TROBAR DE MORTE: Beyond The Woods- The Acoustic Songs (In The Morningside Records 2011)

28/12/11
trobHasta la caída en mis manos de su último trabajo, “Beyond The Woods, The Acoustic Songs” no había escuchado nada de los catalanes Trobar De Morte. Ahora es una de las mejores sorpresas de este final de año y Trobar De Morte una referencia a seguir.

“Beyond The Woods” es un álbum recopilatorio. Han reunido sus, imagino, mejores temas y los han grabado con instrumentos acústicos. Después de investigar los cortes originales y constatar que eran buenos, el nuevo tratamiento es obvio que los eleva de categoría.

Fuera de contexto, la escucha de esta obra evidencia que Trobar De Morte son un proyecto que, bajo la batuta de Lady Morte, destila creatividad y saber hacer en los arcos, cuerdas, vientos y demás instrumentos que asoman con mayor o menor presencia en esta ventana a mundos de ensueño.

Si relacionamos el disco con su trabajo previo, aún sin ser un experto, creo que estamos ante un paso fundamental de la banda. Puede ser un punto de inflexión si profundizan en esta vertiente acústica o cuanto menos, se han puesto un listón muy alto para los futuros trabajos. Si se mantienen en este nivel podríamos estar hablando de una de las mejores bandas del panorama.

No es un trabajo para acérrimos o puristas del folk más crudo dado que las melodías son más sofisticadas y con un evidente tinte pop. Tampoco estamos ante una banda que busque el exceso técnico o apabullar al oyente con extraños instrumentos de aquí o acullá para ocultar una evidente carencia creativa que se intenta subsanar con la matemática del tecnicismo. Las letras también se alejan del tópico folk, que versa sobre temas costumbristas, para acercarse al imaginario fantástico sin cerrarse a un solo saco conceptual: Trobar De Morte habla sobre el mito artúrico, elementos feéricos, dioses celtas, etc. Trobar De Morte quiere transmitir sensaciones ajenas a lo cotidiano y lo consiguen.

En mi opinión, este trabajo es una gran obra que no debe dejarse pasar por cualquier gustoso de la música en general. Además, es el mejor remedio para acercarse al universo de Trobar De Morte y también un bonita vía de escape.


Texto: Arriaz

CONCIERTAZO EN MARZO, A CARGO DE DE PROFUNDIS

22/12/11

Próximamente, más información.

MOONSPELL + AVA INFERI, 2 de diciembre de 2011, Sala Heineken, Madrid

14/12/11
He de reconocer que Moonspell me gustó mucho cuando los descubrí, allá por el año 96. Y con el mismo entusiasmo con el que escuchaba Wolfheart e Irreligious, también reconozco que a partir del Sin/Pecado me daban bastante pereza, y a partir del Butterfly Effect ni me molesté en escuchar sus discos. Moonspell es un grupo de esos que tienen nombre, que casi todo el mundo de la escena oscura y/o metalera conoce… y también de esos que se te "olvidan". Tienen temazos, tienen incluso discos bastante potables en general, pero no sé si es por el sonido tirando a monótono que han ido desarrollando con el tiempo, se hacen cansinos de escuchar continuamente.



Eso no ha sido obstáculo para que acudiera con bastante entusiasmo a verlos en la recientemente renombrada Sala Marco Aldany. Este último nombre ha despertado más de un sarcasmo, por cierto. Arena, Heineken… llamémoslo el antiguo Discoplay. El hecho de ser un concierto basado en los dos primeros discos de los portugueses, antes mencionados, era un aliciente grande para aquellos que ya les conocimos en directo a partir de su tercer trabajo. Sin duda alguna son lo más preciado de su discografía, y apetecía rememorar temas que hacía tiempo que no escuchaba.

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Una entrada abarrotada, casi lleno en el interior, recibió a los teloneros Ava Inferi. Con toda sinceridad he de comentar que los grupos de metal con cantante soprano al frente me producen más sopor que otra cosa, y este caso no fue distinto. No sonaron mal, y la muchacha, que más tarde se uniría a Moonspell como corista en algunos temas, tenía una voz agradable. Pero cuando vas predispuesto a que algo no te guste, rara vez termina convenciendo.

Unos 50 minutos después comenzó el plato principal de la noche. Llamaba la atención la enorme batería que presidía el escenario, se comía buena parte del mismo, así como el doble teclado que quedaba al lado izquierdo. Los acordes de Wolfshade inauguraban el concierto, como no podía ser de otra manera. El carismático líder de Moonspell, Fernando Ribeiro, hizo entrada y con una voz potentísima entonó las primeras frases. Todo el conjunto sonaba a la perfección, creo que es de las primeras veces que puedo decir eso de esta sala. Alfonso, el promotor, me comentó que Moonspell había traído varias mesas de sonido y un ingeniero dedicado, y he de decir que se notaba.

Wolfshade fue continuada por el segundo corte de Wolfheart, y así hasta concluir el disco, incluyendo un tema "extra" del mismo, Ataegina. No me detendré en cada tema, pero sí he de hacer mención especial a dos: Trebaruna y Alma Mater. Antes de comenzar ambos, Fernando dedicó unas palabras al público. Comentó el origen de este tour, hizo alguna pequeña broma ("hay más portugueses en el mundo, aparte de Cristiano Ronaldo y Mourinho"), y agradeció en numerosas ocasiones el apoyo del público español. Esto se repitió más veces a lo largo del concierto, nunca había visto a una banda ser tan agradecida con el respetable. Da gusto ver artistas de un cierto renombre actuar de esta manera y dar importancia a quien realmente encumbra a una banda, que es su público. Esto, sumado a cómo animó a la gente "para lograr la mejor interpretación de Alma Mater jamás tocada" y algún otro detalle, creó un ambiente inmejorable entre público y banda. Por cierto, ese Alma Mater fue ciertamente especial, divertido, intenso y participativo.



La noche continuó con un incompleto repaso a Irreligious, faltaron temas como Herr Spiegelmann pero los principales brillaron. Potentísimo Mephisto, no menos intenso Opium, y una gran interpretación de Full Moon Madness. Tras ésta, Moonspell hizo repaso a otros temas de su repertorio; en este momento yo esperaba haber escuchado algo de Sin/Pecado o The Butterfly Effect, pero ellos prefirieron hacer hincapié en unos pocos temas de sus discos más recientes. Eligieron Memento Mori, Finisterra y Scorpion Flower. Esta última fue una grata sorpresa, la cantante de Ava Inferi a duo con Fernando Ribeiro en una canción más melódica que las dos anteriormente citadas.



La voz de Fernando Ribeiro fue uno de los puntos fuertes del concierto. No han sido pocos los conciertos de metal a los que he acudido y he visto la mayor pega en la voz, y me alegra decir que en este caso fue lo contrario. En temas como Wolfshade, Finisterra o Mephisto mostró que es un vocalista como la copa de un pino. El resto de la banda estuvo a un buen nivel, pero Moonspell tampoco es que sea un grupo muy técnico o con unos arreglos excesivamente complicados, todo sea dicho.
En resumen, gran concierto de los lusos, pocas sorpresas pero todo lo que tocaron se ejecutó impecablemente. Esto, sumado a la ejemplar actitud y el buen ambiente generado harán que esta noche sea recordada con un buen sabor de boca.

