DEUTSCH NEPAL: Erotikon (Cold Meat Industry 2006)

31/12/06
Este Erotikon sorprender no sorprende. Los mismos planteamientos, el mismo dark folk industrial sección mal rollo, las mismas voces guturales, el mismo sonido a ratos duro, a ratos desgarrador, la misma aspereza, igual aridez y, al fin y al cabo lo importante, la misma insultante originalidad, claridad y calidad. Leí en la reseña de la propia Cold Meat que se notaban influencias de Nico. Puede ser. Desde luego coinciden en la sensación de melancolía triste y sórdida, en el sentimiento oscuro y desolado, en la decadencia física y sobre todo moral. Quizá la comparación venga un poco traída por los pelos, toda vez que la alemana parece tremenda y radicalmente alejada del bosquejo artístico y creativo de Deutsch Nepal, pero es cierto que en la forma de trabajar los temas, dotando un sonido tan de debacle de una sensualidad extrema y atractiva, muy atractiva, algo hay de esa aparentemente obscena conjetura. En definitiva, un CD muy de Deutsch Nepal, tal vez no apto para todos los públicos ni adecuado a todos los gustos pero me atrevería a decir que imprescindible. Y eso no es poco, no, en absoluto.

ATARAXIA: Paris Spleen (Cold Meat Industry 2006)

Confieso que cuando tuve las primeras noticias de este nuevo trabajo de los italianos Ataraxia me invadieron las dudas. En seguida llegaron a mis orejas comentarios de la subida de la banda al carro de ese nuevo-viejo cabaret oscuro al que tanto mediocre ha trepado últimamente. Bandas que en absoluto hacen ni han hecho jamás nada ni remotamente parecido al cabaret, aparecen en recopilatorios del género. Cada vez me da más vergüenza ajena, debe ser la vejez gruñona, ver este tipo de artimañas que justificadas en una moda pretenden lo mismo que los infames OT, etc pero encima en una medida tan ridícula que debería provocar la risa. Sumido en todos estos oscuros (en el mal sentido) pensamientos, llegó a mis manos este Paris Spleen. Baudelaire, circo, inicios del siglo XX, Francia (con todo lo malo y todo lo bueno) y el acervo cultural de Ataraxia. ¿Adheridos a una moda? Las mismas voces de siempre, la misma búsqueda de la belleza, el mismo buen gusto en las melodías. ¿Vendidos al vil (y escaso) metal? Personajes inventados, otros no tanto, la esencia del espectáculo y su degradación, el espíritu del XIX. ¿Sumados a una escena que por otro lado no existe? La dificultad de trasladar la poesía y su perfume al pentagrama, la sensación de consecución del espíritu. La belleza, ah, la belleza... Compruébalo, compruébalo. Yo aún me río de mí mismo.

BIENVENIDOS

13/12/06
Laletracapital ha viajado bastante desde aquel (se antoja más lejano de lo que en realidad es) año 2003 donde vio la luz. Con prisas, sin tiempo más que para intentar verter en sus letras lo que llevábamos dentro en aquel momento, aquello que sentíamos necesario. Esa idea no ha cambiado. Ha mutado (creemos que a mejor) el diseño, el hospedador, algunas de sus secciones... Han desaparecido algunas cosas que por unas razones u otras pensamos que han perdido el sentido. Se han iniciado nuevas posibilidades, más interactivas (odio la palabrita pero no se me ocurre otra mejor), ha mejorado la "navegabilidad" (qué decir de esta otra) y han mejorado algunos aspectos que ya estaban apuntados en la vieja letra.

A algunos de vosotros os gustará más la nueva. A otros, la antigua. Nosotros tenemos cariño de padres a ambas.

En cualquier caso, como ya dijimos en otra ocasión, nuestros planteamientos iniciales son nuestros únicos planteamientos.




Sed bienvenidos

TOR LUNDVALL: Yule (Strange Fortune 2006)

Tor Lundvall sigue en sus trece de amenizarnos momentos especiales con sus paisajes ambientales y sus cuadros sonoros. En este caso, es la estación invernal y más concretamente el período navideño el escogido para recrear sus atmósferas. Una Navidad de tranquilidad, de calma, de belleza fría y evocadora, completamente alejada, casi opuesta, a la navidad propuesta habitualmente: consumista, edulcoradamente empalagosa (no apta para diabéticos ni aún renunciando al consumo de dulces típicos) y falsamente solidaria. Este "Yule" que se presenta en edición limitada a 333 copias numeradas es, en EP, el equivalente musical al cuadro que ilustra su portada: una mujer naturalmente bella, entre el frío y la nieve, dando la espalda a los adornos navideños y a la ciudad artificialmente iluminada. Y esa parece ser la proposición de Mr. Lundvall: ambientes tan fríos como certeramente dulces (sin empachos, no hablo de ese tipo de dulzura), tan hipnóticos como de costumbre y tan misteriosos como el más helado de los inviernos. Una joya en definitiva.

ALL MY DEAD FRIENDS (Cold Meat Industry 2006)

30/11/06
En este "All my dead friends", nuevo recopilatorio del sello Cold Meat Industry, no están todos los que son pero sí son todos los que están, como diría el ínclito Ansón. Es decir, no aparecen, obviamente, todos los grupos del sello, pero sí que muchos de los mejores (especialmente entre los que tienen una trayectoria menos dilatada) aportan temas. En general, el disco está bastante centrado en los sonidos más tristes, melancólicos, dolientes y nostálgicos. De hecho, salvo algunas bandas (los fineses Pimentola y los franceses Tharmapsal entre otros se decantan por un industrial más bailable), el CD está repleto de dark folk melódico, apocalíptico, triste y acústico. Quince grupos (Rome, Letum, All My Faith Lost, Atrium Carceri, Beyond Sensory Experience, Stormfagel, Decadence, Foundation Hope...) con sus quince canciones que desglosan un ambiente funeral y decadente ya sugerido desde el título. Dicho esto, “All my dead friends” es, como pasa con prácticamente todos los recopilatorios, especialmente los de Cold Meat Industry, una magnífica oportunidad para acercarse a muchas bandas que aún no son suficientemente conocidas o que no han tenido oportunidad de serlo (muchas de ellas son bastante nuevas). Una oportunidad perfecta por haber sabido condensar en los setenta y tantos minutos que dura lo más granado de las nuevas promesas del sello y por tratarse de temas inéditos (todos, al menos en el momento de lanzar el disco). Además, si no te haces con él, el precio no te servirá de excusa...

