MZ.412: Infernal Affairs (Cold Meat Industry 2006)

17/7/06
Impresionante. Este Infernal Affairs es un disco impresionante. Lleno de todo el buen hacer que se gastan habitualmente estos suecos, la rotundidad de su sonido es de lo mejor en esta corriente plagada de ruido industrial y oscuridad melódica (o no tanto). Más negro que el alma de Judas (sin duda el primer “siniestrazo” documentado de la historia, aunque algunos expertos le otorguen este distintivo a Job –para mí, mucho más afterpunk, con ese aire un poco masoquista en su biografía-), estamos ante un discazo capaz de transmitir toda la mala leche, toda la rabia y toda la ira que se acumula en la cabecita pensante de estos MZ. 412 (y en realidad en la de toda persona de bien). Once retazos, once trozos de alma escupidos con fuerza a la cara del escuchante deberían provocar lo que buscan, placer en cualquier caso. Por muy cercano que ese placer esté del dolor y de la angustia vital, por muy lejos que te de la sensación que puede estar de la belleza, te equivocas. O si no me crees, tu verás en lo que quieres creer, haz la prueba. Escúchalo y luego me cuentas.

ROME: Berlin MCD (Cold Meat Industry 2006)

Casi 18 minutos de estupendo dark folk apocalíptico es lo que se entrega en este Berlin, MCD adelanto del nuevo larga duración de la banda, que se espera para el otoño próximo. Un MCD que ni engaña ni defrauda ya desde el artwork, cuidadísimo como en todos los lanzamientos de la factoría sueca, muy enfocado dentro del estilo mencionado. Los seis temas giran en torno a las mismas temáticas, clásicas per se, amor, pérdida, guerra, dolor... pero siempre desde una perspectiva dura sin llegar a ser extrema. Las voces graves (pero no cavernosas), los ritmos (en ocasiones un poco marciales), las guitarras acústicas, los samples variados, etc. traen a la cabeza multitud de influencias pero siempre desde la originalidad más sincera. Se diría, tal vez pecando de exceso de precisión, que se trata de referencias más que de influencias. Aún así, la cantidad de matices (esa si es extrema) que se perciben en la escucha atenta de cada una de las canciones terminan por redondear un trabajo notable que anticipa, así lo esperamos, un seguro que sobresaliente CD.

VIGILANTE: Juicio Final (Black Rain 2006)

"Juicio Final" es el nuevo EP de los chilenos Vigilante tras su reconocido "Heroes' Code" publicado el año pasado. De los nueve temas que componen el trabajo, tres son versiones en español de canciones de su anterior disco; cinco, remezclas de otras tantas del mismo álbum y un tema, avance del próximo LP. Además, incluye un video clip de “The Other Side” que no tiene desperdicio. Se preguntará el lector que aporta exactamente este “Juicio Final” (aparte de entender mejor las letras). Pues pasa como con todos los discos de remezclas, se les da así un nuevo aire, giro o como quieras decirlo a las canciones, dotándolas de otras personalidades tan especiales como las anteriores. Eso no es ni bueno ni malo, hay a quién le encanta como hay quién sólo ve oscuros intereses, pero... Centrándome en el sonido en sí, sobre todo si no has oído nada de Vigilante anteriormente, de nuevo se mezclan aquí la electrónica con los guitarrazos, la E.B.M., con el metal y el industrial, dando como resultado un sonido cercano a bandas como Feindflug (pero mucho menos marciales) con el aderezo de unas letras que preconizan la respuesta a las “agresiones” de la sociedad sobre el individuo. Remover conciencias es uno de sus deseos, cambiar las cosas quizá sea la razón última de su existencia. Y baila, maldito, baila.

THE CASCADES: Dead Of Dawn (Rabazco 2006)

15/7/06
Pues aunque sin lugar a dudas Dead of Dawn es un muy buen disco de gótico clásico, me ha dejado más frío que los excelentes dos trabajos anteriores de la banda. A ver como lo explico. Los tres discos de The Cascades se mueven en parámetros parecidos: guitarras puramente góticas, épica, voces profundas... (te suena ¿verdad?). No, no, no te confundas. No es que los alemanes se hallan dejado ir mecidos por el éxito pasado, ni que hallan caído en el principal efecto que aqueja a los abanderados de este estilo. Simple y llanamente, en este Dead of Dawn, el sonido en general me resulta menos fresco que en los anteriores. No es que no esté igualmente lleno de buenas canciones: lo está. Simplemente es que en líneas generales reconozco en él menos canciones sobresalientes, me parece un disco más mediocre, más corriente. Si el Spells and Ceremonies del 2004 me pareció un fenomenal CD, digno de figurar en los anales del mejor rock gótico de siempre, éste, sin que caiga en esquemas facilones o se limite a ser una burda copia de otros, me parece un trabajo de menor enjundia. Muy bueno si te gusta ese estilo y renuncias a recordar el pasado de la banda. Si no es así, creo que es mejor opción volver a escuchar el del 2004.

THE DRESDEN DOLLS: Yes, Virginia (Roadrunner 2006)

El ultimo trabajo del dúo de Boston refleja bastante a las claras los derroteros por los que se mueve el grupo en los últimos tiempos. Más sosegado quizás, más maduro pero manteniendo bastante de la energía de su excelente homónimo. En conjunto, quizá no sea la manera más correcta de aproximarse al grupo (en mi opinión, te haces una idea más ajustada a la realidad con el anterior) pero aparte de ser un excelente disco, hay temas impagables como la muy dulce First Orgasm, la cabaretera My Alcoholic Friends o Backstabber en toda su intensidad, la ochentera Sex Changes o la, en una línea muy parecida a Half Jack, impresionante Mrs. O y otros, los menos, tan pocos que no voy a dar títulos, más discretos. En resumen, Yes, Virginia (el título al parecer está extraído de un editorial de un periódico americano que contestaba eso, allá por los últimos años del siglo XIX, a una niña que preguntaba por la existencia de Santa Claus) responde a la ironía y a la paradoja de la historia en la que se inspira. Es un disco de mezclas de sentimientos. La mezcla de magia, de inocencia, de dulzura con una acidez más contenida quizá en las formas que en otras canciones pero exactamente igual de corrosiva en el fondo. La mezcla entre la rabia (discreta) y la ambigüedad del cabaret, entre la oscuridad y la luz, entre la tristeza y la alegría, en definitiva entre la vida y... la vida.