Texto y fotos: Kindgott

CORVUS CORAX: Sverker (Behßmokum Records 2011)

2/12/11
“No son las bozes articuladas en igual número çerca de todas las gentes, porque la dispusición de los aires e sitio de las tierras disponen estos instrumentos por diversa manera. A unos dilatándoles la canna, e por eso fablan de garguero; a otros, faziéndoles la boca de grant oquedat, e por eso fablan ampuloso; e a otros, faziendo las varillas de poco movimiento, e por eso fablan zizilando. E ansí de las otras diversidades“ De El arte de trovar, de Enrique de Villena (1420)

Et acaesció que los muy gérmanicos trobadores del latino cuervo fizieron et puvlicaron otro trabaxo. Et acaesció que fablando con unos et con otros, todos dixéronme que non, los unos por onrados, los otros tanbién, que non fablarían de Sverker. Eso que sin dubda vien entiendo que paréscele un grant disco a todos ellos. Es que tras de oir aqueste disco de Corvus Corax por aquella manera, pensava yo que me avría Dios merced de’l et podría aver la su gracia porque ganase la gloria del Paraíso. Empero non, o non solo. Pues al mío entender es más de lo mesmo. Para bien et para mal, sin dubda ninguna. Pues fíxate tú que la dozena de cantares que lo contienen tienen los mesmos sonidos de siempre. Mesmas gaitas, mesmos vikingaços aporreando tambores. Mesmas guitarras, mesma passión et mesmo sentimiento festivo. El lado amable del medio evo. Mas en aquesta ocasión quiça ai un posso de tristeça en algunos cantares poco presentes en otros discos. Aunque son los menos. En general, todo son saltos, todo es desenfreno. Non judgaré aquesto io, non sea menester.

Assí, Sverker es un trabaxo muy bueno, espezial mente si gustas de gaitas, timbales et otras percussiones, flautas et vozes roncas en germánica lengua. Aun siendo un grupo fundamental mente de directo et siendo prezisa mente allí dónde destacan, Alvar Fañez podrá dar fe, aqueste disco es delos que se aperciben mucho et se disfrutan tanbién en casa.

“Aunque otra cosa no respondiéssemos para provar que la poesía consiste en arte, bastava el juyzio de los claríssimos autores que intitularon de arte poética los libros que desta facultad escrivieron, y ¿quién será tan fuera de razón, que llamándose arte el oficio de texer o herrería, o hazer vasijas de barro o cosas semejantes, piense la poesía y el trobar aver venido sin arte en tanta dinidad?” De Arte de poesía castellana, de Juan de la Encina (1496)

ROME: Die Æsthetik Der Herrschaftsfreiheit (Trisol 2011)

1/12/11
Uffff. Antes de nada, debo reconocer (de nuevo) que Rome, dentro de su estilo, me parecen con mucho de lo mejor que se puede encontrar hoy día. Incluso en cualquier época y en cualquier estilo. Además son un proyecto inusualmente prolífico e increíblemente cuidadoso en cada uno de sus trabajos, todo cuidado al milímetro. Van a disco por año (con el añadido de singles y EPS) desde el año 2006 y no han dado, todavía aunque espero que nunca, palos de ciego. Por ello, cuando supe de la existencia de este impronunciable Die Æsthetik Der Herrschaftsfreiheit, la duda normal que me habría asaltado con cualquier otro grupo al conocer las dimensiones del mismo, se disipó casi totalmente. Tres discos, treinta y seis canciones (que se dice pronto) en una preciosa y mimada caja con tres libros de cuarenta páginas cada uno. Y encima, en edición limitada y numerada a 999 ejemplares. Repito uffff. ¿Joya para coleccionistas? ¿Recopilatorio para sacar pasta? ¿Suicidio comercial? No, amigos, no. La excelsa obra, otra más, de Mr. Reuter extendida hasta extremos que pocos grupos podrían asumir. Se podría pensar que se hace pesado, tanto disco, tanto tema, tanto libro, pero es que resulta que una de las virtudes de los de Luxemburgo es la variedad dentro de un estilo que fuera de éstos lleva bastante tiempo muy encorsetado. Y es que en este Die Æsthetik Der Herrschaftsfreiheit hay un poco de todo. De todo lo que ya aparecía en Nera o en Nos Chants Perdus (o en cualquier otro disco de esta gente). Es decir, a ratos Dark Folk del de guitarra acústica y voz masculina y seria (pero del bueno), a ratos pop oscuro y melancólico (me sigue recordando en ocasiones a And Also The Trees), a ratos timbales marciales y a ratos algo que podríamos quizá meter en el enorme saco del Dark Ambient. Todo esto consigue que el magno trabajo no se haga nada pesado y se disfrute paladeando cada acorde, cada canción en su medida, sin que aturulle tal despliegue artístico. Destacar canciones es una solemne estupidez, toda vez que incluso me atrevería a afirmar que como mejor se digiere esta especie de tríptico oscuro es todo seguido, sin interrupciones, con una botella de vino (¿Oporto?) como única compañía (y una copa, claro, no vas a beber a morro). Con poca luz, si es “real” (puede servir una chimenea) mejor que mejor. Perro a los pies opcional. En resumen y por no cansar, Die Æsthetik, etc es una compra para mi ineludible y si tienes suerte y puedes hacerte con el pack especial (incluye camiseta, chapitas y postales) todavía mejor.

CHRISTINE PLAYS VIOLA: Innocent Awareness (Afmusic 2011)

Siempre que me aproximo a una banda de las de la península Itálica me pasa igual, imagino que lo suyo será el deathrock clasicorro de escuela usamericana. Afortunadamente (aunque es uno de mis “subgéneros” preferidos) últimamente me equivoco siempre. Y con Christine Plays Viola pues también. Y mira tú que clásicos son un rato clásicos y dígame usté si eso hoy en día es defendible y cuénteme vuecencia si debo ser crítico con ellos solo por ese motivo. Pues en este caso no, no y más no. Digas lo que digas y opinen usté y vuecencia lo que opinen. Y ¿por qué? ¿Por qué si ha habido tantos discos, tantos grupos puestos a caer de un burro fundamentalmente por eso? Ehmmm, pues… porque nunca ha sido por eso. Porque se puede ser clásico, se pueden buscar los referentes sónicos en la década que cada cual a bien tenga. Pero, ayssss, hay que hacerlo bien. Hay que ser capaz de conjugar lo añejo con lo moderno, hay que tener la suficiente creatividad como para que cada acorde no sea un bostezo y hay que poder hacerlo sin grietas, sin dejar resquicio alguno a la autocomplacencia. Si a todo eso le añades una indudable (en este caso) destreza instrumental e interpretativa, pues te encuentras con que por ahí poco puedes criticar este Innocent Awareness.

¿Por dónde entonces? Pues en mi opinión, por ningún lado. Obviamente te puede gustar más o menos. Evidentemente puede ser que el estilo de los trasalpinos estos no te seduzca, pero me atrevería a afirmar que si adoras los ambientes fríos, las guitarras punzantes, los bajos pulsantes, las voces inquietantes (demasiados –antes) que manejan registros insospechados, siempre siempre adecuados al momento, si disfrutas con los teclados ominosos pero apenas intuidos y con las atmósferas siniestras, estos Christine Plays Viola te van a encantar. Y pensaras como yo que da exactamente igual que el estilo esté trillado, que da lo mismo que haya quien piense que esto ya lo ha oído antes, porque no será cierto. No es verdad que ya lo hayas escuchado, ese otro disco que tienes en mente no es tan bueno. Es peor, mucho peor.