FOUNDATION HOPE: The Faded Reveries (Cold Meat Industry 2006)

Los holandeses Foundation Hope presentan su segundo trabajo tan sólo unos meses después de facturar el primero. ¿Dos discos en un año? Podría hacerte pensar que se trata de una obra apresurada, acelerada o hecha con ligereza. Nada más lejos de la realidad. Los paisajes oscuros, densos, de atmósferas inquietantes y sobrecogedoramente bellas están muy presentes es cada una de las notas que componen esta nueva sinfonía del dark ambient: ese tenebroso cajón donde tienen cabida tantas mediocridades. Este no es el caso. No hay vulgaridad ninguna en esta amalgama de sentimientos narrados en forma de una cierta banda sonora de connotaciones tan melancólicas como acertadas. Ocho temas más un Intro y un Outro capaces de recrear una película absolutamente personal y repleta de momentos difícilmente olvidables. Una película a medida del escuchante, tan personalizada como desees. Definitivamente este “The Faded Reveries” golpea donde más se sienten los golpes, en el centro del alma.

ROME: Nera (Cold Meat Industry 2006)

El esperadísimo larga duración de los muchachos de Rome cumple con todas las expectativas creadas en su anterior MCD Berlín. Por fortuna, la espera ha sido corta. En este Nera, todas las obsesiones, los ritmos, las guitarras, etc. del anterior regresan con más fuerza si cabe. También, lógicamente, repiten las percusiones marciales y la mala leche en ocasiones. Pero difuminaditas, eso sí. Las voces siguen mezclando femeninos y masculinos componiendo una auténtica sinfonía de perfecta ejecución y melodía sugerente. una melodía que engancha y que termina instalándose allí donde viven los sueños. Aquí está de nuevo la para nosotros gran esperanza del dark folk más folk, del más acústico, del más bello. Y confiamos en que hayan venido para quedarse.

ZEVLAGH: Kaelia (Autoproducido 2006)

Los pueblos prerromanos siguen de enhorabuena: tienen quien les cante y les glose. Zevlagh, en este su nuevo lanzamiento, combina con su maestría habitual lo que debieron ser los sueños, esperanzas y vivencias de esos pueblos con toda la melancolía que es capaz de extraer a sus instrumentos (que no es poca). Así, aquí hay todo el complejo mundo que encierra la mente del "mordotano" salpicado de influencias de lo más diversas y folclóricas (ojo, folclore en el mejor de los sentidos, faralaes y palmeros aparte). En general, hablando del sonido de este Kaelia en sí, resulta un disco tan espectacular como conmovedor, tan especial como íntimo. el único pero (no sé si buscado) es la omnipresencia de la instrumentación aún ahogando a veces las voces, tanto que cuesta entender la letra a pesar de estar en riguroso castellano. Pero es un detalle de poca importancia teniendo en cuanta lo que aporta en cuanto a sensibilidad y alma. Además, en el desolador panorama español, se siguen agradeciendo las incursiones en músicas y expresiones artísticas lamentablemente minoritarias y todavía más si, como es el caso, se hace desde el onanismo artístico más absoluto. Como dice el artista, con dos suevos...

DEINE LAKAIEN, 26 de noviembre de 2006, Sala Caracol, Madrid

26/11/06

Un concierto de Deine Lakaien siempre es un acontecimiento. Si además es la primera vez, en veinte años de carrera, que actúan en España, pues aún más. Y el dúo alemán no defraudó a nadie. Finalmente sin teloneros, en plan acústico y algo más tarde del horario anunciado, se descorrió la estrellada gasa que escondía el escenario. Un gran piano de cola presidía el escenario. Gente, mucha gente expectante casi llenaba la amplia sala. Lleno sin agobios, eso sí, que podías moverte a tu antojo por todo el recinto sin demasiadas apreturas.

Salen Ernst Horn y Alexander Veljanov, saludan con timidez de músico de clásica y comienza el espectáculo. Suenan las primeras notas y la magia desciende sobre el ambiente. Se van desgranando los compases, las melodías, las canciones. Love Me To The End, Lonely, Down Down Down, Mindmachine, Mirror Men, Walk To The Moon, Vivre (creo), Wasted Years, Don't Wake Me Up, Follow Me, Dark Star, no están todas y no se interpretaron en este orden, van poco a poco llenando mi cerebro de melodía, de acorde, de alma, de belleza. Los tics del señor Veljanov me distraen un poco, parece más centrado cuando canta y lo hace de manera casi sobrehumana. El esfuerzo, físico además de artístico, del pianista es palpable. Su cansancio también.


Pero no dejo que el sentimiento se diluya. Lo que llega a mis sentidos es demasiado bueno, demasiado (desgraciadamente) efímero. Y, de repente, sin avisar, sin dar tiempo a prepararse, el concierto termina. El dúo se marcha y se me queda cara de tonto, aún me dura el éxtasis de lo vivido. Silbidos, gritos y palmas tratan de abrirse camino ahora en mis oídos. Vuelven a salir, saludan y comienzan los bises. ¿Sólo un tema y se vuelven a ir? De nuevo silbidos, más gritos y más palmas. Salen de nuevo. Tocan dos temas, intensísimos. Ahora si que se ha terminado. Esas notas, esas pulsaciones en las teclas del seguro que a estas alturas ya maltrecho piano permanecen en mí, durarán mucho tiempo...


Llega el ¿necesario? análisis: Han tocado prácticamente el disco Acoustic del 95 enterito. Han añadido sólo dos o tres temas, sobre una base de hace once años... No sé si eso es bueno o malo. Supongo que para los que esperaran una gira referida a su relativamente reciente April Skies sería una pequeña decepción. Para los que les hayan visto en directo muchas veces a lo mejor también. Incluso el hecho de que fuera acústico disgustó a más de uno. Para mí, neófito en el disfrute de los berlineses, no es más que un acontecimiento deseado desde que escuché ese álbum. Y creo que en acústico, en ese formato tan vilipendiado por la afluencia de supuestos “unplugged” de los últimos años, canciones tan bellas ganan transmisión que quizás, sólo quizás, con mayor afluencia de electrónica, ritmos, etc. pierden un poco.


Han tocado poco tiempo, una hora y cuarto escasa aún contando los espacios entre bises. Es cierto, supo a poco. En cuestión de música soy poco dado a creerme eso de que lo bueno si breve dos veces bueno. Cuando me gusta algo, y me encantó el concierto, quiero que dure lo más posible. Si puede ser siempre, mejor que mejor. Pero de todos modos doy por bien gastado el dinero de la entrada.


En resumen, un magnífico espectáculo, eso es lo que disfruté.



MIGUEL AND THE LIVING DEAD + LA PESTE NEGRA, 31 de octubre de 2006, Sala Y'Asta, Madrid

31/10/06
La tradición de festejar Halloween terminará por implantarse del todo en España. Es una de las consecuencias del imperialismo cultural yanqui, que impone sus formas de vida incluso entre las capas más antiamericanas de la sociedad. Y todavía hay necios que dicen celebrarlo por ser una tradición celta. Claro, por eso nos reunimos alrededor de hogueras cada solsticio de invierno en honor de Frey o peregrinamos a Stonehenge cada vez que tenemos ocasión. En masa, como en Halloween. Al fin y a la postre, esto del “o me das caramelos o te asusto” es otra forma de conquista, la más subrepticia, la más eficaz. Terminaremos celebrando el cuatro de julio por todo lo alto y si no, al tiempo.
El caso es que en ocasiones, mal que me pese, el treinta y uno de octubre sirve para algo más que para disfrazarse bobaliconamente y, en el caso que nos ocupa, el de este 2006 que pronto llegará a su fin sirvió para reunirnos a bastantes en el mítico Y’Asta para disfrutar de lo que prometía ser un estupendo concierto de buen gótico, horror punk o lo que se terciase. La cosa empezó mal, el concierto estaba previsto en la sala El Sol pero finalmente hubo de celebrarse en el Y’Asta, con la consiguiente confusión y trabajo extra por parte de los chicos de la Cripta (organizadores del evento). Me gustaría añadir aquí que a pesar de todos los pesares supieron resolver el entuerto con encomiable profesionalidad y mejor talante.

