AURA NOCTIS: Itineris I (Gradual Hate 2011)

2/9/11
Decía Stendahl que “Las mujeres demasiado bellas sorprenden menos el segundo día”. Supongo que lo diría antes de enfermar y darle nombre al famoso síndrome. El caso es que choqué con esta frase (otros citan a Gorki, son más de rusos) a la vez que pensaba en cómo sería este debut en CD largo de Aura Noctis tras el estupendo adelanto y la gran impresión causada en el concierto con Rosa Crux. Pensaba en si sería decepcionante, visto lo visto y oído lo oído, en si mantendría el tipo o si, en definitiva, superaría lo ya conocido y degustado. Y pensando en ello, abrí la caja del disco, ojeé el cuidadísimo libreto, me encontré con la fotografía de Olga y Pilar, saqué el CD y me dispuse a saborearlo despacio. Me enfrenté enseguida a Ad Ocassum Tendimus Omnes, tema que abrió el concierto citado. Me topé con un tema más arreglado que en vivo, las mismas notas, igual ambiente, el dibujo que hace el piano, las voces en latín acunando… se perciben más detalles. Tras el ocaso, D.E.S., Solitude y Progresiva. La primera con un final relativamente épico, la segunda algo más electrónica y llena de juegos vocales y finalmente en el terceto, Progresiva, con el cello más protagonista combinándose con el piano, belleza clásica en estado puro, instrumental. Luego Furor Et Luctus y los tres viajes (Erste, Zweite y Dritte Reise). Furor quizá sea la que más “cuenta” sin decir nada, con cambios de ritmo y un viene y va fantásticamente ejecutado. Ortodoxa sí, pero qué importa… Los viajes. No sabría con cuál quedarme, volvemos a la narración instrumental con el cello preponderante y el piano manteniendo la melodía, quizá el tercero sea el que más me guste, pero sin desmerecer nada a los otros. En Breaking Thoughts manda la voz de Olga, menos clásica tal vez que la de Pilar, igual de rica en matices. Otra vez el cello y el piano cuidando cada momento hasta llegar a Fantasía. Instrumental con el arco mandando de nuevo sobre las cuerdas preparando la oreja para Encontrarte, que cierra el disco con su romántica (en el buen sentido) letra en castellano, cantada por Olga con algún coro y el piano llevando el peso. Quizá sea la canción más “convencional” del disco. La menos clásica, la más... iba a decir accesible pero en realidad accesibles son todas, no hay en Itinere I (queremos cuanto antes el II) nada extraño, nada raro ni difícil, solo belleza –mucha- en las composiciones y excelencia en las ejecuciones. Aquí es dónde a mi modo de ver radica el quid de este trabajo, la razón última de que el “miedo” a que no superara lo anterior haya quedado absolutamente borrado: son unas canciones tan bien hechas y tan bien interpretadas que por poca sensibilidad que uno tenga no te pueden dejar indiferente. Y desde luego no lo hacen.

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