DOLORES: Disco Póstumo (Origami Records 2011)

29/11/11
Esperaba con ganas este Disco Póstumo. No tanto por las referencias que de él se hacían (se parecen a los Cure, sobre todo en The Head On The Door, suenan como unos My Bloody Valentine vitaminados, Joy Division en luminoso…) como porque lo que conocía de ellos a través de ese estupendo invento que es el Bandcamp me había parecido espectacular. Un correo me avisaba: puedes descargarte el disco de la web de su sello. Me faltó tiempo. Trágome el miedo (no sería la primera vez que un adelanto buenísimo es todo lo que ofrece un grupo en su primer disco) y me dispongo a paladear los diez temas (de los que cuatro ya estaban en el adelanto). No sé que es lo que hace especial este disco, no se por qué me gustan todas las canciones por igual. Tal vez la personalísima voz de Teresa Cobo (cráneo privilegiado que también dibuja la portada del álbum), combinando agudos y graves superpuestos sabiamente, tenga la culpa. Tal vez las inteligentes letras, por más que a veces suenen algo confusas cubiertas por un muro de sonido y distorsión, sean responsables. Tal vez sean las bases rítmicas, los bajos saturados o las guitarras ora luminosas, ora punzantes, las causantes. Desde luego no son los parecidos citados ya que la mayoría me parecen cuando menos, dudosos. No veo cabezas en el muro por ningún sitio, saben dónde tienen los zapatos sin necesidad de mirarlos constantemente y son infinitamente menos gélidos y menos sincopados que cualquier referencia al afterpunk clásico. ¿Ochenteros? Mucho. Especialmente las voces. ¿Oscuros? También. Influencias diversas y en ocasiones evidentes, claro que sí, absurdo sería negarlo, pero no caen nunca en burdas copias. Pero es que sobre todo, buenos, son muy buenos. Y ahí, ahí dónde se pierden tantísimos proyectos, ahí, en esa especie de Olimpo raro es dónde Dolores destacan sobre el resto y dónde confirman (a mí por lo menos) que puede que estemos ante uno de los mejores discos de este 2011. Ahí, en la calidad de las canciones. Son diez composiciones brutales, muy bien llevadas a cabo además. Son diez temas incontestables. Pero, pero, ¿y los peros? Pocos. Algo de confusión en la mezcla final que puede hacer perder algún matiz, algo de espesura en el sonido unas pocas veces y poco más. El resto, más que recomendable.

ODA RELICTA: Lux Aeterna (Gradual Hate 2011)

28/11/11
Compuesto originalmente en 1988 por Mykhayil A.Shukh en el 75 aniversario del Holomodor ucranio, Lux Aeterna es un réquiem homenaje a esos millones de muertos provocados por el tantas veces obviado totalitarismo estalinista. Este recuerdo ha sido regrabado y en parte reescrito por su autor y por Olegh Kolyada el año pasado aunque es ahora cuando, de la mano de Gradual Hate y Twilight Records, ve la luz en forma de disco. Casi media hora de composición para soprano, bajo y tenor en las voces y piano y órgano en lo musical, sin olvidar el fantástico coro de niños de la Escuela Musical de Donetsk. Casi media hora dividida en nueve “temas” que tratan de alguna manera de reflejar y rendir tributo a todas esas víctimas de la espectacular (en el peor de los sentidos) hambruna que asoló Ucrania (paradójicamente conocida como “el granero de Europa”) entre 1932 y 1933, provocada por señor ese del mostacho. Mucho más cerca de la música clásica que de los estilos que suelen ser comentados por estos lares, Lux Aeterna es un trabajo que dudo que deje indiferente nadie. La combinación entre la estupenda composición y lo excelso de la interpretación hacen de este CD algo más que recomendable. La música, tantas veces en un segundo plano, las voces llenas de emoción transmitida, el coro de niños…

No quiero destacar ningún tema, los nueve forman un todo para mí indivisible, no se entiende Lacrimosa sin un Kyrie Eleison un par de cortes antes, no se disfruta lo mismo Agnus Dei sin Requiem Aeternam. Eso suele ser así en cualquier disco de algún modo conceptual pero en casos como el que nos ocupa es absolutamente imprescindible entender la obra como un todo. Y ese todo es realmente emocionante. No es, con toda probabilidad, un disco oscurísimo en lo estilístico, ni siquiera el más oscuro de los “réquienes”. No es ni siquiera un réquiem como los “habituales”. Pero no me cabe duda de que para toda persona sensible musicalmente hablando (y entiendo que es indispensable esa sensibilidad para deleitarse con la “música oscura”, en cualquiera de sus facetas) esta Luz Eterna es, sin titubeo ninguno, un disco más que recomendable. Habrá a quien le fascine por el gusto neoclásico. Habrá a quien le atraiga por lo que tiene de hermético en su propuesta. Habrá también, seguro, quien se acerque a Oda Relicta por el momento histórico terrible que lo inspira. Todos ellos estarán en el camino correcto y todos estarán en el equivocado, pues solo con esa sensibilidad antes citada ya es suficiente para complacerse muy mucho con esos casi treinta minutos de ARTE.

DEVOUT Y BRAIN OVER DUST EN DICIEMBRE EN MADRID

17/11/11


Noche de ebm, electrodark y synthpop con los grupos mas destacados del momento en la capital.

Sábado 3 Diciembre 2011 - 21:00 H.

DEVOUT, presentacion oficial de su disco "LOVE FOR THE UNUSUAL"

http://www.myspace.com/devoutofficialmusic

BRAIN OVER DUST
http://www.brainoverdust.com/

Sala: Cafe La palma, c/ La Palma, 62
[M] noviciad, san Bernardo, Plza. España

Entrada: Anticipada 10 €, Taquilla 12€
(Incluye regalo promocional DEVOUT mas cerveza o refresco)

Venta de Entradas:

Cafe La Palma y Entradas.com
www.entradas.com/entradas/evento.do?idEvento=207226&entidad=1

Próximamente también en Diskpol y Rara Avis


http://youtu.be/J0UAcIg8wx8

Melodias de Sombras

www.melodiasdesombras.info
www.facebook.es/melodiasdesombras
www.myspace.com/melodiasdesombras
www.tuenti.com/melodiasdesombras
www.youtube.com/melodiasdesombras

EXPOSICIÓN PANTHEON Y CONCIERTO DE EL LUTO DEL REY CUERVO



LAGARTIJA NICK, 05 de noviembre de 2011, El Sol, Madrid

5/11/11
- Buenas noches
- Buenas noches
- ¿Se puede aparcar aquí?
- Hombre, poderse no se puede, pero… allá tú.
- Me refiero a si es frecuente que venga la grúa o que te pongan una multa o algo de esto.
- Pues si viene un ministro y quiere aparcar…
- Ya, pero ¿suelen venir ministros los sábados a estas horas?
- Es que si te digo que aparques y luego te multan…
- Pues no te echaré la bronca, no te preocupes.

Con el coche malbien aparcado camino hacia El Sol, el de la calle Jardines, el “astro rey” hace rato que duerme. Cuando llego están probando sonido. Zona de Conflicto y Crimen, Sabotaje y Creación, si la memoria no me falla. Ajustes en las voces, pequeños arreglos en cómo se oyen entre sí y todo queda dispuesto. ¿Cómo queréis las luces? ¿Os pongo estroboscópicas desde el principio? ¿Se escucha bien desde ahí? Todo perfecto, todo acordado. Ya fuera, cañas y montados de lomo sin lomo, torreznos y palabras. Conversaciones variadas que amenizan la espera. En fin, la vida.