Metidos ya en harina, comenzó la actuación de “La Peste Negra”, barceloneses ellos, a los que tenía ganas de ver a pesar de que las referencias que me habían dado no eran muy halagüeñas. La verdad es que no me gustaría hacer demasiada sangre de su actuación, correcta en los instrumentos (aunque algo monótona) pero nefasta en las voces a pesar (o a lo mejor precisamente por eso) de que de los cinco componentes tres cantaron algún tema. Especialmente risible para mi gusto fue la interpretación de un tema que presentaron como popular y que habitualmente cantan los críos de seis años. Ese de “tumbas por aquí, tumbas por allá, huesos, tumbas, jajajaja”. Antológico.

En general, el mayor problema que le veo al grupo, aparte de las voces que al menos en directo, dejaron mucho que desear, es que andándose con pintas y actitudes así como muy de muertos vivientes, se toman el tema demasiado en serio, sin sentido del humor, sin aparentemente saber reírse de sí mismos. Probablemente haya gente a la que le parezca una crítica superficial (incluso injusta), sobre todo para un grupo que está empezando, pero la arrogancia no me parece la mejor cualidad en una banda que de por sí lo tiene complicadillo: el panorama español sabemos todos como está, la aportación que hacen a éste tampoco es lo más original del mundo mundial y tristemente sigue habiendo reticencias insoslayables para gran parte del público a todo lo que no venga de más allá de los pirineos. En cualquier caso, insisto en que no quiero cebarme demasiado y que espero que el tiempo me quite la razón y “La Peste Negra” se conviertan en un referente del sonido oscuro, primero del patrio y luego del mundial.

Tras “La Peste Negra” subieron al pequeñísimo escenario los polacos “Miguel and the Living Dead” y esto ya fue otra cosa. Tocaron su primer trabajo (“Alarm!!!”) casi al completo y un buen número de temas nuevos que espero vean la luz lo antes posible (“Postcards From The Other Side”, nuevo álbum previsto para primeros de año). Sonaron bastante bien y fueron más que capaces de descargar toda la rabia punk que destilan sus temas, con el toque justo de oscuridad y cachondeo, para terminar redondeando un concierto memorable. Mezclando punk (bastante), psychobilly (a ratos), serie Z (de continuo) y gótico murcielagoso (unas gotas) hicieron disfrutar, botar, bailar, etc. a casi todo el respetable, que, dicho sea de paso, llenaba con creces la sala.

Aparte de la genial “Alarm!!!”, interpretada gritando Alarma en vez del Alarm original, “Killer Clowns From Other Space”, “Graveyard Lovesong”, “Aliens Wear Sunglasses”, ”Miguel and the Living Dead”, “Night Of Horror” “Salem’s Lot” o “Black Magic Sex Terror” fueron los temas más aclamados por una audiencia cada vez, cada canción, cada descarga, más enfervorizada. Mención aparte merecen las tres versiones con las que cerraron el recital: “Un Día en Texas” (de Parálisis, claro, interpretada junto con Lady Stardust de “La Peste Negra” en un más que buen castellano), “Smalltown Boy” de Bronski Beat y la canción central de la banda sonora de Cazafantasmas (de Ray Parker Jr.) fueron un excelente colofón a un concierto especial.
La fiesta posterior, pinchada fundamentalmente por la gente de La Cripta, aunque no me quedé mucho rato, demostró que hoy en día, esta gente representa seguramente la mejor oferta de ocio sini que se puede encontrar, al menos en lo que se refiere a la capital del reino. Sonó de todo, pero se centraron bastante, como tampoco podía ser de otro modo, en el deathrock, batcave, gothabilly, etc. que suelen poblar sus sesiones.

CASUAL: La Nova Medicina EP (Flor y Nata Records 2006)

30/10/06
Casual ya no deberían sorprender a nadie, estos catalanes llevan muchos años demostrando de qué palo van y como se comportan tanto en el estudio como encima de un escenario. O sí, pero si lo hacen no es por que hayan empeorado un ápice sino porque mantienen el altísimo nivel de sus anteriores trabajos. Este “La Nova Medicina” contiene cinco canciones nuevas y una pista multimedia con el añadido ya habitual de letras en catalán, español e inglés y fotos, logos, etc., etc. Entrando en el sonido en sí, es aún si cabe un poquito más rockero (e incluso popero) que el “Hores Lentes”. Como sucedía en éste, eso no es necesariamente malo aunque haya gente que eche de menos algo más de oscuridad. En cualquier caso, los cinco temas sudan energía por todos lados (ya lo hicimos con Hores Lentes, pero nos seguimos preguntando para cuando un CD de larga duración) y dejarán un muy buen sabor de boca a los escuchantes menos fundamentalistas. Y eso es lo importante. Por cierto, de nuevo y como siempre, si queréis escuchar fragmentos de los nuevos temas, podéis hacerlo en http://www.casual-barcelona.com/

ORDO ROSARIUS EQUILIBRIO: Apocalips (Cold Meat Industry 2006)

5/9/06
Labios. Manos. Dientes. Ojos. Piel.
Lágrimas. Gritos. Risas. Voces. Susurros.
Sexo. Dolor. Tristeza. Melancolía. Belleza.
Sadismo. Dulzura. Placer. Traición. Piedad.
Naturalidad. Compasión. Disciplina. Fuerza. Dominio.
Amor. Añoranza. Expresión. Vileza. Sufrimiento.
Gozo. Desolación. Desánimo. Evocación. Ternura.
Suavidad. Caricia. Látigo. Ímpetu. Poder.
Expresión. Miedo. Malicia. Perversión. Cariño.
Caricia. Pavor. Letanía. Pasión. Masoquismo.
Frío y calor. Arriba o abajo. Sumisión y dominación. Oscuridad y luz. Orden y caos.
Apocalips: Ordo Rosarius Equilibrio. Ya.

