MULTIVERSOS (ANTONIO ARIAS + JOSE ANTONIO CABALLERO), 17 de septiembre de 2010, XIX Congreso Estatal de Astronomía, Fac. de Medicina UCM, Madrid

17/9/10
Congreso Estatal de Astronomía. Qué mejor marco para mostrar el espectáculo Multiverso. Los fieles a laletracapital ya conocéis el proyecto: José Antonio Caballero, astrofísico e investigador del Centro de Astrobiología, “conferenciando” sobre la relación histórica entre música y astronomía. Antonio Arias, acompañado en esta ocasión por Nayra (de los madrileños Kovalski a los teclados) y Juano (de los sevillanos Bombones y guitarrista de toda la gira “Multiverso” del señor Arias), tocando primero versiones de canciones relacionadas con el espacio y la astronomía y luego sus propios temas del disco citado. El recinto escogido es el Anfiteatro Ramón y Cajal, en el edificio principal de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Un entorno más que adecuado para una charla, pero quizá no tanto para un concierto básicamente de rock. En cualquier caso nunca es tarde para abrirse a “experiencias” nuevas y ésta tenía buena pinta.



MultiversosEl público es más o menos el que ha asistido a la conferencia anterior del profesor Carlos Frenk (“Nuestro Universo Improbable”, fantástica charla, añado, sobre la materia y la energía oscuras que conforman junto con las “conocidas” el universo). Un público variopinto y bastante alejado del habitual en este tipo de conciertos. Comienzan respetuosos, absorbiendo lo que la astrofísica, el pop y el rock tienen en común y poco a poco van soltándose. Lógico. Y sorprendente hasta cierto punto. Kepler, la música de las esferas, Bach, Holst, los sonidos del espacio (no necesariamente en ese orden). Queen y Brian May, Bowie, los Beatles y Los Planetas. Lagartija Nick… El sonido no es demasiado bueno. En ocasiones las guitarras están demasiado altas y las voces no llegan, en otras la de Juano casi no se oye. Los teclados son desgraciadamente imperceptibles desde mi posición, no sé si desde otros puntos del auditorio es igual. Con todo, los temas se van desgranando entre la interesante mezcla de anécdotas e información que va narrando el señor Caballero. Jarre, Oldfield, música clásica… Azora 67 y la contaminación lumínica, Mar De La Tranquilidad y la cartografía de la Luna. Space Oddity, The Miracle, Across The Universe… Santos Que Yo Te Pinte. Música, estrellas, espacio y sentimiento. Todo llega a pesar de las dificultades sonoras (no hay un técnico de sonido que corrija y se echa de menos). El escenario casi a oscuras, imágenes de todo tipo en el fondo del mismo: Partituras, Estrellas, Sol, Naves Espaciales.



MultiversosMultiverso: Laika, Desde Una Estrella Enana, La Derrota De Bill Gates, Miríadas, Génesis, El Ordenador Simula El Nacimiento De Las Estrellas… (tampoco necesariamente en ese orden). Marzal, Pacheco, Jou, Chanmarín… El universo múltiple de Antonio Arias tiene su contrapunto en las imágenes que siguen fluyendo detrás. Su contrapunto y su continuidad, las une, las desglosa de algún modo, las explica. O no tanto, pero aportan “sentido” al espectáculo. Una vez contemplado, paladeado y sentido, se haría –se hace- raro escucharlas sin “acompañamiento” visual. El sonido sigue dejando bastante que desear pero aumenta el calor en el auditorio, a pesar de que todo el mundo está sentado, cómodas butacas, un poco extraño en realidad lo de los conciertos de rock sentado. La poesía se nutre de los acordes, las imágenes son causa-efecto de la energía que lo impregna todo, aplausos responden, caras satisfechas en el anfiteatro, comunión, insólita pero cierta, rara pero presente, infrecuente pero necesaria… Astronomía, a modo de bis, cierra el espectáculo.

Multiversos


El balance solo puede ser bueno. El concierto corto, una hora más o menos en total, el sonido deficiente, las butacas algo fuera de lugar… ¿Y el balance es bueno? Pues sí, porque el grupo disfruta de lo que toca, el conferenciante de lo que narra y el público de lo que le llega. Al final, siempre eso es lo más importante. ¿De qué sirve un excelente sonido si no llega a conmover? ¿De qué vale tocar tres horas si se aburre a las ovejas? Pues eso. Ciertamente lo ideal hubiera sido mantener la intensidad durante más tiempo y con buen sonido pero si hay que elegir, lo tengo claro. Y me parece a mí que el resto de los “disfrutantes” también.

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