Ya en la sala otra vez, más vida. Llega la hora del concierto, muchas caras conocidas entre el público. Buena entrada en El Sol, como es habitual. Curiosidad por el setlist, ¿sorpresas? Veremos. Se apagan las luces, se encienden las gargantas. El bajo comienza su sonar en comunión con las baquetas. Aúlla la guitarra… Crimen, Sabotaje y Creación. Magnífica. Para mí, de las mejores del último disco de ¿no lo había dicho? Sí, de Lagartija Nick. No había visto nunca usar un e-bow con un bajo, aumenta el “ambiente”, la atmósfera. Le siguen, como en el de la Caracol, Tan Raro, Tan Extraño, Tan Difícil, Ahora y Mi vida Anterior, en un primer bloque. Me encanta como revisitan Hipnosis, actualizándolo aunque no haga mucha falta porque es un disco que a pesar de los años transcurridos, no ha perdido vigencia. Es difícil adjetivar impresiones y más cuando no es la primera, ni la segunda (ni siquiera la décima), vez que lo has de hacer con un tema en concreto o con una sensación determinada. Eso sí, me gustó muchísimo Ahora con ese ritmo que dispara los pies. Las luces estroboscópicas (no recuerdo que sean muy habituales en otros conciertos de los de Graná) acentúan la sensación. Fotos desde las primeras filas, un tipo grabando video…



El segundo bloque, ya con Gibson sustituyendo a Fender en el bajo, se abre con Anoche Soñé Demasiado. El homenaje a los Electric Prunes parecía cerrar un cierto círculo.Pero resulta que no, al final sigue abierto. Continúa, fluye, No Lo Puedes Ver, Disneyworld, Panorama Nº 5 y Tiempo De Exposición. Hipnosis de nuevo y Zona de Conflicto dándose la mano. En otros momentos, la combinación de ritmos y épocas me había descolocado un tanto; en éste, me parecieron perfectamente ensambladas, sin bajar en ningún momento un concierto que ya había empezado altísimo. Suena todo muy bien, ensamblados como de costumbre y, para mí, más nítidos que otras veces en la misma sala. La misma distorsión habitual, el bajo igual de saturado, la batería, cómo no, enloquecida (trozos de baqueta saltan en un momento dado, me acuerdo de que si una lágrima puede matar, una astilla ni te cuento, decido no ser aprensivo) pero… suena menos confuso todo. La guitarra de Mr. Lapido multiplicándose por quince mil, en un claroscuro continuo. El muro de sonido es en este caso un marco que hace destacar las canciones, sin “comérselas”. Menos impreciso, menos borroso, sin ambigüedades.






Tercer bloque y Úsame. Buffff. No puedo con esta canción. Decir piel de gallina no es suficiente. Decir lo buena que es tampoco. Decir que estuve un rato con la voz jodida tras ella es solo destacar una pequeña consecuencia. Para mi gusto, por si sola vale una entrada y justificaría todo el concierto. Pero no, va seguida por Yo, Día Y Orden. Y el problema es que de esta podría decir lo mismo… Luego Zona de Conflicto y Nuevo Harlem. Ya todo tiene un calor y un color, ya todo está allí dónde querías. Y esperas que no termine. Y empieza a sonar la en mi opinión mejor canción del último disco, sí, los que leéis esta página ya sabéis cuál es: Supercuerda. Oscurísima y perfecta. Letra y música, otra que justifica una entrada. Rondamos ya los cuarenta y cinco o cincuenta minutos de concierto y la tropa sigue coreando y bailando como al principio, curiosamente, es la primera vez que veo más gente cantar las “nuevas” que las “antiguas”, por parte de algunos, por lo menos. Se deben estar haciendo clásicas ya.

Universal. 20 Versiones. El Signo De Los Tiempos. Satélite. Para cerrar el concierto. Para cerrarlo a lo bestia, bien arriba. Las cuatro voceadas por el público de detrás de mí. Sobre todo Universal y Satélite. Sudor, mucho sudor, arriba del escenario y abajo. Mucho esfuerzo en hora y algo. Como siempre, es corto aunque quedan todavía los bises. También es cierto que no sé si se puede tocar mucho más tiempo a ese ritmo. Infernal Eric pero también tremendos Víctor y Antonio. La gente quiere más y lo hace saber. A voces, por supuesto. Y hay más. En un primer bis, Vuelo Nocturno y Estratosfera. Vuelo Nocturno suena un poco raro, como si estuviera poco rodada, no termina de llegar dónde debe (en comparación con las demás), desconozco la razón. Estratosfera es otro cantar. Una barbaridad de canción llevada al límite una vez más. Vuelta al camerino. Todo ha terminado o eso parece.

Pues no, faltan canciones. El trío sale de nuevo a interpretar La Curva De Las Cosas y Sólo Amnesia y Esa Extraña Inercia. La Curva, muy pedida por la muchachada, no deja indiferente a nadie y las otras dos… perfecto broche. Al final cerca de hora y media larga de concierto. Al final, la misma entrega de siempre. Al final, otro concierto que recordar durante años. Al final… al final, más cervezas, más conversaciones y más ganas de hablar, de concretar lo concretable y de plantear lo que quede. Y esta vez no hay peros. Ninguno.

- ¿Ves? Al final no ha pasado nada. No te han multado ni ha venido la grúa.
- Muchas gracias. Te has librado de una buena bronca…

¡NUEVO DISCO DE DOLORES!

3/11/11
La semana pasada se pre-estrenó en la sección "Tentaciones" de Elpais.com el disco de debut de Dolores, Disco Póstumo (Origami, 2011). El 14 de noviembre es la fecha señalada para su estreno oficial y lo queremos hacer regalandolo durante un mes a través de tu web. Si quieres que la gente se lo pueda descargar a través de tu web lo único que tienes que hacer es pegar el código del archivo adjunto en tu post.

Además de la edición digital ponemos a la venta a través de la web de Origami Records una edición especial en vinilo transparente azul y otra en CD.

Dolores presentarán su disco en la sala Siroco de Madrid el 28 de enero y también a través de la web de Origami puedes comprar las entradas anticipadas por 10 € o con vinilo por solo 16 €.



Texto: Origami Records

ESPLENDOR GEOMÉTRICO + CLOCK DVA, 01 de noviembre de 2011, Sala Matadero, Madrid

1/11/11
Con casi 40 minutos de retraso comenzó uno de los conciertos más inesperados (no por ello menos esperado) que se podían dar en la capital. El nombre de Clock DVA dice más bien poco a una mayoría, pero para aquellos que gustan desde hace unos años de la electrónica más bien underground llama poderosamente la atención ver dicho nombre en un cartel de concierto.



Antes de entrar en detalles de lo que aconteció, no puedo pasar por alto un detalle determinante en la realización (y éxito) de un concierto: el entorno. No había estado en el Matadero y tanto mi colega/acompañante como el que suscribe nos quedamos encantados con las instalaciones. Parecían hechas a propósito para el tipo de concierto que se avecinaba: naves industriales prácticamente intactas y espaciosas, estética cruda y funcional, suficiente amplitud como para estar en un concierto sin apreturas con un volumen de público razonablemente grande… En definitiva, un espacio muy apto para conciertos, de esos que Madrid adolece y tan necesitados estamos.

Como comentaba, con un retraso considerable se presentaban en escena Clock DVA. Banda que ha pasado por varios estilos, desde una cold wave correosa en sus comienzos con presencia de guitarras, a una suerte de IDM/ambient en la actualidad con supresión total de instrumentos acústicos. He de reconocer que hacía mucho que no los escuchaba, y no sabía muy bien lo que iba a ver/escuchar. Precisamente esa ignorancia hace que a veces te apetezca más ver a un artista, y por lo que pude constatar bastante gente compartía mi estado de curiosidad.