MEDUSA’S SPELL: Mercurian Behaviour (Cold Meat Industry 2006)

24/8/06
De nuevo nos encontramos ante una recreación del dark folk más melancólico, ese al que últimamente somos adictos, tanto nosotros como la gente de Cold Meat Industry. Un dark folk clásico, triste, otoñal. En este caso, el recorrido nos lleva por diferentes “actos”, como si de una obra de teatro se tratara. Una obra de teatro que explora las diferentes fases de la confusión mental de un asesino. Hipnótico, la repetición de una especie de mantras con las guitarras acústicas de fondo y los ambientes creados por los sonidos de campanas, pianos, sonidos más industriales le da un aire original a pesar de que en este estilo esté prácticamente todo inventado y, en ocasiones, no la que nos ocupa, se produzcan deleznables copias que no aportan nada. Los diez actos de este Mercurian Behaviour tienen el mismo ritmo pausado, la misma cadencia tranquila e igual tristeza infinita. No es un disco en absoluto feliz, no hay en sus surcos demasiados motivos para la esperanza, pero, a pesar de todo, la belleza tiene a veces esta forma de manifestarse y apetece, ya lo creo que apetece.

LETUM: Broken (Cold Meat Industry 2006)

Letum presentan en este Broken una nueva colección de sonidos que entran de lleno en eso que se ha dado en llamar dark ambient. No sé si la etiqueta será acertada o no, pero sí que es verdad que este Broken bucea en la oscuridad más absoluta, la que deslumbra y ensordece, dibujando ambientes y atmósferas que no por comunes a otros muchos grupos, son menos excitantes, menos evocadoras. Las voces, en esta ocasión, fuertes, en ocasiones marciales y agresivas, dan un aire un poco maléfico al conjunto. Complementan perfectamente el aire malsano que se respira en todo el disco, un aire viciado pero sorprendentemente bello. Un aire, una cierta alusión a una especie de Maelstrom, peligroso, malvado de alguna manera pero al que apetece descender. Un descenso muy personal al averno, un viaje al sheol que se localiza dentro, confío en que bastante adentro, de cada uno. Todo eso es Broken, todo eso son Letum, y mucho más seguramente. Descúbrelo tú mismo.

CATASTROPHE BALLET: All Beauty Dies (Spirit Production / Indigo 2006)

1/8/06
All Beauty Dies es el nuevo trabajo de los germanos Catastrophe Ballet. Es un disco correcto, de cuidada presentación y producción impecable. Sus trece temas están perfectamente bien ejecutados y el estilo de la banda no ha variado un ápice en los últimos veinte años. Aquí de nuevo se puede escuchar el gótico clásico y elegante, fuerte y melódico de los de Eric Burdon. Y quizá ese sea el “pero” de este buen “All Beauty Dies”. No es un problema de innovar o no: Catastrophe Ballet tienen un estilo lo bastante definido como para cambiarlo a estas alturas. Además, tienen bastante éxito (relativamente, dentro del mundillo me refiero) en toda Centroeuropa. Es un problema de hacer un disco más o menos arriesgado. Y aquí no hay riesgo ninguno. Se han limitado (a lo mejor soy yo muy exigente, puede ser eso, es difícil no repetirse por lo menos un poco con una trayectoria tan dilatada) a de nuevo hacer un puñado de buenas canciones. Sin más, sin que probablemente ninguna de ellas sea recordada dentro de unos años. Y es una pena, porque creo que tanto el grupo como sus fans se merecen más. Mucho más.

BELLMER DOLLS: The Big Cats Will Throw Themselves Over EP (Hungry Eye Records 2006)

Impresionante EP el de los neoyorquinos Bellmer Dolls. Leí en algún sitio que eran herederos del sonido crudo y sucio de The Birthday Party. Pues es cierto. Pero en este “The Big Cats Will Throw Themselves Over” hay mucho más que eso. Lógico, por otro lado. Han pasado lustros desde que los australianos regalaran sus enfermizos lamentos rockeros y su rabia teñida de blues oscuro. Por eso, seguramente, en este disco hay, además del sentimiento malsano, la rabia escupida y la oscuridad profunda del alma, un montón de otras influencias (suena, como pasa en estos casos a muchos grupos sin parecerse a ninguno, por lo que dejaré que seas tú quien descubra esas semejanzas) que lo hacen original y lo dotan de una calidad difícil de encontrar hoy en día. Las voces rotas y las guitarras cortantes ofrecen, además, una perspectiva distinta y, creo que hoy, única. Los seis temas del CD ofertan una dosis similar de talento mezclado con mala leche, pasión (no tengo aún muy claro si enferma o no tanto) y mucho, pero mucho mucho, desgarro. Es difícil por tanto destacar alguno de ellos, aunque a mi me gusta especialmente Push Push que debería ser uno de los más pinchados, si es que no lo es ya. En definitiva, un fenomenal disco para paladares de todo tipo.

MZ.412: Infernal Affairs (Cold Meat Industry 2006)

17/7/06
Impresionante. Este Infernal Affairs es un disco impresionante. Lleno de todo el buen hacer que se gastan habitualmente estos suecos, la rotundidad de su sonido es de lo mejor en esta corriente plagada de ruido industrial y oscuridad melódica (o no tanto). Más negro que el alma de Judas (sin duda el primer “siniestrazo” documentado de la historia, aunque algunos expertos le otorguen este distintivo a Job –para mí, mucho más afterpunk, con ese aire un poco masoquista en su biografía-), estamos ante un discazo capaz de transmitir toda la mala leche, toda la rabia y toda la ira que se acumula en la cabecita pensante de estos MZ. 412 (y en realidad en la de toda persona de bien). Once retazos, once trozos de alma escupidos con fuerza a la cara del escuchante deberían provocar lo que buscan, placer en cualquier caso. Por muy cercano que ese placer esté del dolor y de la angustia vital, por muy lejos que te de la sensación que puede estar de la belleza, te equivocas. O si no me crees, tu verás en lo que quieres creer, haz la prueba. Escúchalo y luego me cuentas.

ROME: Berlin MCD (Cold Meat Industry 2006)

Casi 18 minutos de estupendo dark folk apocalíptico es lo que se entrega en este Berlin, MCD adelanto del nuevo larga duración de la banda, que se espera para el otoño próximo. Un MCD que ni engaña ni defrauda ya desde el artwork, cuidadísimo como en todos los lanzamientos de la factoría sueca, muy enfocado dentro del estilo mencionado. Los seis temas giran en torno a las mismas temáticas, clásicas per se, amor, pérdida, guerra, dolor... pero siempre desde una perspectiva dura sin llegar a ser extrema. Las voces graves (pero no cavernosas), los ritmos (en ocasiones un poco marciales), las guitarras acústicas, los samples variados, etc. traen a la cabeza multitud de influencias pero siempre desde la originalidad más sincera. Se diría, tal vez pecando de exceso de precisión, que se trata de referencias más que de influencias. Aún así, la cantidad de matices (esa si es extrema) que se perciben en la escucha atenta de cada una de las canciones terminan por redondear un trabajo notable que anticipa, así lo esperamos, un seguro que sobresaliente CD.

