerecido jabón a nadie). También me jacto y presumo de tener gusto amplio y de alejarme, voluntariamente, del encasillamiento. Es decir, si un disco me gusta, me da igual de dónde venga. Eso siempre levanta ampollas, siempre hay quien no entiende el afán de independencia e incluso condiciona sus actos posteriores a ese “hablar bien”. Bueno, que con su pan se lo coman.

¿Y por qué digo esto? Pues porque The War Of Species es un disco diferente al noventa y tantos por ciento de los que llenan laletra. No encontrarás aquí (o al menos yo no lo he conseguido) “ojcurísimas ojcuridades”. No hay en la intención, creo yo, de los pamplonicas nada que escape de lo luminoso, de lo contagiosamente alegre, de lo naif incluso. ¿Eso significa “superficial”? ¿Eso significa “de consumo amplio”? ¿Eso significa “poco cuidado”? Para nada. Eso significa POP. Significa que se puede cantar a todo (no en vano en sus letras no todo es “bonito”, ni muchísimo menos) sin necesidad de perderse en tenebrosos paisajes, aunque estos también estén muy bien. Significa que se pueden mezclar estilos e influencias y gustos sin perder el horizonte, sin dejar de EXPRESAR. Dicen que folk, dicen que pop, dicen que rock o incluso punk,. Dicen que… da igual lo que digan. Etiquetas. Casillas. Cajitas dónde intentar justificar lo innecesario. Todos las usamos, claro que sí, pero en este caso (como en muchos otros), creo que están de más. El buen puñao de canciones que se marcan aquí Mr. Wilhelm y sus danzantes animalillos están más allá de la clasificación estilística, de la comparación amable u odiosa y del rótulo facilón. Escúchalo. Luego di si es bueno o es malo. Di si te gusta. Di si cuando termina volverías a escucharlo. Di todo eso y dilo con la mente abierta. Porque hay dos tipos de personas, las que basan sus opiniones en prejuicios y las que disfrutarán de este disco. No hay más.


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