Aparecen tres figuras vestidas de inmaculado y científico blanco que parecían salidas de una nave espacial. Cada uno detrás de un portátil, disparan sonidos (¿lo hacen? Ya dudo de que realmente "toquen" algo y no esté todo totalmente grabado) y Adi Newton, el único miembro original de la banda, tras unas oscuras gafas es quien lleva la voz. Sólo pude reconocer The Hacker y Fractal 9, que destacaron sobre las demás por unas bases mucho más contundentes, EBM de la antigua escuela que facturaron a mediados/finales de los 80. Las proyecciones rayaron a buena altura, tres grandes pantallas situadas a los lados y encima del escenario disparaban imágenes fractales, retratos de los años cincuenta con fotomontajes superpuestos algo más siniestros, fragmentos de películas antiguas…

Terminó el concierto pasados 50 minutos, que se hicieron largos. Demasiados temas ambient tirando a chill out para mi gusto. Tras una corta pausa, que mucha gente aprovechó para salir a fumar, empezaron a rugir los altavoces. Esplendor Geométrico entraban en escena con unas bases realmente potentes y sin medias tintas. Si algo me gusta de ellos es que son, como Arturo Lanz ha comentado en más de una entrevista, primitivos y viscerales. Dicen que más que música avanzada hacen sonidos primigenios y estoy totalmente de acuerdo.


Saverio y Arturo saben muy bien lo que se hacen. El sonido es mucho más limpio que en Clock DVA, aparte de ser obviamente mucho más contundente. A un tema "instrumental" le sigue otro en que Arturo Lanz sale al frente y en ocasiones grita o sólo se agita de manera compulsiva. El amigo que vino conmigo nunca había visto a EG y les había escuchado más bien poco. Flipó al ver la manera que tiene de actuar Arturo Lanz, y no es para menos. Se desgañita, vive el sonido con todo su cuerpo e incluso a veces agobia verle como hace una garganta profunda con el micro. Entonces inspira, espira, mientras un ritmo pontentísimo nos hace vibrar a todos, y me vuelve a venir a la cabeza la idea del primitivismo de Esplendor. Tecnología, sí, pero con una base que mira a los sonidos más antiguos y básicos que ha producido el hombre.

Como curiosidad, decir que la imagen que uno se puede esperar de Esplendor Geométrico es radicalmente distinta de lo que es en realidad. En una época en la que muchas bandas venden más imagen que sonido, llama poderosamente la atención ver a dos tipos de lo más corriente meter tantísima caña. Saverio siempre permanece en un discreto segundo plano y cuesta ver más allá de su reluciente calva y camiseta negra, pero Arturo, que viene a ser el frontman, podría ser perfectamente el portero de tu casa o el compañero de trabajo de unos cuarenta y pico años con mujer y tres hijos pequeños que no destaca en absoluto. Y ahí le tienes, dando mucha más guerra que niños de veintipocos años que parecen sacados de un holocausto zombi o nuclear, del tipo Combichrist o Feindflug.

A un tema desgarrador le sigue otro, casi sin pausa. El público se ha animado definitivamente, muchos pegan botes de manera desaforada y otros asisten con curiosidad a un espectáculo que recomiendo ver alguna vez si gustas de sensaciones fuertes. Las proyecciones en este concierto fueron algo distintas de las que les he visto en otras ocasiones, mucho más lineales ya que eran fragmentos largos de películas musicales chinas o el discurso de un disidente japonés. Me sigue llamando la atención el sonido de la "sala" ("nave" sería más acertado), bastante bueno y limpio para el volumen atronador al que está la música.

El concierto concluye tras un par de bises, escena curiosa en un concierto de una banda de este tipo ver cómo salen del escenario y vuelven en un par de ocasiones para lanzar más metralla sónica hacia el público. Creo que ha sido demasiado corto (unos 50 minutos, quizá algo menos) y les he visto más comedidos de lo que estuvieron en Ritmo y Compás hace un par de años. Arturo estaba algo más tranquilo que en aquel concierto, y aún así estuvo como se le espera, desenfrenado y pasional con lo que hace. Y en los tiempos que corren esta entrega tan sincera se agradece mucho.



Para concluir, un buen concierto de pura potencia y rabia sonora, auténtica y nada prefabricada. Ya me hubiera gustado ver por allí a gente que se considera de gustos extremos en lo electrónico y escuchan música que no le llega a la altura del betún en radicalidad, poder y pegada a Esplendor.
Y señores, no hay que irse a Alemania o países del norte de Europa para tener algo extremo y de calidad. Larga vida a Esplendor Geométrico.
Texto y fotos: Kindgott

SGM FESTIVAL: THE DARK SHADOWS + LAS NOVIAS + ANNE MARIE HURST (SKELETAL FAMILY) + GITANE DEMONE, 29 de octubre 2011, Sala Ritmo y Compás, Madrid

29/10/11
Terminaba la Semana Gótica de Madrid con un festival musical de cartel ciertamente impresionante. Mezcla de estilos, edades, etc con el seguro objetivo de contentar al mayor número de gente posible. El día escogido: sábado prehalloween o prepuente si no eres de los que gustan de lo de la calabaza usamericana (me resulta descacharrante que me quieran vender que en España se celebra Halloween a lo bestia por influencia céltico-asturiana-druídica: se celebra por lo mismo que se consumen hamburguesas de extraño color gris, dejando aparte si eso es bueno o malo –lo de la fiesta, lo del sucedáneo de comida está claro-). Digo sábado prefiesta de difuntos, aunque no quisieran (con buen criterio) desde la organización enlazar ambos “eventos”, por aquello de lo idóneo.

El cartel del Festival era lo suficientemente atractivo, había sido publicitado por todos lados por lo que todo el siniestrismo madrileño estaba convocado y existía el precedente de la presencia “masiva” de público en el resto de actividades. Todo presagiaba una “buena entrada” en la Ritmo y Compás, esperaba yo (iluso) que hubiera mucha gente. Pues… poco más de doscientas personas oiga. Terminaré por pensar que efectivamente el siniestrismo madrileño es eso, por más que vea garitos llenos o modelitos por doquier… En fin, para qué abundar en lo de siempre.

Al grano. Con más o menos media hora de retraso, razones ajenas a la organización justifican de sobra los treinta minutos, salen al escenario las australianas The Dark Shadows. Tengo una muchacha al lado que se sorprende de su procedencia, debe ser por la ausencia de marsupio. El trío formado por Brigitte Handley (guitarra, voz y tupé), Carly Chalker (bajo, voz y mechón verde)y Nerida Wu (batería, voz y ojos rasgados), deja claro desde el primer momento que a pesar de su permanente sonrisa y buen rollo, tienen un directo que no es ninguna broma.




Me gustaban ya bastante en disco pero me enamoraron perdidamente sobre el escenario. Rápidas, contundentes y simpáticas hicieron un concierto festivo que sonó de manera impecable además. Repasaron sobre todo su elepé “Darkness Calls” y su último EP 11:11 con algunas visitas a otro de sus Eps, “Invisible”. Así desfilaron Alien Movies, Invisible, Sleeping With A Vampyre, Requiem, Freedom Of Choice, poco a poco tanto las chicas como el “respetable” (más aún por escaso) van entrando en calor. Hay algunos intercambios de miradas, caras de sorpresa entre quienes no conocen a las sombras oscuras esas que están derramando calidad y calidez desde arriba. Calidad por arrobas, fuerza… Suena rockero, suena oscuro, suena de puta madre la verdad, si se me consiente el exabrupto.