VIGILANTE: Juicio Final (Black Rain 2006)

"Juicio Final" es el nuevo EP de los chilenos Vigilante tras su reconocido "Heroes' Code" publicado el año pasado. De los nueve temas que componen el trabajo, tres son versiones en español de canciones de su anterior disco; cinco, remezclas de otras tantas del mismo álbum y un tema, avance del próximo LP. Además, incluye un video clip de “The Other Side” que no tiene desperdicio. Se preguntará el lector que aporta exactamente este “Juicio Final” (aparte de entender mejor las letras). Pues pasa como con todos los discos de remezclas, se les da así un nuevo aire, giro o como quieras decirlo a las canciones, dotándolas de otras personalidades tan especiales como las anteriores. Eso no es ni bueno ni malo, hay a quién le encanta como hay quién sólo ve oscuros intereses, pero... Centrándome en el sonido en sí, sobre todo si no has oído nada de Vigilante anteriormente, de nuevo se mezclan aquí la electrónica con los guitarrazos, la E.B.M., con el metal y el industrial, dando como resultado un sonido cercano a bandas como Feindflug (pero mucho menos marciales) con el aderezo de unas letras que preconizan la respuesta a las “agresiones” de la sociedad sobre el individuo. Remover conciencias es uno de sus deseos, cambiar las cosas quizá sea la razón última de su existencia. Y baila, maldito, baila.

THE CASCADES: Dead Of Dawn (Rabazco 2006)

15/7/06
Pues aunque sin lugar a dudas Dead of Dawn es un muy buen disco de gótico clásico, me ha dejado más frío que los excelentes dos trabajos anteriores de la banda. A ver como lo explico. Los tres discos de The Cascades se mueven en parámetros parecidos: guitarras puramente góticas, épica, voces profundas... (te suena ¿verdad?). No, no, no te confundas. No es que los alemanes se hallan dejado ir mecidos por el éxito pasado, ni que hallan caído en el principal efecto que aqueja a los abanderados de este estilo. Simple y llanamente, en este Dead of Dawn, el sonido en general me resulta menos fresco que en los anteriores. No es que no esté igualmente lleno de buenas canciones: lo está. Simplemente es que en líneas generales reconozco en él menos canciones sobresalientes, me parece un disco más mediocre, más corriente. Si el Spells and Ceremonies del 2004 me pareció un fenomenal CD, digno de figurar en los anales del mejor rock gótico de siempre, éste, sin que caiga en esquemas facilones o se limite a ser una burda copia de otros, me parece un trabajo de menor enjundia. Muy bueno si te gusta ese estilo y renuncias a recordar el pasado de la banda. Si no es así, creo que es mejor opción volver a escuchar el del 2004.

THE DRESDEN DOLLS: Yes, Virginia (Roadrunner 2006)

El ultimo trabajo del dúo de Boston refleja bastante a las claras los derroteros por los que se mueve el grupo en los últimos tiempos. Más sosegado quizás, más maduro pero manteniendo bastante de la energía de su excelente homónimo. En conjunto, quizá no sea la manera más correcta de aproximarse al grupo (en mi opinión, te haces una idea más ajustada a la realidad con el anterior) pero aparte de ser un excelente disco, hay temas impagables como la muy dulce First Orgasm, la cabaretera My Alcoholic Friends o Backstabber en toda su intensidad, la ochentera Sex Changes o la, en una línea muy parecida a Half Jack, impresionante Mrs. O y otros, los menos, tan pocos que no voy a dar títulos, más discretos. En resumen, Yes, Virginia (el título al parecer está extraído de un editorial de un periódico americano que contestaba eso, allá por los últimos años del siglo XIX, a una niña que preguntaba por la existencia de Santa Claus) responde a la ironía y a la paradoja de la historia en la que se inspira. Es un disco de mezclas de sentimientos. La mezcla de magia, de inocencia, de dulzura con una acidez más contenida quizá en las formas que en otras canciones pero exactamente igual de corrosiva en el fondo. La mezcla entre la rabia (discreta) y la ambigüedad del cabaret, entre la oscuridad y la luz, entre la tristeza y la alegría, en definitiva entre la vida y... la vida.

TOR LUNDVALL: Empty City (Strange Fortune 2006)

24/5/06
Hipnótico, sugestivo, misterioso, ambiental, apocalíptico en ocasiones, hermoso siempre. El nuevo CD del pintor y músico Tor Lundvall tiene todos los ingredientes de un buen cuadro. Inspira y hace reflexionar, los espacios abiertos que evoca en sus doce temas invitan al relax contemplativo y la meditación artística. Empty City termina siendo un viaje del interior al exterior en la misma medida que al contrario. Uno de esos viajes en los que lo que cuenta no es tanto la meta como el camino recorrido y lo experimentado en ese durante. Un desplazamiento a repetir, aunque sepas con absoluta certeza que lo vivido ya lo ha sido y que todo lo por vivir te va a resultar novedoso. Un disco que proporciona nuevos y muy diferentes placeres en cada nueva audición, que se adapta al estado de ánimo del atento escuchante y que crea sensaciones y pensamientos particulares, íntimos, personales y distintos a los habituales. Reitero lo evocador del esfuerzo. En definitiva, una “ciudad vacía” que te llena de diferentes percepciones en cada momento; una sucesión de canciones, de momentos especiales que se quedan resonando mientras quieras que lo hagan, mientras cada nota reverbera, crece y decae en una espiral más sentimental que acústica, más de sensaciones que de pensamientos concretos. Tan sin final y sin principio como el propio círculo del CD.

RAISON D'ÊTRE: Metamorphyses (Cold Meat Industry 2006)

El muro sónico que crea, y se recrea, en esta oportunidad Peter Andersson termina siendo una tesis sobre el aislamiento, la privación sensorial y la soledad forzada e impenetrable. Ambientalmente oscuro y atmosféricamente inquietante, las seis partes de Metamorphyses están repletas de mal rollo existencial. La amalgama de ¿notas?, sonidos metálicos, con aroma de viento húmedo y helado (como debe ser –nunca he estado en ninguna, pero es la imagen que me viene a la cabeza- el de las criptas o las tumbas), chirridos que aunque lejanos, no por ello son menos perturbadores. Agua que cae lamiendo paredes de piedra con dulzura malévola, cadenas, etc. Un viaje de exploración a lo menos conocido de la profundidad de la mente humana, a lo ignoto, a lo que quizá no debería conocerse nunca. Estamos, amiguitos, ante un trabajo hipnótico, intenso y fuerte aunque tranquilo y etéreo, donde las merecidas pausas entre canción y canción, entre ciclo y ciclo sonoros, se hacen fundamentales, necesarias para el descanso del alma. Metamorphyses es asimismo una acuarela tenebrosa, meditativa, introspectiva, que te transporta, si te dejas, a las más profundas catacumbas, a un universo paralelo, lovecraftiano en cierto modo, tan atractivo como desconcertante, tan “agradable” como peligroso. Si te acercas a ese mundo, probablemente lo disfrutarás pero quedas avisado.

SKIN AREA: Journal Noir / Lithium Path (Cold Meat Industry 2006)

El doble CD que nos ocupa, mantiene en ambas partes un sonido similar. La misma crudeza sonora, ruidista, enferma, cercana al Spoken Word (mal usado el término normalmente, toda vez que la “poesía recitada” se envuelve de notas musicales más o menos armónicas, pero tú, que eres listo, ya me entiendes) en algunas canciones, fuertemente marcial o “disciplinada” en otras. Skin Area exploran allí donde otros muchos grupos no llegan, allí donde el miedo o el dolor son demasiado fuertes como para ser soportados, donde la soledad te envuelve como con una mortaja fría, donde los sueños no se diferencian de la realidad y las pesadillas son comunes. En general, las diecisiete canciones que lo ocupan son para paladares exigentes y espíritus inquietos. Absolutamente reñidos con cualquier clase de “comercialidad”, los temas de Journal Noir / Lithium Path se van a meter en tu cerebro y van a comenzar a hacer su trabajo. Poco a poco. No vas a encontrar en estos cortes ninguna piedad para tus oídos. No la hay. No hay, lógicamente, ninguna pieza que destaque sobre las demás; es como si ambos discos fueran juntos piedra angular de las estructuras diseñadas en los surcos del CD. Así que, puedes ponerlo a un volumen convenientemente alto y lanzarte por la montaña rusa (o sueca, dada la nacionalidad el grupo) sonora que se te propone o no hacerlo. Pero ten cuidado, puede ser muy adictivo.

BEYOND SENSORY EXPERIENCE: The Dull Routine Of Existence (Cold Meat Industry 2006)

Si en el anterior trabajo de estos suecos (Pursuite Of Pleasure, ya comentado en estas páginas), recorrían sin ambages todo el racimo de sensaciones que pueden producir placer, en The Dull Routine Of Existence, las impresiones provocadas (no sé si esa era la intención exacta) son bien distintas. Aquí cuesta trabajo encontrar referencias al placer, a la sensualidad (en el sentido más amplio del término). Aquí los paisajes sugeridos tienen una cierta melancolía, una tristeza contenida, una cierta desesperación resignada. Temas largos, que parecen provenir de una embotada consciencia, lejana, como si los percibieras con sordina. A mí personalmente me trae un poco recuerdos de sonidos escuchados desde debajo del agua, como si hubiera una ligera niebla sensorial de fondo. Se crean así ambientes diversos, que llaman a la reflexión en ocasiones y en otras te dejan un poco decaído, desasosegado. No es que sea un disco que incite a la depresión, pero sí que no lo recomiendo si estás en un estado propenso a la melancolía, salvo que, como es mi caso, disfrutes de esos momentos de turbación conmovida. No sabría como definirlo mejor ya que aunque es fácil hablar de cosas concretas, en este CD es todo demasiado abstracto como para remedar los sentimientos que provoca con palabras. Por resumirlo de alguna forma: ambientes oscuros, tristes, fríos en ocasiones, atmósferas viciadas y talento a raudales. Más sensaciones que sentimientos, sin duda. Poco más se puede decir: un muy buen disco.


THE DRESDEN DOLLS + THOMAS TRUAX, 22 de mayo de 2006, Moby Dick, Madrid

22/5/06


Sorpresa fue lo que me vino a la mente al enterarme de que estaban prácticamente agotadas las entradas para el concierto (me alegro por los grupos, pero no es habitual que suceda esto) de The Dresden Dolls y Thomas Truax en la Moby Dick de Madrid. Tan agotadas, que tan solo se pusieron doce entradas a la venta en la taquilla (que duraron segundos, lógicamente) y, a pesar de repartir (desconozco si cobrándolas) las invitaciones sobrantes, se quedó un buen número de gente sin poder disfrutarlo. A todo esto, cuando conseguimos acceder a la sala, el señor Truax, bendita (maldita) puntualidad, estaba prácticamente terminando su actuación, así que poco puedo decir de ella. Tan solo pude oír-ver un par de temas que, eso sí, me parecieron bastante originales. Con un aire de entre trovador y músico callejero...
- Pero, ¿no es lo mismo?
- Sí, bueno, es bastante parecido.
- Entonces, ¿no decías que no pudiste casi verle?
- Sí, solo dos canciones, una de ellas tocándola mezclado entre el público, así que se me ocurrió la idea del trovador callejero.
- Vale. Sigue
- Eso, déjame seguir.

Pues eso, que tras una corta espera, salieron al pequeño (y bajo) escenario Amanda Palmer y Brian Viglione, tomaron posiciones tras el piano y la batería respectivamente y dio comienzo el recital de los bostonianos The Dresden Dolls y el desgrane del repertorio (formado básicamente por la mayoría de las canciones de su CD homónimo y por bastantes de su más nuevo Yes, Virginia).


- Duró poco entonces el concierto ¿no?, porque con solo dos discos como repertorio...
- Y algunas versiones (Ámsterdam de Jacques Brel, Cosmic Dancer de T.Rex, War Pigs de Black Sabbath o Two Headed Boy de Neutral Milk Hotel...), pero no duró poco, duró lo que tenía que durar. Ni más ni menos.
- De acuerdo, sigue.
- Pues no me interrumpas, ¿vale?

El mayor inconveniente fue que salvo desde las muy primeras filas, no se veía apenas nada del escenario, lo que les hizo perder un poco de “transmisión” en la interpretación. Por el contrario, el excelente sonido de la sala y la entrega absoluta de ambos músicos contribuyó a dejar en el público un muy buen sabor de boca. Además, tanto Amanda Palmer como Brian Viglione estuvieron en todo momento (y eso incluye antes y después del concierto)...

- ¿Cómo sabes que dejaron un buen sabor de boca, así en general? ¿hiciste un estudio de mercado entre los asistentes o qué?
- Eres un capullo. Claro que no hice ningún estudio de mercado. Pero esas cosas se notan. La gente salió encantada en general y, en particular, las personas con las que hablé también.
- Tampoco te pongas así...
... amabilísimos. De hecho, en un momento dado, alguien del público gritó “I can’t see you!!!” y ellos, ni cortos ni perezosos, se pusieron de pié, tomó Brian la guitarra e hicieron varias canciones en ese formato, prácticamente en la cara de los afortunados (y aplastados) espectadores de las primeras filas).

- Pero, eso lo harán en todos los conciertos, ¿no?
- Pues sí y no. Sí que tocan algunas canciones con esa instrumentación, pero normalmente muchas menos que las que hicieron aquí. Vamos, que me pareció un detallazo...
- Improvisado, ¿no?
- Bueno, obviamente la guitarra la llevaban, así que algo pensaban tocar, pero los que sí han visto varios conciertos del grupo (en Barcelona el día anterior inclusive) comentaban que no solían hacer tantas.
- Ya.
- Eres un escéptico...
- Venga va, te creo. Sigue.

Hubo varios momentos álgidos durante el concierto, principalmente en las canciones más conocidas del grupo. Así Missed Me, Good Day, el combo de Half Jack y Girl Anachronism o Coin Operated Boy y algunas de las versiones que interpretaron fueron especialmente coreadas por el respetable. Eché a faltar algunos temas, como por otro lado pasa siempre en todos los conciertos (concretamente la estupenda The Jeep Song, que aparentemente iniciaron pero que finalmente no tocaron), pero en líneas generales tocaron lo mejor de su cada vez más completa colección. De su último disco brillaron de forma especial las inconfundibles My Alcoholic Friends o Mrs. O.