Denial, la para mí desconocida Zombie Nation, Dark Shadow, Pesticide, Dave Likes Dolls, Blame, Eisbär, Written In The Snow... rematan el concierto. Espectacular la versión de Grauzone (que aparece en el citado ep 11:11), mucho menos gélida que la original pero fantástica en la reinterpretación de las de las antípodas. Y, ya para terminar, Stand Off, Identity, y Mad at You! cerrando cerca de una hora de espectáculo. La duración estaba prevista pero se me hace cortísimo, desearía que estuvieran otra hora más, aunque tuvieran que repetir repertorio de cabo a rabo. Da la sensación de que a ellas tampoco les importaría estar más rato. Se las nota a gusto y lo acreditarían con creces después, haciéndose fotos, firmando discos (y cualquier otra cosa), charlando… demostrando en definitiva que la simpatía que se les intuía durante la actuación no era impostada. Grandísimo espectáculo en definitiva.

Llegaba la hora de Las Novias (nunca mejor dicho, estaba previsto también que ese fuera aproximadamente el tiempo que tocasen). Iba a verlos por tercera vez (tras el conciertazo que se marcaron en Revolver hace un siglo o siglo y medio -13 de febrero de 1994, por acotar- y el día en el que compartieron escenario con Fields Of The Nephilim) y esperaba que me dejaran con al menos tan buen sabor de boca como en ambas ocasiones anteriores. En breve sacarán nuevo disco (el cuarto), así que era de suponer que habría sorpresas en su actuación. Y así fue.




Abrieron con De Un Sorbo Amargo, del mencionado próximo disco, que sonó tan fuerte y tan bien como cualquier tema de “Ego”, CD que supuso una cierta resurrección de un grupo que tenía por poco menos que desaparecido tras algún intento anterior poco exitoso. A partir de ahí, repertorio conocido con Subtitulado (increíble), Davinia (preciosa), La Sombra Del Mar (añeja y de fuerte sabor, única “concesión” a “Todo/Nada Sigue Igual”), Dejar Atrás y La Verdad De Los Locos (aún más añejas, tenía ganas de volver a oírlas). Ha habido un cierto cambio de gente entre los que se arremolinan en las primeras filas, se nota que una gran parte de los asistentes tienen ganas (y han venido a eso) de profundas voces mañas, guitarras poderosas, bajos contundentes (me quedé con ganas de preguntar a Pedro por la quinta cuerda) y ritmos perfectamente sincronizados (no conocía a Luismi, nuevo batería, pero quedé gratamente impresionado). Desde luego, dudo mucho que alguien se decepcionara. Los cuatro entregadísimos, desgranando nota a nota cada uno de los temas sin dejarse nada para luego.




Eclipse (impresionante), Yugular (oscura, también anticipo del nuevo disco), Ego (pegajosa en el buen sentido), Imagínate El Aire (extraordinaria interpretación de otro tema del “Sueños En Blanco Y Negro”). Otro concierto intensísimo, otro concierto cortísimo. Es lo que tienen los festivales, lo bueno que ves varios grupos, lo malo, que si te gustan, se te hace corto todo. Quedaba la despedida, quedaba una versión desquiciada: Un Dia En Texas de los ínclitos Parálisis Permanente. Nunca pensé que vería a los de Zaragoza versionando a los del Benavente, pero si hubiera sabido como lo iban a hacer hubiera pedido que fuera antes. Perfecto final con todo el público gritando cada palabra y la banda terminando de vaciarse. Gran colofón a un concierto casi perfecto (como ya dije con The Dark Shadows, lo hubiera sido con una hora más de actuación).


Se baja la pantalla que hace de telón y se intuye enseguida la presencia detrás de Anne Marie Hurst y compañía (Stan Greenwood, Trotwood -Roger Novell-, guitarra y bajo de los originales Skeletal Family y Owen Llewelyn Richards -también a la guitarra- y Rob Caswell –batería- de los nuevos). No han ensayado sonido así que hacen una pequeñísima prueba antes de comenzar a tocar “en serio”. Se retrasa un poco todo pero si es por sonar mejor, merecerá la pena. Un tipo a mi lado aprovecha para subir fotos de los conciertos anteriores al facebook con un netbook de esos. ¡Qué afán! Me fascina cómo ha cambiado todo con eso de internés, las redes sociales, etc, etc. En cuestión de poquísimos años además. Me acerco a la mesa del merchandising, no llevo dinero bastante para comprarme lo que me apetecería así que opto por la austeridad y la contención, que estamos en crisis. Aprovecho para charlar con amigos, de lo vivido y de lo por vivir. Manifiesto mis dudas. Tengo un poco de recelo con este concierto, Skeletal Family me gustan pero tampoco mataría por ellos y me han “amenazado/adelantado” que tocarán algunos temas de Ghostdance, con los que jamás he podido. En fin, veremos a ver.




Y vimos, vaya que sí. Set Me Free (del novísimo, sale el 11 de noviembre, Day Of All Days), Don't Be Denied (de Futile Combat, disco que repasaron con fruición), River Of No Return, Down To The Wire, (ambas de Ghostdance). Ya con cuatro canciones han desaparecido mis temores. La frialdad con la que recibí a la banda se ha deshecho por completo. Es difícil mantenerse frío cuando hay tal cascada de energía desde arriba del escenario. Pasó un poco como con The Dark Shadows, un grupo sonando fenomenal (parece mentira que probaran como probaron), simpáticos y accesibles, cercanos, defendiendo canciones muy bien hechas, con la fuerza y la energía necesaria para llegar a todo el mundo, incluso a los más escépticos. Los dos temas ghostdancianos (como sucedería más tarde con los otros tres que hicieron) sonaron perfectamente conjuntados con el resto, rápidos y contundentes.




El batería se multiplica, las guitarras aúllan como deben y el bajo en su sitio. Anne Marie sigue cantando muy muy bien un porrón de años después y el set elegido ayuda, ayuda mucho: She Cries Alone (fantástica), Grip Of Love (acelerada), Lost In Munich (nueva y muy buena), Move (en la línea), When I Call (tampoco parece de los de la danza fantasma), So Sure (tremenda y por desgracia única de Burning Oil, una pena), Have It All (también nueva, también genial), Promised Land (qué decir, esperadísima y coreada), Hands On The Clock (ídem), Last Train (así, cerrando con tralla). Sensaciones encontradas, lástima por no haber conocido más algunos temas previamente y disfrute grandísimo. Otro gran concierto, en definitiva.

Bueno. Se ha hecho tarde, tardísimo. Llevamos tres horas y pico de concierto, más los previos… las piernas y la espalda se resienten, los años no perdonan. En los huecos (y antes de empezar también) está Nico Creepshow pinchando. Con la maestría habitual, no podía ser de otra forma. Ameniza la espera que aunque no es especialmente larga, a las horas que son sin buenas canciones que sigan sonando se haría un poco pesada. Se acerca el momento Demone y vuelve a cambiar el panorama de quien se acerca a las primeras filas. Hay empujones, por primera vez en la noche, incluso un par de dos me desplazan y se me plantan delante con más cara que vergüenza. Los dejo hacer, animalitos.




Salen a escena los últimos de la noche. Gitane Demone con un vestido de encaje negro, tacón y minifalda, teñida de negro y con cada canción esculpida en la cara. Su hija Zara frente a una sencilla batería de 4 o 5 elementos, Jean-Paul Garnier y su mantilla al bajo y un tipo de aspecto absolutamente normal a la guitarra (desconozco su nombre, si alguien lo sabe…). Comienza el esperadísimo concierto de la diva más diva de todas las divas. Chorro de voz impresionante cautiva de inmediato, ahoga además la importancia de cualquier otro instrumento. Somewhere o I Lost A Friend To Heroin destrozan cualquier cosa preconcebida. Son todo emoción, todo sentimiento. Sigue goteando sangre de la garganta de la Demone, increíble que en ese cuerpito quepa tanto y sea capaz de sacarlo tan fuerte. Como las olas, va empapando al público.





La segunda parte del recital excluye al guitarrista (coge GD el instrumento) y el sombrero y la mantilla de Jean-Paul. Cristales en la frente de las féminas y The Crystelles se apoderan de la Ritmo y Compás. Dejamos la exquisita sobriedad casi jazzistica y entramos en el blues pantanoso y oscuro. Repasan su breve discografía con el bajo disparado en la tormenta y Zara Kand que se atreve con el micro en un tema. Me dice un amigo que lo que le falta a esta tía (a Gitane se entiende) es banda. Y no le falta razón. Quizá también le sobra un poco de indefinición aunque solo fuera para dar el paso de indiscutible reina gótica a reina sin más, un poco recorriendo el sendero trazado por otra diosa: Diamanda Galás. El camino que lleva a poder tocar indistintamente para tíos con cresta o para sesudos intelectuales en un Palacio de Congresos o en un gran teatro. Quizá no quiera decirse por ahí, todo puede ser. De nuevo el escenario derrocha simpatía, G. Demone reparte agua, aunque el calor no aprieta, la noche se está alargando. Son más de las 2 de la madrugada y aunque se acerca el cambio de hora el cansancio está ahí.


Comienza la tercera y última parte del show. Una Gitane despojada del todo, con el vestido abierto por detrás, el alma rota por delante y una parrafada sobre el querido Mr. Williams que deja todo en su sitio, se dispone a rematar la noche casi a capella. Grandísima. Manic Depression me pone los pelos como escarpias y Gloomy Sunday termina de machacarme. Si llega a hacer Tales Of Innocence a más de uno (y de dos y de tres) nos sacan en camilla. Poco a poco las últimas notas de Gloomy Sunday escapan de la garganta de la Demone y poco a poco voy recuperando el habla al mismo tiempo que tomo conciencia de que aquello está terminando ya. Se retira la artista entre aplausos, se encienden algunas luces y vuelve otra vez la música “enlatada”. No es momento para reflexionar o comentar lo vivido, habrá tiempo para todo.





Y al final, como siempre quedan los recuerdos de cuatro grupos que dieron cuatro conciertos inolvidables, y todo lo demás importa poquísimo.

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Tras el Festival, ahora ya sí, es momento de analizar y de agradecer, sobre todo de agradecer, a De Profundis, a Rara Avis, a Melodías de Sombras, a todos los organizadores de todo, a Billy, Marjorie, Nico, Noelia… a todos los que se me olvidan. Sobre todo a esos, que no se lo he podido agradecer cara a cara. Gracias de corazón por haberlo hecho posible.

AURA NOCTIS, 21 de octubre de 2011, Museo del Romanticismo (SGM), Madrid

21/10/11
Viernes 21 de octubre. En este verano-otoño raro que tenemos, hace más calor que frío en la calle. Busco aparcamiento, no es buena zona pero la suerte suele acompañarme. Enseguida aparece un hueco justo a la espalda del Museo del Romanticismo, marco incomparable (que diría Ansón) del evento de hoy. Todavía es por la tarde, el sol no se ha puesto aún. He quedado en ver a un buen número de personas, algunas de las cuales no conozco personalmente, otras llevo sin verlas veinte años. Pero vayamos al grano.


Tarde de estrenos. Empieza la Semana Gótica y tras una imagino (no llegué a tiempo) estupenda charla de Don Pedro Ortega y la obligada visita a la exposición Ensueño Prerrafaelita me preparo mentalmente para el esperado concierto de Aura Noctis. Tenía ganas de comprobar si lo del día de Rosa Crux había sido espejismo o no, ganas de confirmar si la más que buena impresión que me proporcionaron se desvanecía al actuar solos o, por el contrario, constataban lo prometido. Curiosidad también por el aforo, limitado limitadísimo a un centenar de escuchantes pero…



Prueban sonido. La gente se agolpa en la calle. Sí, habéis leído bien: se agolpa. El aforo se va a quedar corto (ya había sucedido con la conferencia antes citada, un buen número de gente se quedó fuera). Piano de cola, el conocido cello eléctrico, pandero y otro estreno: flauta tenor en las manos de Zevlagh. Empieza a entrar público, efectivamente la capacidad de la sala se ve más que superada. Enfados varios y gente que ocupa puertas y ventanas anexas, a disfrutar como sea. La mezcla de gente supone que haya así, en plan revuelto pero bien avenido, “público de museo” y siniestrismo ad hoc; niños pequeños y venerables escuchantes… un poco de todo.


Comienza el espectáculo, para mí hay demasiada luz, para la cámara demasiada poca. Hidden Faces, D.E.S. (Desde El Silencio), Breaking Thoughts y Furor et Luctus. Cada cosa en su sitio, suena fenomenal. El piano de cola en las manos de vertiginosos dedos de Olga, el virtuosisimo cellista de Pilar y el aporte imprescindible de Zevlagh se combinan (de nuevo) perfectamente con las voces, que a pesar de la evidente disfonía de Mrs Molina no desmerecen en absoluto. El público ensimismado guarda silencio (alabado sea Ctulhu, no pensé ya yo que sería posible disfrutar de un concierto sin runrún de fondo) cuando debe y se deja las manos al finalizar cada tema. A ellos les gusta, a mí me gusta y se ve que al grupo también. Los pequeños problemas de ajuste en los volúmenes se solucionan enseguida.


Los tres viajes a continuación. Hay quien dice que el mejor es el segundo: para mí son un todo. Un todo estupendo. Todo sigue su camino, sigue fluyendo. Virtuosismo sí, alma también. Ambos imprescindibles… La mujer del cuadro de detrás del escenario parece disfrutar también. Se acentúa el silencio y aumentan los aplausos. Comienza El Cantar De Las Hojas. Inédita en grabaciones hasta el momento, precioso tema. Enlazado con Progresiva, la belleza inunda sin más toda la sala. Miro atrás un momento. Veo una mezcla de deleite y sorpresa en algunas caras. Está bien eso, que no todo sea asombro y que no venga el placer solo.


Ad Occasum Tendimus Omnes y su mantra golpetean dulcemente. Este tema tiene la virtud (y el defecto) de pegárseme irremediablemente cada vez que lo escucho. Me dura días, de ahí el defecto (y la virtud). Con la conocidísima Marcha Fúnebre de Chopin encadenada a Solitude se satisfacen (todavía más) las expectativas de los más clásicos. Con las abundantes percusiones y flautas (especialmente con la citada tenor) se recompensa a los más “modernos”. Y lamentablemente, tiene pinta de que se acerca inmisericorde el final. Tiempo y repertorio limitados. Ya sabes.