- ¿Te gustó entonces el concierto?
- Sí, la verdad es que me gustó mucho, lo pasé muy bien y aunque en disco, sobre todo por la masiva presencia de canciones “tranquilas”, se pueden hacer un poco monótonos, en directo ganan. Y mucho. Ponen mucho “alma” y consiguen hacerte llegar los más variados sentimientos.
- Pero no hicieron demasiado teatro, ¿no?
- No, la verdad es que me esperaba más teatralidad. Puede que las condiciones de la sala no lo permitieran o que reserven ese tipo de “performances” para los conciertos “domésticos”. No lo sé, realmente. Pero vamos, tampoco lo añoré tanto... ¿Me dejas terminar la reseña?
- Sí claro, pero no te enrolles.

Bueno, en definitiva, un muy buen concierto. Esperemos que vuelvan pronto para poder volver a disfrutarles, pues valió la pena.

- Así de cortito, ¿te vale?
- Me vale, me vale.

THE WEEGS: The Million Sounds of Black (Hungry Eye Records 2006)

19/5/06
Sorprendente, gratamente, este The Million Sounds of Black. No tanto si ya conoces a la banda de su estupendo debut Meat the Weegs, pero sí si como en mi caso no habías escuchado nada de ellos anteriormente. Título más que acertado porque realmente explora no sé si un millón de sonidos o de matices, pero sí bastantes más de los corrientes en otras bandas-otros discos. Siete canciones más o menos “convencionales” (si es que hay algo convencional en los de San Francisco, Frisco para los iniciados en los caminos de la muchas veces insólita California) y una larguísima, y maravillosa, paranoia instrumental sonora (sus cuarenta minutos, segundos arriba o abajo, no se hacen largos en absoluto) cerrando el disco, componen este paisaje a ratos espacial, a ratos psicodélico, siempre insólito y oscuro, de melodías enfebrecidas y voces frescas. Cercanos quizá a los Residents (la portada invita a la comparación, esas máscaras, ese gusto por el anonimato personal) pero enraizados tanto en la no-wave como en los sonidos de otras bandas del sello (Phantom Limbs también acuden a mi cabeza), The Weegs han facturado un excepcional -en sus dos acepciones semánticas principales- trabajo que no deberías dejar de disfrutar. Música para no ser bailada pero sí degustada, aunque no tenga la digestión más fácil del panorama artístico actual. Y eso es muy bueno.

BAUHAUS (Madrid, 16 de Febrero de 2006) POR AVATAR

16/2/06

Dieciséis de febrero de 2006. La Riviera bastante llena aunque quizá menos de lo esperado. Música reggae, insufrible, por los altavoces. Los últimos rezagados toman posiciones. La música deja de sonar, se apagan las luces y en el escenario se empieza a adivinar un cambio. Suenan los primeros acordes de “Burning from the Inside” y la gente, entre los que me incluyo, enloquece. Miro hacia atrás y busco la mirada de alguien al que sé o creo saber como afecta esta canción. Estoy en lo cierto, con un gesto nos lo decimos todo. Bauhaus están sobre el escenario. Por fin. Cuando conocí al grupo, allá por 1989 o 1990, pensé que nunca tendría la oportunidad de disfrutarlos en directo. Cuando vinieron en el 98 me los perdí y de nuevo pensé que no habría una nueva ocasión. Pues bien, al fin los tenía allí delante: Peter Murphy, más viejo, calvo y gordo que nunca, derrochando voz, elegancia, talento y oscuridad; Daniel Ash, con una coleta absurda, haciendo hablar a su guitarra o a su saxo en la línea de siempre o más, David J, incombustible y con aspecto menos avejentado que sus compañeros, demostrando lo importante que es el bajo en Bauhaus (y en todos los grupos que cuentan con un buen bajista, normalmente); Kevin Haskins, con cara de crío (¿aún?, sí, aún), rapidísimo, certero e inconmensurable con las baquetas. “Burning from the Inside” o la oscuridad hecha arte (o viceversa) está acabándose y dando paso a “In the Flat Field” con toda su fuerza y agresividad. Los corazones se aceleran al ritmo que marcan los ingleses. Y así, van cayendo una a una (no necesariamente en este orden, pero a estas alturas ya me daba exactamente igual, sólo quería que no acabase nunca) “A God In An Alcove”, ambigua, maravillosa, “In Fear Of Fear” y su saxo , “Terror Couple Kill Colonel” y su aire pop roto por la endiablada batería, “Swing The Heartache”, directa al alma del que suscribe, “She's In Parties” oscura, “comercial”, bellísima, “The Passion Of Lovers”, inflamada, ardiente, “Silent Hedges”, extraordinaria, “Kick In The Eye”, agresiva, visceral, “Hollow Hills” o como convertir en obra de arte el juego con un foco y una soga y que ese espectáculo no empañe lo oscurísimo y tristísimo de un tema, “Rosegarden Funeral Of Sores”, acelerada respecto de la versión del “Press the Eject”, se acercó más al original del señor Cale, “Stigmata Martyr”, buffff, genial en su interpretación,“Hair Of The Dog”, belicosa, casi violenta, y “Dark Entries”, perfecto colofón de esta parte del recital. Sin casi respirar, el grupo abandona el escenario. Se ha hecho corto, muy corto, cortísimo diría yo. La expectación por los bises inunda la sala. Comentarios y apuestas sobre si tocaran “Spirit”, “Boys”, “Bela”... Incluso nos preguntamos por “The Three Shadows”. Alguien comenta que sí, que claro, que también el “Paranoia Paranoia”...


Ya salen de nuevo. Peter Murphy con una guitarra acústica empieza a desgarrar las notas de “All We Ever Wanted”. Se van sumando poco a poco los demás músicos. La interpretación, aunque buenísima, se hace muy corta y notamos el tema con un sonido un poco extraño. Todo se olvida con el inicio de “Severance”, versión de Dead Can Dance que también hicieron en el 98. Buenísima, Bauhaus tienen el sorprendente talento de hacer que las versiones (también se verá más adelante con la sorpresa que la noche deparaba) de otros grupos parezcan propias sin dejar de ser muy parecidas a las originales. Si me dicen que este “Severance” es la original y la de DCD una versión, me lo creo a pies juntillas. El bis termina con la sorpresa anunciada. Suena el bajo, esta canción me suena pero no caigo, pienso. ¡Coño, el “Transmission” de Joy Division! De nuevo calcada al original pero con el sello bauhausiano por todos lados. Y en medio, en plan medley, un trocito de “St. Vitus Dance”. Pensando en la forma de bailar de Ian Curtis aún me pregunto si lo hicieron con segundas...