Queda Fantasía. Suena preciosa, como no podía ser de otra forma. Quedan bises? No, no hay bises. Otra vez se hace corto. Y eso es bueno aunque prefiera conciertos más largos. Al fin y al cabo, no ha terminado nada, quedan conversaciones, quedan despedidas, quedan cervezas y kilómetros en coche. Quedan visitas a Mordor y quedan sensaciones, sobre todo quedan sensaciones. Que son ganas de nuevos conciertos, en otros marcos o en el mismo, en otros momentos, con otras canciones, ¿otros instrumentos?, otras voces y las mismas. Y queda, claro, el sempiterno recuerdo de la belleza, el buen gusto y la seguridad de que no será la última vez. O en eso confío.

ULTERIOR + MAYA, 20 de octubre de 2011, Sala Nasti Club, Madrid

20/10/11
Al principio una apuesta. Un envite de esos que quieres perder pero que sabes que ganarás. Una conversación con amigos que se convierte en varias conversaciones con diferentes personas. Desde la calle se escucha música dentro del Nasti. Están probando sonido por lo que no hay prisa para entrar. Fluye la charla, “joder como ha cambiado el tiempo, ¡qué frío! y tú en manga corta”, “la miel es buenísima para las heridas”, “está todo fatal, no se vende un disco, los conciertos vacíos de público… y la gente repitiendo las mismas tonterías que hace veinte años”, “ese pollo, ¿es el de Ulterior? ¡Qué va! No se parece en nada”, “¿Sabes que no tocan La Unidad del Dolor?” Esa me sorprende más. Rumores variados, desconocimiento de la razón real. Poco importa el motivo aunque sí que fastidia que no toquen, tenía ganas de verlos.

Entramos en la sala, escasa de luz como siempre. Le cuento a una amiga la apuesta, está de acuerdo conmigo, supongo que por dentro piensa que debería haber apostado también ella… empezamos a contar gente. Veintitrés personas. ¿Contamos a los del local? No es necesario. Me enfado en broma con otra persona, ha tenido la “indecencia” de entrar y salir un par de veces, así no hay quien cuente… en definitiva, más de veinticinco y menos de treinta personas para ver un concierto un jueves por 10 euros. Ya os lo sabéis amigos: la crisis, los exámenes, el trabajo, la luna en la quinta casa y Saturno en el quinto coño. Lo de siempre.


Y cuando esperábamos que Ulterior se asomaran al pequeño escenario de la sala, resulta que no es así. Dos tipos se acercan y toman posiciones en una pequeña batería (1 caja, un timbal, 1 platillo, bombo y chaston) y una guitarra y un micro respectivamente. El aspecto de ambos y lo “minimalista” de la instrumentación no permiten (no a mí al menos) adivinar nada de lo que ofrecerán. Pero, silencio, que empiezan… Está todo demasiado alto, la guitarra distorsionadísima, la voz resulta ininteligible, los ritmos quizá demasiado “sencillos”… Pero, y es un pero importantísimo, tiene un algo que me gusta. No sé lo qué es. No suena bien, el Nasti casi nunca suena bien, no conozco las canciones, no conozco al grupo (no sabía que existieran), pero me da exactamente igual. Me gusta como suenan, me gusta el morro que le echan, me gusta cómo tocan, me gusta que “se lo crean” y que transmitan. Sí, eso tan fácil y tan difícil, tan intangible. Eso de estar a gusto con lo que se hace, sin imposturas y que salga el Sol por dónde quiera…

Veinte minutos- media hora después, el cantante se despide tímidamente. Anuncia una “banda alucinante”. A esas alturas no me hago idea de cuánto. Me acerco a la cabina a preguntarle a quien pincha por el nombre del grupo. La propia Lily Escalofríos me contesta que ella tampoco los conoce. Poco después será el propio Magín (a la sazón cantante en cuestión) que se llaman Maya, que no tienen nada publicado pero que tienen Myspace y que son underground. Desde luego que sí. Y muy buenos, añado. Comento con mi derredor la actuación recién vivida, la sensación, casi unánime, es parecida a la mía. Mientras, suenan XMal Deutschland o Malaria. Lily tiene buen gusto pinchando, algo lógico por otro lado a poquito que se conozca su trayectoria. Retiran batería y guitarra, todo está preparado.

Un clon del cantante de Deacon Blue a la guitarra, un escocés (los otros tres son ingleses) con muchísima pinta de escocés al bajo, el “portador del vodka” al Macintosh (con la manzana tapada con cinta americana, claro que sí, el que quiera publicidad que la pague) y los teclados y un rubio ramone de gafas de sol ochenteras al micro. Cuatro británicos, cuatro músicos dispuestos a comerse el mundo desde el exiguo escenario: Ulterior en escena. Abren con el megahit (y mi tema favorito, uno que es facilón para estas cosas) Sex War Sex Cars Sex. Y después van desgranando el resto, suenan todas, Dream Dream, Big City Black Rain, Sister Speed, etc. El sonido, que ha sido tan sumamente desagradecido con los esfuerzos de Maya, mejora sustancialmente. Ya no está todo tan alto, ni mucho menos, y, pese a que las dos o tres primeras canciones no terminan de sonar como deben, después aumenta la nitidez y todo fluye mucho mejor.



Mr. McGregor se desgañita (en realidad los dos McGregor lo hacen), se tira al suelo, baila, se resbala pero sigue danzando como poseído. Simmons y Ellis hacen lo que pueden para contribuir a la tormenta, cada uno a lo suyo, eficazmente, sin alardes innecesarios. Suena todo estupendamente, los veintitantos que suponen el escaso público disfrutan el espectáculo, bailan con más o menos fortuna y no pierden detalle. Los temas se suceden con algún timidísimo “Thank You” casi susurrado. Hasta que en unos treinta o treinta y cinco minutos, Honey se marcha con un gesto. Se queda un acople infinito, recuerdos de los Jesus & Mary Chain y los Reid manteniendo el acople en el Revólver, hace un siglo.

Bises. Escasos también. Alargan el concierto unos diez minutos más. De nuevo el recuerdo de los Reid, aunque en aquella ocasión hubo incluso incidentes al final, creo que en este concierto no hay suficiente gente con ganas de liarla además de que, en general, tenemos ya todos una edad. El concierto, uno de los de la noche, termina. Un poco con sabor agridulce por la duración y por…



El otro concierto:

Decía que: “Veinte minutos- media hora después, el cantante se despide tímidamente. Anuncia una “banda alucinante”. A esas alturas no me hago idea de cuánto”. Salen al escenario Ulterior. Del bajista, guitarra y teclados lo dicho. El cantante… Honey… afectadísimo, en todos los sentidos. Al principio pluma, enseguida, mala educación a borbotones. Supongo que para él, es un tema de actitud. Actitud. Mal entendida claro. A ratos he pensado que se cabreó por la respuesta del público, por el escaso número de espectadores. Pero, eso no justifica insultos, seudoescupitajos, cerveza tirada, patadas al pie del micro dadas con bastante mala leche… no es el primero. El frontman de Oasis iba de lo mismo y antes otros mil. Y ojo. Se puede ser arrogante, se puede ser imbécil encima de un escenario pero hay ocasiones en las que se cruzan todas las rayas, y me cabrea. Me jode porque era una ocasión estupenda para haberse metido a todo el mundo en el bolsillo, para haber convertido el evento en algo irrepetible y único. Pero, no. No así. Así lo más que va a conseguir es que algún día dé con alguien igual de idiota que él y le abran la cabeza. Al final, en vez de salir con los Reid en la cabeza, salí con los Horrors…



En definitiva, muy bien los sorprendentes Maya. Y los otros, cojonudos si te quedas en lo que sonaron, si se te olvida que tocaron menos de una hora y la jodida actitud del cantante. Si no se te olvida…



Texto y foto Maya: Avatar
Fotos Ulterior: Kindgott