Tras momentos de gran inquietud pensando si saldrían de nuevo o no, aparecen sobre el escenario el señor Murphy con una levita de terciopelo granate y don Daniel con una chaqueta de lo más glamorosa. Comienzan a sonar los acordes de “Telegram Sam”, genial la interpretación como siempre. Se encadena el final con “Ziggy Stardust” que termina en plan apoteosis. Sudando, asustados pensando que se acabó y sin tocar “Bela Lugosi’s Dead”, tras un ratillo de incertidumbre vuelve a salir Peter Murphy con la clásica capa que suele acompañar la interpretación del hit. Se acerca al micrófono, grita: “Now Ziggy played guitaaaaaaaar”, guitarrazos del final de la canción (que habían dejado convenientemente inacabada) y se empiezan a oír los punteos de bajo y los baquetazos que anteceden al Drácula más Drácula de todos los Dráculas. Me fijo más en P. Murphy y me parece más delgado y más joven, incluso con más pelo (posible paranoia del redactor o rejuvenecimiento vampírico, quien sabe). Acontecen los once minutos más impresionantes del concierto, por no decir de mi vida. Lentamente la canción se va desarrollando, creciendo y yo esperando que sean treinta o cuarenta o cincuenta minutos los que dure. Al final, el final. Tengo que digerirlo, estoy todavía demasiado anonadado como para decir nada, veo la felicidad en las caras de alrededor (que poco sini es la gente en el fondo, tanta felicidad no puede ser lo bastante gótica).

Conclusiones:

- ¿Viejos, gordos y calvos? Sí, lo están. Más o menos como el ochenta por ciento del público que allí se congregaba y eso que nosotros tenemos veinte años menos... Pero, ¿qué importa eso? Sonaron como siempre o como nunca, según se mire. La Riviera es una sala que suena fatal y salvo algún teclado o el xilófono que apenas se oían, el concierto fue indescriptible por lo bien que lo hicieron y todo lo que consiguieron transmitir. Al menos, a mí.

- ¿Muchas versiones? Alguien comentó que Bauhaus no deberían necesitar hacer una canción de Joy Division. Tampoco de Dead Can Dance, Bolan, Bowie, Cale, etc, supongo. Lo que sucede es que creo que no lo necesitan, no hacen las versiones por necesidad sino por admiración, o así lo entiendo yo. En cualquier caso, ya dije antes que tenían la extraña virtud de convertir las canciones ajenas en propias y eso sólo puede deberse a que la admiración les hace “sentirlas” de nuevo (la vieja idea de “como me habría gustado haber escrito yo esa canción”).


- ¿Alma o profesionalidad? Para mí transmitieron muchísimo y se entregaron al máximo, no me parece que fueran demasiado profesionales (en el peor sentido de la palabra) en ningún momento. Habrá quien prefiera más coordinación aún a costa de perder improvisación. No es mi caso desde luego.

- ¿Defectos? Ah, ¿pero los hubo? Sí, sí los hubo, aunque menores:

· El concierto fue demasiado corto (una hora y tres cuartos contando tres bises con sus correspondientes ratos de espera me parece poco).
· Ausencia de algunas canciones míticas: “Double Dare”, “Spirit”, “Boys”, “Of Lillies and Remains”, “Mask”... pero sobre todo “Lagartija Nick”. Esto supongo que se debe más al gusto de cada cual. La verdad es que salvo que hubieran tocado todo su repertorio (incluso la del pastel de pescado) siempre se echarán en falta algunas canciones.
· Escasa escenografía en momentos concretos. Algo de esto también hubo. Pero francamente yo no lo eché de menos.


-¿Concierto del año? O del siglo.






* Las fotos que aparecen han sido amablemente cedidas por ...Paloma... y "La hermana Espu". Muchas gracias a ambas.

BAUHAUS: Y LLEGARON (Madrid, 16 de Febrero de 2006) POR A


Llegaron Bauhaus a Madrid. Después de tantas cenizas, movidasmadrileñas, rockolas, sudores, moderneces y brujas. Parecía que la Fiesta se había acabado hace ya tiempo, qué sentido puede tener ahora que no sea el recuerdo...
Pero llegaron porque les da la gana. Son un grupo, tienen canciones, llegan y las tocan. La magia, el misterio, siguen existiendo: la perdurabilidad, el "spirit", la dignidad (cosecha directa de la arrogancia insultante de antes)... No la juventud, claro. Ni se les pide...
Me gustaron Bauhaus, sí. No por lo que esperaba (no esperaba) ni por lo que fueron, si no por lo que vi que son. No sé si aún son amigos, pero parecía no importar...

Empezar con Burning From de Inside es todo un pecado (en el buen sentido): una bofetada. Glamour! Eterna, orgullosa,agresiva... no lo esperábamos. Pieza tras pieza, monolíticos hits (todas las canciones de todos sus discos son hits, me atrevo) , no va faltando nada... In the Flat Field, She's in Parties, Terror Couple (rapidísima!!)... Terrible D. Ash con su saxo, víbora letal...Peter Murphy con sus sempiternos problemas de "pérdida del sueño" (1), tenso al principio, o fastidiado, o incómodo, pero calentándose según avanzan las negras ladrilladas en forma de temas legendarios...
Swing The Heartache cae como una losa. Silent Hedges se la cargan. Kick in the Eye: enorme pop, de las mejores. Hollow Hills: se logró el maldito clima... Rosegarden, Stigmata (no aprendas latín, Pete), todo sube en la proverbial histeria bauhaus hasta el final (Hair of the Dog, Dark Entries).
Bis uno: insólito el All We Ever, no sé si fue flojo o también se lo cargaron o es demasiado mítico-personal para mí... Severance, el tema de Dead Can Dance: grandííísima (cómo maldecís al cielo por no haberla escrito vosotros, amigos...!). Insólita también Transmission, de Joy Division (cuan de moda están ahora estos difuntos chavales) y más insólita su mezcla con St. Vitus Dance. El bis dos reunió sus famosas "glamversiones BB": Bowie y Bolan; me gustó hacer un paquete con ellas...
Muy bueno el comienzo del bis tres (..."now Ziggy play..."), que no era otro que el final del bis dos (el final de Ziggy Stardust), aunque no sé si el respetable se dio por enterado. Para terminar: Bela, claro. A dar Gusto a todo el mundo.



El resumen: me gustó todo, incluidos los "peros". En cierto modo contaba con ellos, en cierto modo me sorprendieron... no sé; un rollo agridulce que me encantó. Ya te digo: no sé si están "in it for the money"; siempre he visto bastante claro que "los tres" (Ash, J., Haskins) se lo han montado toda la vida mucho mejor que P. Murphy; han sido músicos muy relajados, "bienfollados", sin complejos, anárquicos, caóticos, surrealistas, agresivos, POP, en definitiva...Murphy, llorón de causas perdidas, divo con razones, no encontró su sitio...
Pero ahora son BAUHAUS, qué coño.

A

(1): consultar el artículo "Carta a Peter Murphy" del número III de Archive Magazine



* Las fotos que aparecen han sido amablemente cedidas por ...Paloma... y "La hermana Espu". Muchas gracias a ambas.